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2019 08 12

Antonio Viudas Camarasa.  Oropéndola, oriol, Orihuela y la garza imperial de Cándido en el Guadiana

Diálogos en la Sociedad Científica de Mérida

El  canto de los pájaros. Diálogo con José Carlos Cubiles y Cándido Vicente Calle

Por Antonio Viudas Camarasa

En la noche del tres de agosto se celebra San Esteban en mi pueblo natal “Santistebe de Llitere”. Día en que los quintos de mi pueblo iban a las afueras a cortar el árbol más grande para celebrar su talla, el “día de la talla” en el ayuntamiento. Un carro y mulas vestidas de gala. Noche de insomnio veraniega, llena de paz en mi terraza con luna oscura. Mantengo una conversación forera con José Carlos en el silencio. Oigo los animales que se oyen en un pueblo rural: perros, gallos y al amanecer los pájaros que cantan.

Un filósofo, un filólogo y un biólogo escuchan la voz de la naturaleza.

Antonio: ¿A qué hora, José Carlos, se callan los perros? Yo creo que los perros no se callan nunca.

José Carlos Cubiles Becerra: No lo sé.

Antonio: Los búhos y las lechuzas se cansan. Los perros nunca. siempre están vigilantes Por eso el perro vigila el mausoleo de las grandes figuras. Ahora me interesa saber a qué hora cantan los pájaros que cantan después del canto del gallo.

José Carlos Cubiles Becerra: Cantan con los primeros rayos del amanecer. Antes de que amanezca. Se adelantan al amanecer.

Antonio: Seguro que Cándido Vicente Calle mañana nos dice quiénes son los primeros cantores ¿Cómo se llaman? Cándido nos ilustrará, sin dudarlo.

Por la tarde del 3 de agosto se incorpora Cándido al hilo del foro de la Sociedad Científica de Mérida

Cándido Vicente Calle: Pues he buscado fuentes y parece que unos de los más tempraneros son los gorriones, que en las zonas residenciales con muchas luces y ruidos suelen hacerlo bastante antes del amanecer, incluso siendo aun prácticamente de noche. Empiezan con las primeras luces, antes del alba. Cuando voy a mi aguardo pajarero, siempre llego al sitio antes del alba, casi de noche. En cuanto empieza a haber algo de luz ya se oyen cantos y el revoloteo de bandadas de gorriones, así como el viaje de otras aves hacia sus lugares preferidos para alimentarse.

Seis árboles de mi patio municipal

Seis árboles de mi patio municipal. Arriba un olmo negro. A la izquierda hoja de alcornoque, en el centro una acacia con algarrobas, un chopo detrás, a la derecha un naranjo, un limonero y arriba a la derecha un álamo negro.

Mi jardín se parece a la Ribera del Duero. Mi jardín está rodeado de la Sierra de San Pedro y las ermitas de Los mártires con el desnudo Sebastián, la ermita de San Antonio, la de Santa Ana y la de la Soledad en el paraje de Mataburras. Lo moderno está en el Parque Tierno Galván, las piscinas y el polideportivo Pedrera. Los Santos y Santas protegen mi patio comunal y las cosas nuevas deportivas le dan un toque de metamoderno.

Hoy me he fijado en una nueva hoja de árbol para mí, la del olmo negro y un niño de siete años gracias a su abuelo mi vecino ha coleccionado las hojas de esos árboles. No conocía ninguno. Es un niño urbanita de una gran ciudad. Se ha ido muy contento con su colección de hojas. Ha olido el azahar del naranjo y ya conoce otro olor, el del limonero. El discurso olfativo existe. Al día siguiente el niño cumple ocho años y me dice «lo de la colección de hojas ha estado muy guay. Mi maestra me dice que soy un superdotado».

Salgo al patio y grabo 30 segundos del canto de los pájaros y lo envío al foro común de la Sociedad Científica de Mérida, enseguida me responde Cándido: «¿Eh, eso me ha parecido una oropéndola?

Antonio: Cándido, en el patio comunal oigo cantar pájaros, pero solo distingo a una mirla.  Te envío el sonido directo. Me dan un buen concierto vespertino. A nuestro patio vienen muchísimos pájaros.

Cándido Vicente Calle: Parece más lógico que sea un mirlo, pues estos tienen registros muy cambiantes, pero esos tonos me han sonado mucho a oropéndola, aunque éstas no se adentran en zonas pobladas y se esconden siempre en zonas arboladas. Te lo digo porque llevo un mes tras una, a la que oigo cantar desde el aguardo e incluso a veces la veo pasar ante mí, pero sin que aún haya dignado posarse en las cercanías para poderla fotografiar

Antonio: Ponme una foto de una oropéndola.

Cándido Vicente Calle: Aún no he conseguido fotografiarla, es extraordinariamente esquiva  pero aquí puedes verla: https://www.seo.org/ave/oropendola/ «GUÍA DE LAS AVES DE ESPAÑA «Oropéndola europea.(Oriolus oriolus) La espectacular oropéndola, como otras coloridas aves ibéricas, pertenece a una familia de origen tropical. El llamativo tono amarillo dorado del macho, de difícil confusión, añade una fulgurante nota de color en las arboledas españolas. Los hábitos reservados y esquivos de este pájaro, que lo mantienen fuera de la vista del observador, se compensan con un sencillo y distintivo canto aflautado, muy fácil de escuchar y característico del paisaje sonoro de muchos de nuestros sotos ribereños y otros tipos de bosque».  En gallego, ouriola, en catalán oriol, anoto.

