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2017 04 09 Antonio Viudas Camarasa

Papers, texto en construcción.

Perdonen la molestias.

 

Versión 8 de abril de 2017

LA BIBLIOTECA DE ENCARNACIÓN  RAMÓN Y CAJAL EN SU «CASA MORADA» DE CÁCERES

Por Antonio Viudas Camarasa

Real Academia de Extremadura

 

El director de la Real Academia de Extremadura, el 11 de febrero de 2017, en cumplimiento de acuerdo de junta ordinaria, me encomendó redactar un documento en el que expusiera cómo esta institución aceptó la herencia de Encarnación Ramón y Cajal Conejero, esposa que fue de García Durán Muñoz. García ostentó por primera vez la medalla número 11 de la entidad y leyó el discurso de ingreso el día 8 de diciembre de 1982, habiendo sido uno de los promotores de la creación de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, siendo vicedirector de la Institución Cultural El Brocense de la Excma. Diputación de Cáceres. Mi contribución se enmarca en la exposición de una selección de libros (39) anotados con letra manuscrita de Santiago Ramón y Cajal, catalogados en las 1610 fichas de que consta el Fondo Cajal, conservado en la sede de la RAEX en Trujillo en la sala «García Durán Muñoz Encarnación Ramón y Cajal» de la biblioteca académica.

 


Ilustración número 1.
Azulejo de la «Cerámica Artística Barcarrota S.L. 2009». Biblioteca de la Re
al Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Biblioteca Sala García Durán Muñoz Encarnación Ramón y Cajal. Foto ©aviudas, 2017

 

 

  1. «FONDO CAJAL» Y «GARCÍA DURÁN MUÑOZ» EN LA REAL ACADEMIA DE EXTREMADURA

El Fondo Cajal y  el Fondo García Durán Muñoz han llegado a la Academia extremeña en cumplimiento testamentario de la última voluntad de Encarnación Ramón y Cajal Conejero, nieta del Premio Nobel 1906 Santiago Ramón y Cajal. Luis Michelena García, albacea testamentario de Nana, me confirma que esa fue siempre la última voluntad de su esposo García Durán Muñoz.

Encarnación Ramón y Cajal Conejero (Madrid, 14 de octubre de 1919—Cáceres, 22 de marzo de 2008, hija de Jorge y María), viuda de García Durán Muñoz (Cáceres, 15 de febrero de 1911—Cáceres, 10 de octubre 1994, hijo de Rafael y Catalina) se conocieron en un hospital de sangre en los últimos años de la guerra civil. Encarnación ejercía de enfermera voluntaria en un hospital de Zaragoza y atendió al alférez provisional, herido de metralla en un pulmón en la batalla del Ebro. El contacto entre herido y enfermera terminó en la celebración de desposorios el 19 de julio de 1939. Vivieron en diversas ciudades españolas donde García ejerció varios cargos (asesor jurídico, inspector y director) en el Servicio Nacional del Trigo SNT (posteriormente Servicio Nacional de Cereales SNC (1968) y Servicio Nacional de Productos Agrarios SENPA, 1971) en las provincias de  Álava, Logroño, Bilbao, Badajoz, Toledo y Cáceres. En Vitoria se bautizó como conferenciante y escritor en la defensa del legado Cajal. Nieto político del sabio recoge en sus libros y artículos los recuerdos y el afecto de una nieta que convivió durante quince años con el abuelo entre 1911 y 1934 y que se quedó huérfana de su padre Jorge, en 1936, según memoria familiar unos meses antes del Alzamiento militar del 36.

 

  1. SI BUENOS LIBROS… MEJORES BESOS. EX–LIBRIS GARCÍA DURÁN MUÑOZ

Nana Cajal, como se le conoce en  obras literarias firmadas por ambos,  contrae matrimonio a los veinte años con el joven cacereño García Durán Muñoz de veintiocho, licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Al inicio de la guerra civil de 1936 con 25 años fue movilizado y alistado como oficial universitario en el ejército de Franco.

 


Ilustración número 2.
EX–LIBRIS de García Durán Muñoz con número de registro y clasificación personal. Foto ©aviudas, 2017

Los testimonios de Encarnación Ramón y Cajal Conejero y de García Durán Muñoz que he recibido desde 1980 en que conocí al matrimonio me autorizan –como a Enriqueta Lewy Rodríguez– para dar mi visión de amigo captada a través del trato y conversación con los nietos cacereños de Santiago Ramón y Cajal. Sería maravilloso recuperar esa tradición oral de todos los que la disfrutamos, pero es una utopía difícil de llevar a cabo.