Antonio: Seguro que lo consigues.

Cándido Vicente Calle: Es inconfundible, con ese amarillo con negro en las alas, del tamaño y aspecto de un mirlo y un canto muy armonioso y reconocible.

Antonio: ¿Quién canta primero los pájaros o el gallo portugués?

Cándido Vicente Calle: 😅 el gallo portugués canta a la lluvia, a cualquier hora. Mañana me daré otra vuelta a ver si pillo a la dichosa oropéndola, aunque con escasas esperanzas.

Antonio: Oriolus, oriolus. Oropéndola, de color oro amarillo. Bonita etimología. La de las plumas de color oro, color amarillo. En nuestro patio comunal municipal no he visto ninguna, Cándido.

José Carlos Cubiles Becerra: Los pájaros… el gallo portugués es lento y se toma su tiempo… como la mayoría de los portugueses… para cantar correctamente.

Antonio: O galo afina muy mucho su canto. Cándido, eres un máquina. El canto es el de una oropéndola. He investigado y mi vecina la pajaróloga la ha visto y oído cantar. Canta sobre las siete de la tarde y anida en el parque cercano de Tierno Galván de Malpartida de Cáceres. Estaba afiliada al PSP de Pablo Castellano. La pajaróloga mi vecina me ha informado que los mirlos imitan el canto de otros pájaros. Cándido eres el pajarólogo  Diez / TEN. Enhorabuena. Congratulations! Me ha intrigado el nombre de Oropéndola. El nombre científico Oriolus Oriolus. En castellano la palabra es compuesta de las voces latinas aureum (oro) y pendula (pluma). Pájaro que tiene las plumas (pendulae) de oro. En catalán y levantino se llama Oriol. En portugués y gallego en femenino Auriola. Derivadas las palabras romances del latín aureolus. Pájaro con plumas doradas. Parece ser que el femenino es Aureola y de ahí el nombre de la ciudad de Orihuela en el Levante español. Miguel Hernández nació en la ciudad de la oropéndola y debió oír como pastor muchas veces su canto. Orihuela tiene en su escudo una oropéndola o una orihuela, un oriol pequeño en femenino. Del latín Aureola al romance oriola y después Oriuela, escrito en moderno Orihuela. “Monoptangación del au- y diptongación de la ó tónica en -ue y cerrazón de la palatal e en i ante el wau de la diptongación en -ue”, leería en su Power Point, un becario filólogo en edad de merecer.

Escudo de Orihuela. Fuente Wiki

 

Cándido Vicente Calle: Gracias, Antonio. Perdón por la tardanza en responder, pero he vuelto a pasar horas buscando la oropéndola de mi zona favorita del Guadiana en las cercanías de Badajoz… y no hay manera, últimamente ni la oigo. A cambio, he tenido una fascinante sesión con otras aves, acuáticas, especialmente una esquiva garza imperial, que tuvo a bien detenerse a pescar por donde yo «navegaba» y me permitió acercarme lo que necesité (la 1ª vez que estoy tan cerca de este hermoso animal), no más de 3-4 metros a veces. Un gozo inmenso, como los «frikis» de la naturaleza entenderán. Os acompaño unas fotos para que intentéis imaginar lo que disfruté con su alteza imperial. Por otra parte, Antonio, tendré que acabar yendo un día a ese parque donde anida el oriol, por ver si es posible conseguir una imagen. Pero tras unos días de playa (en realidad, en lugar de ir a la playa me acerco a las marismas del Odiel a seguir con las aves… es que uno no puede evitarlo) y pescaíto.

Antonio: Luego dicen que la felicidad no existe. Lo tengo claro, la felicidad es Cándido Vicente Calle gozando en naturaleza acuática retratando durante dos horas a una garza imperial desayunando en las aguas de Guadiana que es un río que tiene nombre de mujer y vela las cenizas del poeta que más lo amó: Manuel Pacheco Conejo. Cándido, la felicidad sois tú y el río Guadiana observando la naturaleza que nos rodea y luego compartiéndola con todos. Tu amigo que goza leyéndote y viéndote en tus maravillosas fotografías. Antonio.

EL MONÓLOGO DE LA GARZA IMPERIAL DE CÁNDIDO

EL MONÓLOGO DE LA GARZA IMPERIAL DE CÁNDIDO

No temo a nadie. Voy a desayunarme lo que encuentre Ese será mío ¡Qué rico está!

No hay nada como no tener sueldo fijo. Cada día gano para comer lo que necesito. No pienso estudiar ninguna graduación. Con lo que me han enseñado mis padres me sobra para ganarme la vida y llegar hasta que el cuerpo aguante. No pago impuestos y vivo de río madre.

Firmado La Garza imperial de Cándido

 

 

Cándido Vicente Calle: 👏🏽👏🏽👏🏽. Hermosas palabras, Antonio, para ilustrar las imágenes.

 

 

 

 

No temo a nadie. Voy a desayunarme lo que encuentre Ese será mío

 

 

¡Qué rico está!

 

No hay nada como no tener sueldo fijo. Cada día gano para comer

lo que necesito. No pienso estudiar ninguna graduación. Con lo que han enseñado mis padres me sobra para ganarme la vida y llegar hasta que el cuerpo aguante. No pago impuestos y vivo de río madre.  Firmado La Garza Imperial de Cándido

Cándido Vicente Calle: 👏🏽👏🏽👏🏽. Hermosas palabras, Antonio, para ilustrar las imágenes.

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