Sigo en la redacción de este brevísimo ensayo el método usado por Enriqueta Lewy Rodríguez (Así era Cajal, 1977 y Santiago Ramón y Cajal, 1987), secretaria de Cajal desde los dieciséis años:

«Cuando empecé a trabajar con él, el año 1926, tenía 74 años, sus discípulos no dejaron nada escrito sobre Cajal, así que había un vacío»

 

Enriqueta en referencia a la divulgación emitida por TVE (a partir del 26 de enero de 1982 en diez capítulos, dirigida por José María Forqué) sobre Cajal, menciona que a partir de un momento determinado: «…la serie sigue íntegramente mi libro [Así era Cajal]…» Apud entrevista de Miguel Ángel Tarancón en 1986. Usaré como ella en el propósito de mi ensayo: memoria personal, información de familiares y otros testimonios y documentos.

Enriqueta trabajó como secretaria y traductora (dominaba perfectamente el alemán) de Cajal en la Ronda de Atocha 13 de Madrid. Al regresar del exilio optó  por fiarse de sus recuerdos y al mismo tiempo consultar noticias de hemeroteca y comprobar datos en las biografías escritas en vida de don Santiago.

Enriqueta Lewy cita como fuente testimonios familiares de Santiago Ramón y Cajal Junquera (nieto de Cajal, nacido el 29 de enero de 1940, que contrajo matrimonio el 3 de junio  de 1969 con Mª Teresa de Jesús Asensio Rodríguez, nacida el 10 de agosto de 1943) que vivió su infancia en el Palacete Cajal. Catedrático de la Universidad de Zaragoza (fallecido el 19 de marzo de 2017 en Madrid y con quien quedé pendiente una cita) recordaba su primer contacto con Cervantes en libros comprados por Cajal: «Así descubrí El Quijote, ilustrado por Gustavo Doré, que había pertenecido a mi abuelo».

En respuesta a Antón Castro, Santiago Ramón y Cajal Junquera explica cómo llegó a esa rama familiar, la de los descendientes de Luis Ramón Fañanás, el cincuenta por ciento de la biblioteca particular, con fondos filosóficos y literarios pertenecientes al Nobel Santiago Ramón y Cajal:

–-«Nos tocó la parte que no era científica, porque ésta se fue al Instituto Cajal. Tenía de todo. Había llegado a acumular diez mil libros: clásicos griegos y latinos, novela, ensayo, y muchos estaban anotados a pluma. Una de las cosas que más me atraía era ir hoja por hoja mirando sus anotaciones. Recuerdo que nos tocó una especie de enciclopedia de los años 20, El tesoro de la juventud, que estaba toda subrayada, entresacaba citas y datos, y anotaba al principio la página donde se encontraban» (Apud Antón Castro, El periódico de Aragón, 2006).

 

Enriqueta Lewy en la redacción de la segunda edición (1987) del libro  Santiago Ramón y Cajal: el hombre, el sabio y el pensador consultó parte del legado, heredado por Luis Ramón Fañanás, fallecido en Madrid el 11 de diciembre de 1986. En la esquela de su óbito expresan su condolencia «sus hijos: María Ángeles y Santiago; hijos políticos: Excmo. Sr. don Aurelio Botella y Teresa Asensio; hermana: Pilar Ramón y Cajal Fañanás; nietos: Teresa, Santiago, María y Jorge y demás familia y Sérbala Bonilla».

La mitad del legado de la biblioteca particular de Cajal, conservado en parte, al parecer en el Palacete Cajal, hasta la venta del edificio en el año 2015, es el que consultó Enriqueta Lewy en la preparación de la segunda edición de su libro. La respuesta de Lewy a Antón Castro en 1986 en referencia a los manuscritos y las acotaciones de Cajal fue esta:

«… sus múltiples y significativos manuscritos inéditos y las ilustrativas acotaciones en los libros de su biblioteca –que he podido disfrutar gracias a la amabilidad de Luis Ramón y Cajal y de su hija Angelines […]».

 

Agradezco a don Santiago Ramón y Cajal Asensio, biznieto de Cajal, la amabilidad con la que me ha atendido, desde primeros de febrero de 2017, en la búsqueda de información sobre el contenido de esta parte del legado referente a los libros de la biblioteca particular de don Santiago. He tenido la oportunidad de confirmar mi investigación en grata conversación telefónica con su hermano Jorge, que ha facilitado datos como fechas de nacimiento y matrimonio de sus padres difíciles de conseguir por otros medios.

El paradero del otro cincuenta por ciento de la biblioteca dividida entre sus hijos Jorge y Luis en 1935 se encuentra documentado en las declaraciones que  María Ramón y Cajal Conejero, hermana de Encarnación (ambas hijas de Jorge), realizó en 1952:

«—En la guerra se perdieron muchos. Otra parte la repartimos entre el tío Luis, el “Instituto Cajal”, García Durán y nosotros».

 

Léase Encarnación Ramón y Cajal Conejero y García Durán Muñoz donde María dice «García Durán».

García Durán Muñoz y Francisco Alonso Burón (1960 y 1983) rememoran lo sucedido con el legado Cajal desde 1935 a 1952 en Cajal. Vida y obra:

«A la muerte de don Santiago, y de acuerdo con su voluntad, fueron llevados al Instituto Cajal, no sólo las medallas, diplomas, libros y papeles, sino también objetos personales que de momento quedaron depositados para ser ordenados y estudiados posteriormente […] Las circunstancias políticas primero de nuestra patria, y después la guerra, impidieron, no solo  su ordenación, sino su conservación, desapareciendo casi todo; con lo que quedó se habilitaron dos salas, que constituyen el actual museo…» (pág. 337).

 

El sintagma al «actual museo» está referido al emplazado primero en el Cerro de San Blas del Retiro madrileño, posteriormente trasladado a la calle Velázquez de Madrid circa 1957 según me ha confirmado días pasados María Ángeles Langa Langa, bibliotecaria en la sede del centro en Doctor Arce, 37, en Madrid.

García Durán Muñoz en los primeros años de la posguerra se preocupó de la memoria de Santiago Ramón y Cajal publicando a partir de 1945 varios escritos –que tras la autocensura del propio autor debían ser autorizados por los censores de nómina–,  que contribuyeron a mantener viva la obra de Cajal en 1952, centenario del natalicio, y años posteriores. No es el momento de analizar con mentalidad de hoy hechos producidos en la posguerra sin tener en cuenta la objetiva perspectiva histórica.

La escuela científica de Cajal en 1939 se encontraba relegada a la mínima expresión debido a las depuraciones y al exilio de varios de sus discípulos. Los edificios promovidos por la Junta de Ampliación de Estudios, que había presidido  Ramón y Cajal desde su creación en 1907 hasta su muerte en 1934, pasaron a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que reconstruyó inmuebles derruidos y los habitó con nuevos inquilinos: edificios viejos con otras almas. El ministro José Ibáñez Martín inauguró el Museo Cajal en la sede del Cerro de San Blas en diciembre de 1945. En el acto Juan Marcilla Arrazola, especialista en microbiología, viticultura y enología, director del Instituto Cajal, leyó las aportaciones de los Jefes de Secciones:

«–doctor Tello, sucesor de D. Santiago en la continuación de la escuela histológica, por deseo expreso del mismo; el doctor Domingo Sánchez,  el doctor Fernando de Castro, el profesor Sanz Ibáñez, el doctor D. José Marí del Corral, y el doctor Santos Ruiz–». Apud ABC 1945 [ Curiosa la acotación del cronista «por deseo expreso del mismo»]

 

El discurso académico corrió a cargo de Pedro Ramón y Cajal, hermano del Premio Nobel, que fue leído por su hijo Pedro Ramón Vinós.

Desde su matrimonio con Encarnación el joven abogado García Durán Muñoz se propuso con buena voluntad  reunir libros y besos de afecto hacia el abuelo de su esposa. Ordenó aspectos dispersos de la biografía, y sobre todo inventarió la bibliografía dispersa cajaliana. Por una parte el listado de los libros escritos por Cajal y por otro todo tipo de referencia sobre la obra de Cajal.  De este modo se justifica el título del libro, Vida y obra, sin olvidar los inéditos o textos desconocidos de Cajal.

Tras la reinauguración del Instituto Cajal  García Durán se atreve a interpretar, bajo la presión de la mirada atenta de la censura,  el pensamiento de Cajal en su aspecto de hombre de estado, ideas políticas y económicas. En su condición de alférez provisional se relaciona con intelectuales que hicieron posible el mantenimiento de la cultura en el exilio interior de España y con los escasos intelectuales que avivan el rescoldo cultural del país. La relación con Pedro Laín Entralgo es fluida y la amistad con el director de Índice, el extremeño Juan Fernández Figueroa y otros sectores liberales de la época es asunto que requiere un estudio más detenido y documentado. Dato curioso: los libros de García los puedo consultar gracias a la Biblioteca Índice, que se conserva en el Archivo Provincial de la Diputación de Cáceres.

Al día siguiente de la reinauguración del Instituto Cajal García Durán da la voz de alarma de que, una vez reconstruido en 1945 de las heridas de los obuses, es necesario preparar el primer centenario del sabio, ante una escuela destrozada y arrinconada. En 1945 proclama que  «España debe un homenaje a Ramón y Cajal» en La voz de España (21/IX/1945) y en ese mismo año, junto con Julián Sánchez Duarte en Vitoria, reúne y apostilla su primer libro impreso Recopilaciones y estudios cajalianos. La psicología de los artistas. Las estatuas en vida y otros ensayos inéditos y desconocidos de Santiago Ramón y Cajal, Compilación y notas. De La Psicología de los artistas existen dos ediciones posteriores publicadas por Espasa-Calpe en la Colección Austral de 1954 y 1955. Expone sus reflexiones personales sobre la regeneración de España en  «Cajal frente a los problemas de la decadencia», conferencia pronunciada en un ciclo organizado por la Caja de Ahorros de Vitoria el 4 de abril de 1948. Una vez aprobada por el censor se inicia la publicación de su primer libro Del sentimiento e idea política en Don Santiago Ramón y Cajal (1948) que prologó  Julián Sánchez Duarte en la Editora Nacional terminada su impresión en Gráficas Yagües en Madrid en 1949. En ese mismo año dicta una conferencia el 19 de mayo de 1949 en Madrid bajo el título de «El diagnóstico de Cajal sobre la cultura iberoamericana». Otros asuntos de su predilección, además de Cajal, en su bibliografía están centrados en Indias (América) Amor y poesía en Indias (1982) y El Flamenco: aportación a su historia (1990).

 

 
Ilustración número 3. García Durán Muñoz, Francisco Alonso Burón. Cajal. Vida y obra. II Escritos inéditos. Barcelona. Sociedad Científica Médica. 1983. Ejemplar que pertenece a la Biblioteca Índice del Archivo de la Excma. Diputación de Cáceres. Foto ©aviudas, 2017

 

 

García Durán se preocupa por el legado de Cajal. Frente a la inhibición de José María Albareda Herrera (presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas) respecto al futuro del Instituto Cajal consigue el apoyo del rector de la Complutense en los primeros años de la década de los cincuenta, su amigo Pedro Laín Entralgo. Apoyado por la inteligencia y decisión de Encarnación se convierte en Secretario de la Comisión Nacional preparatoria del centenario del nacimiento de  Cajal. Con Burón gana el concurso internacional sobre la vida y obra de Cajal en 1952 convocado por la Institución «Fernando el Católico» de Zaragoza. El premio permaneció inédito por causas desconocidas. En 1960 Pedro Laín Entralgo en el prólogo de la primera edición del libro Ramón y Cajal. Vida y obra afirma que los autores:

« […] han sabido encontrar, recopilar y componer pulcramente la mayor copia de noticias y documentos que acerca de nuestro máximo hombre de ciencia haya sido hasta hoy reunida».

 

Palabras elogiosas hacia la labor de García Durán Muñoz han sido escritas por historiadores de la bibliografía cajaliana, otros han discrepado en el resultado de su trabajo, usando en la mayoría de las veces el argumento ad hominem y divergencias interpretativas. Nadie puede negar la dedicación convencida  a la defensa y la promoción de la figura del sabio, ni el derecho a una lectura personal de la obra de un autor por parte de un nieto político de dicho escritor. Gratamente observo que la obra de García Durán Muñoz ha tenido merecidos reconocimientos tanto en España como en América, donde en la Universidad Autónoma de México colaboró el matrimonio Durán-Ramón y Cajal en la creación de un digno museo. Reflexiono y corroboro con Cajal y otros pensadores que la envidia es el primer pecado capital de España.

 

  1. LOS DESEOS DE CAJAL SOBRE EL DESTINO DE SUS LIBROS

Cajal cita la máxima de Gracián «Lo bueno, si breve, dos veces bueno» como norma en la redacción del trabajo científico y recomienda este pensamiento gracianesco: «Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras menos pleitos». En el primer testamento Cajal fue breve, en los otros dos es más prolijo y el codicilo contiene diez frases muy cortas.

 

 

 

 

 

Ilustración número 4. Detalle de uno de los estantes de los libros que pertenecieron la biblioteca particular de Santiago Ramón y Cajal. De la calle Alfonso XII madrileña pasaron a la calle San Pedro de Alcántara cacereña y desde el año 2009 a propiedad de la Real Academia de Extremadura en Trujillo. Los huecos corresponden a la selección realizada para la muestra en la sede de la Biblioteca de Extremadura en Badajoz. Foto ©aviudas 2017

 

Cajal estaba muy satisfecho de su biblioteca como autor científico, filosófico y literario. En los autorretratos que he podido visionar fotografía su lugar de trabajo casi siempre con fondo de libros e instrumental investigador  o sólo instrumental de laboratorio.

En su deambular por los itinerarios universitarios su biblioteca fue trashumante por los numerosos domicilios que habitó en Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid. Cuando se mudó a su propia casa circa 1911 en uno de los pisos del llamado Palacete Cajal se aposentaron sus libros personales hasta su muerte: su biblioteca. En el primer testamento en 1903 no se menciona la palabra libro, en cambio previó la hipotética orfandad de sus hijos nombrando tutor y protutor para ellos, aspecto muy habitual en el derecho aragonés en el que son frecuentes las voces «menor» y «menora» desde la Edad Media. En los testamentos de 1927 y 1931 aparece una mención expresa a sus libros que es parecida en ambos y que se repite en el llamado codicilo que encontró su hija Fe (Felina) en la mesilla de su dormitorio tras su fallecimiento.

En la cláusula séptima del testamento del 8 de febrero de 1927 se lee: «A mis hijos Jorge y Luis Ramón Fañanás, les dejo la propiedad de mis libros así como mi biblioteca científica, filosófica y literaria». En el último testamento de 1931 en la cláusula segunda se lee: «Lego a mis hijos Jorge y Luis Ramón Fañanás mi biblioteca científica, filosófica y literaria». En la cláusula tercera especifica: «Lego la propiedad literaria de mis libros incluyendo los textos redactados en colaboración con el doctor D. Francisco Tello Muñoz a mis hijos, en la proporción de una mitad a los varones y la mitad restante a mis hijas». Y en la cláusula séptima nombra herederos universales a sus cinco hijos en los siguientes términos: «En el remanente de mis bienes, derechos acciones y futuras sucesiones instituyo por mis únicos y universales herederos en pleno dominio y por iguales partes a mis cinco amados hijos Felina, Pabla, Pilar, Jorge y Luis Ramón Fañanás o sus descendientes».

En la cláusula octava nombra albaceas testamentarios a sus amigos: su discípulo dilecto Francisco Tello Muñoz y al médico Roque Reyes Romero:

«Para el cumplimiento de esta mi disposición testamentaria, en todas sus partes, nombro albaceas y comisarios contadores partidores de mis bienes y herencia, solidariamente y con amplísimas facultades a mis buenos amigos don Francisco Tello Muñoz y don Francisco Roque Romero, médicos ambos vecinos de Madrid, a los cuales faculto para que una vez ocurrido mi fallecimiento se apoderen e incauten de todos mis bienes los administren durante la herencia yacente; cobren y paguen deudas, gastos y legados, retiren depósitos de alhajas, metálico o valores ya estén constituidos en el Banco de España o cualquier establecimiento de crédito; practiquen las operaciones de inventario, evalúo, liquidación, división y adjudicación de mis bienes, aprobándolas en escritura pública, prohibiendo en mi testamentaría intervención judicial y prorrogándoles el plazo legal del albaceazgo por un año más, si lo necesitaren, para cumplir su encargo».

 

En la octava de las diez disposiciones enumeradas en «Las últimas disposiciones para que las cumplan los albaceas», del 18 de septiembre de 1935, dispone que se guarden en la biblioteca del Instituto Cajal: «8.-Los libros de mi biblioteca particular que posean algún valor científico (Tratados antiguos y modernos de Histología) etc. se guardarán en la Biblioteca del Instituto».

En el desarrollo de este ensayo observo que de los deseos de Cajal para sus libros al paradero final de los mismos hay un largo trecho que alguien deberá investigar. La biblioteca del Premio Nobel se desperdigó con el tiempo. Algunos libros están en posesión, a 6 de abril de 2017, de sus propietarios y descendientes, otros en el Instituto Cajal. Del Fondo Cajal en la Real Academia de Extremadura dan fe mis fotografías del 22 de marzo de 2017. He comprobado que unos están inventariados y catalogados en el Instituto Cajal y en la Biblioteca de la Real Academia de Extremadura. Los libros de Cajal han tenido destinos diversos, pero no contamos con un inventario completo de la que fue su biblioteca. Somos afortunados por conocer algunos de ellos, me consuelo pensando que peor fortuna corrió la biblioteca particular del Papa Luna en su palacio familiar en Teruel, de la que conocemos el inventario de los libros pero desconocemos el paradero de los mismos. Los libros científicos de Cajal sufrieron el impacto bélico en el Cerro de San Blas y una catalogación paulatina en las tres sedes del Instituto Cajal de las que he tenido noticias, sin contar con la primitiva en la sede de Ronda de Atocha, 13.

 

 

 

  1. ENCARNACIÓN RAMÓN Y CAJAL CONEJERO LEGA «LA BIBLIOTECA DE MI CASA MORADA» A LA REAL ACADEMIA DE EXTREMADURA DE LAS LETRAS Y LAS ARTES

Una vez que he descrito sucintamente algunos rasgos de las dos personas que cuidaron los libros del legado de Jorge Ramón Fañanás, me resta basándome en la escritura de herencia número 821 de 2008, 23 de mayo de 2008 (Notario de Cáceres  José Carlos Lozano Galán del Colegio Notarial de Extremadura), en el acta académica y en otros testimonios, hacer constar cómo han llegado los libros a ser propiedad en pleno dominio de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.

En el sexto piso del inmueble cacereño, amigos y familiares de Nana Ramón y Cajal y García Durán Muñoz hemos tenido el privilegio de ver, leer y hojear los libros de  la biblioteca de este matrimonio, que hoy todos podemos consultar gracias al cumplimiento de las últimas voluntades de ambos en el solar del linaje de los Lorenzana en la ciudad de Trujillo. Entre los libros del Nobel Nana guardaba celosamente la mascarilla mortuoria en bronce de su abuelo.

4.1 ESCRITURA DE HERENCIA

Antes de otorgar testamento Encarnación Ramón y Cajal, el 29 de enero de 2007, en una junta ordinaria el pintor y académico don Jaime de Jaraíz comunicó al pleno de la Real Academia de Extremadura el deseo de su amiga Nana Ramón y Cajal de legar a la Academia de Extremadura la Biblioteca de su residencia cacereña. Todos los académicos  presentes en dicha reunión celebramos el ofrecimiento con el que prometía honrar a la entidad. Encarnación falleció en Cáceres el 22 de marzo de 2008.

En esa biblioteca se habían acumulado por donación de María a su hermana Encarnación el cincuenta por ciento de la biblioteca que le correspondió a Jorge Ramón Fañanás, según me ha confirmado el albacea don Luis Michelena García en reciente conversación telefónica. Donación que realiza María dado el interés de García por defender la personalidad humana y científica de su abuelo político, don Santiago Ramón y Cajal. Además del Fondo Cajal, se encontraban los libros adquiridos por el matrimonio cuya catalogación se está realizando en la sede trujillana.

Tras el fallecimiento de Nana, el 23 de mayo de 2008, en la lectura de su testamento se encuentra su hermana doña María Ramón y Cajal Conejero, de 92 años, y presentes o representadas sus hijas doña María, doña María del Carmen, doña Virginia, doña Alicia, doña Rocío y doña Yolanda Urioste Ramón y Cajal. Acuden como albaceas don Joaquín María Hergueta Gómez y don Luis Michelena García que figuran en la cláusula sexta del testamento de la fallecida:

«SEXTA.- Nombra Albaceas–Contadores–Partidores, solidariamente y con las más amplias facultades para llevar a efecto la ejecución de su testamento, a Don Joaquín Hergueta Gómez y a Don Luis Michelena García, vecinos de Cáceres y Madrid, respectivamente, a quienes prorroga el plazo legal para el ejercicio de su cargo durante un año más».

 

 

 

Ilustración número 5. Desde la llegada de los libros de la herencia de Encarnación Ramón y Cajal Conejero en el año 2009 la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes ha hecho todo lo necesario para conservarlos y catalogarlos. La sala rectangular de izquierda a derecha según se entra en ella guarda el Fondo Cajal en los anaqueles que llegan al respaldo de la silla. Los libros que tienen tejuelo pertenecen al Fondo García Durán, que adquirió el matrimonio. Foto ©aviudas 2017.

 

A este acto notarial acude el académico don Manuel Terrón Albarrán que representa a la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes como secretario perpetuo. Se especifica en la referida escritura de herencia que la Academia es una institución creada en 1980 y tiene unos fines específicos enumerados en el artículo segundo de sus estatutos que el notario transcribe literalmente al mismo tiempo que recoge los datos acreditativos del representante de la entidad:

«[La Academia] Fue constituida por Real Decreto 1422/1980 de 6 de Junio de 1.980 por el que se crea la Real Academia de las Letras y las Artes y se aprueban sus estatutos; y la creación fue publicada en el B.O.E. número 168, de 14 de Julio de 1.980. Esta tiene por objeto, según el artículo 2º de sus Estatutos, ilustrar y exaltar los  valores artísticos, históricos y literarios en todos sus campos y variedades de la región extremeña, y su vínculo y contribución a la cultura patria. De su misión se conjuga lo representativo y consultivo, y promoverá la investigación y estímulo para el mejor conocimiento, divulgación y salvaguarda de esos valores. Dicha representación le corresponde  como Secretario Perpetuo de la misma, electo por Real Decreto de 6 de Junio de 1.980 y tomó posesión el día veintidós de Febrero de mil novecientos ochenta y uno, según asegura sin acreditarlo documentalmente, por lo que hago las advertencias al respecto. Me asevera el compareciente que no le han sido revocadas, suspendidas ni limitadas las facultades en virtud de las cuales actúa y en general, la vigencia de su representación, y corrobora que los datos indicados, siguen siendo ahora los identificativos de la persona jurídica que representa, sin que hayan sido objeto de variación alguna».

 

 

El notario juzga «suficientes  las facultades representativas acreditadas para otorgar esta escritura de Herencia». Reproduce la cláusula primera en donde se hace referencia a la biblioteca que se lega a la Academia de Extremadura:

«[…] con último domicilio calle San Pedro de Alcántara, número 12, 6º, fallecida el día veintidós de marzo de dos mil ocho, en estado de viuda en sus únicas nupcias con Don García Durán Muñoz, de cuyo matrimonio no tuvo descendientes, y habiendo fallecido sus ascendientes según consta en el testamento al que más adelante se hace referencia […] Falleció bajo testamento abierto otorgado en Cáceres, el día veintinueve de enero de dos mil siete,  ante  el Notario  don  José-Carlos  Lozano Galán, de cuya matriz,  que transcribo los particulares otorgamientos, dando  fe, yo, tengo a la vista, pertinentes a  este Notario,  de la fidelidad de la trascripción, sin que en lo omitido por innecesario haya nada que amplíe, restrinja, modifique ni en modo alguno condicione lo inserto:

CLAUSULAS: PRIMERA: Lega a la Academia de Extremadura la biblioteca de su casa morada, situada en calle San Pedro de Alcántara 12 de Cáceres. Los Albaceas testamentarios que se dirán, deberán realizar inventario de su contenido y hacer la entrega al Presidente de la Academia, rogando a esta institución que el objeto del legado  se instale en la ciudad de Cáceres».

 

Entre los bienes del caudal relicto del inventario activo está la biblioteca de la casa morada de Nana Ramón y Cajal:

«Entre los bienes que integran el caudal relicto del inventario activo como bienes inmuebles en el número 17 de la escritura la «BIBLIOTECA (objeto de legado establecido en la Cláusula Primera del testamento)  que  se valora en la cantidad de DIEZ MIL EUROS (10.000 EUROS)».

 

En el apartado V que trata de la liquidación total del caudal hereditario y en el VI se valora por legado que:

«Corresponde percibir a la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, por legado, diez mil euros (10.000 Euros)».

En el otorgamiento en el apartado segundo «Adjudicaciones» aparece la Academia de Extremadura con la siguiente redacción notarial:

«En pago de sus respectivos haberes los comparecientes se hacen las siguientes adjudicaciones:

1º) A la Academia de Extremadura se le adjudica, por legado, el pleno dominio de la biblioteca descrita en el inventario de esta escritura bajo el número 17».

 

  • ACTA ACADÉMICA

En el punto 3º. Informe del Sr. Secretario del  acta de  la   junta   ordinaria      de   la   Real   Academia de Extremadura de las Letras  y las Artes del día  14 de junio de 2008 se informa de la aceptación de la herencia por parte de la institución y se hace constar:

«El Sr. Secretario da cuenta de su gestión ante el Notario de Cáceres D. José Carlos González Galán el pasado día 23 de mayo respecto a la aceptación de la cláusula testamentaria de Doña Encamación Ramón y Cajal, viuda del que fue miembro Numerario de esta Real Academia Don García Durán Muñoz tal como se recoge en el Acta Notarial nº 821 de referida fecha, sobre la Biblioteca de los finados y su donación a la Academia. El Sr. Secretario suscribió la aceptación en nombre de nuestra Corporación, teniendo que añadir que las declaraciones tributarias efectuadas por el Sr. Notario nos eximen de pagos y más trámites. Manifiesta que incorpora a nuestro archivo copia de toda la documentación pertinente. También informa que de acuerdo con el Sr. Director y miembros de la Mesa hizo las gestiones oportunas para el traslado de los libros, ya en nuestro poder, que se contienen en 243 cajas embaladas y precintadas que se irán abriendo y colocando oportunamente».

 

4.3. TESTIMONIO

En las investigaciones, consultas y viajes que he llevado a cabo para esclarecer la pregunta de cómo ha llegado este legado a la Real Academia de Extremadura, solicité a don Ismael Palacios Acero, Técnico en Biblioteconomía y Documentación de la Real Academia de Extremadura, que me indicara cómo recepcionó los libros y la evocación de su recuerdo relacionado con la biblioteca que yo había visitado en numerosas ocasiones en el domicilio de Nana Ramón y Cajal. He recibido su testimonio escrito que transcribo literalmente:

«En el año 2008 se me comunicó que llegaría un legado de libros de D. García Durán Muñoz y su esposa Nana Ramón y Cajal. D. Manuel Terrón hizo las gestiones pertinentes. Se me anunció que vendrían con una empresa de mudanzas y llegaron a la Academia 243 cajas de documentación. En un principio se guardaron en la sala, que hoy es la Biblioteca de D. García y Dña. Nana hasta que se hicieron las estanterías para ubicar los libros en ellas. Durante ese momento, observamos que algunas cajas tenían la anotación de “Biblioteca Cajal” y lo que hicimos fue separar esas cajas del resto (estas fueron las primeras que se pusieron en las estanterías). En el año 2016, gracias a una beca de la Fundación Caja Badajoz, empezamos Dña. Ana Isabel Mayo Carroza y yo, Luis Ismael Palacios Acero, como Técnicos en Biblioteconomía y Documentación, la catalogación del Fondo Cajal, tanto de libros como de documentación guardada en archivadores. En este 2017, estamos catalogando el fondo de García Durán y Encarnación Ramón y Cajal, de su Biblioteca particular, también con una beca de la Fundación Caja de Badajoz, siendo la persona asignada D. Manuel Flores Sánchez».

 

  1. EPÍLOGO A MODO DE TABULA GRATULATORIA

Debo agradecer a mis compañeros de la Real Academia de Extremadura que han leído los correos abiertos en los que les comunicaba mis avances y sobre todo las valiosas sugerencias recibidas. Me han ayudado muchísimo los ánimos de los más entusiastas. Me fue muy útil la pista facilitada por don Javier Pizarro Gómez, director de la Academia de Extremadura, en relación a la rama familiar del hermano del Premio Nobel, Pedro Ramón y Cajal.

He obtenido información muy valiosa de don Santiago Ramón y Cajal Asensio. Emilio Ubieto Auseré desde Ayerbe me ha ilustrado con el fruto de los numerosos libros que ha leído sobre el Nobel. No puedo olvidar la generosidad de don Jorge Ramón y Cajal Asensio en precisiones minuciosas. Institucionalmente debo agradecer muy sinceramente las facilidades del Instituto Cajal en las personas de Ricardo Martínez Murillo y María Ángeles Langa Langa. En el Colegio de Médicos de Madrid Miguel Ángel Sánchez Chillón su presidente y la responsable de su biblioteca doña María José Rebollo han puesto a mi alcance lo conservado en la antigua Facultad de Medicina de la calle de Santa Isabel de Madrid. No puedo olvidar la paciencia entusiasta en la búsqueda de mis itinerarios cajalianos de Rosa María Lencero Cerezo por Cuatro Caminos, la Plaza de Santa Ana, calle Príncipe, Huertas, Atocha, Ronda de Atocha, Alfonso XII (Nieto Alcalá Zamora), el Cerro de San Blas y la avenida de Venezuela en el parque del Retiro) y el detalle de obsequiarme con el Epistolario de Cajal (2015) que tanta información contiene. No olvido en mi agradecimiento la hospitalidad en los debates online en la Sociedad Científica de Mérida, alentada por los contertulios cajalianos. A título póstumo debo agradecer la labor de García Durán Muñoz y Encarnación Ramón y Cajal Conejero por la conservación de la memoria de su abuelo, que ha contribuido a que el nombre de la ciencia generada en España brille en el universo humanístico, siendo Cajal el autor español más citado. Los dos, con su trato exquisito, casi familiar, me despertaron la afición a leer a Cajal, y me siento muy satisfecho de aportar mi contribución a divulgar la vertiente literaria de Santiagué, que habituado al aragonés baturro de Las Cinco Villas aprendió ayerbense para ser uno más de su pueblo, y que se forjó escritor leyendo a hurtadillas los libros del desván del vecino confitero de Ayerbe.

 

Malpartida de Cáceres, 7 de abril de 2017

 

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