en MEMORIA INTELIGENTE

2021 06 21

Última actualización 2021 07 03 11:08

Papers / Escritorio de Antonio Viudas Camarasa

APÉNDICE DOCUMENTAL A

PROSEMA EN FORMA DE EL MIAJÓN DE LOS CASTÚOS (1921-1930)

Por Antonio Viudas Camarasa

Académico de Número de la Real Academia

de Extremadura de las Letras y las Artes


DOCUMENTO NÚMERO 2

Editorial Pueyo S. L. Y Librería Pedro Pueyo

Miguel Ángel Buil Pueyo

Revista hispánica de rescate, 3, 2020, págs. 222-242


Miguel Ángel Buil Pueyo. ©Foto cedida

Ilustración número 20

Miguel Ángel Buil Pueyo, hijo de librero y nieto y bisnieto de libreros y editores, ha escrito en los últimos años en revistas especializadas numerosos artículos de divulgación en los que intenta recuperar la memoria familiar, pero también dar a conocer la labor editorial, hoy tan olvidada, que a lo largo de un siglo ejerció la Casa Pueyo. En 2019 ha publicado una bio-bibliografía de su tío-abuelo Alejandro Pueyo, editor en 1921 de la segunda edición de El miajón de los castúos de Luis Chamizo.


EDITORIAL PUEYO S. L. Y LIBRERÍA PEDRO PUEYO

Por Miguel Ángel Buil Pueyo

Texto publicado en “Noticia de una carta inédita (1939) del escritor Ramón Pérez de Ayala”

en la revista Mediodía: revista hispánica de rescate, ISSN 2659-2738, Nº. 3, 2020, págs. 222-242.

Nota: Se reproduce el texto remitido por email en Word por Miguel Ángel Buil Pueyo el 12 de junio de 2021

«El destinatario de la carta [De Ramón Pérez de Ayala a su amigo y editor Pedro Pueyo Periel], como se acaba de indicar, fue el librero Pedro Pueyo Periel (Panticosa, Huesca, 1892-Madrid, 1973), quien desde su población natal había venido a temprana edad a Madrid para labrarse un porvenir. Pedro Pueyo era sobrino carnal del librero y editor de los modernistas Gregorio Pueyo Lamenca (1860-1913) y fue este quien le acogería en su casa del Callejón de Preciados, 3, duplicado, a la llegada a la capital, como consta en el padrón municipal (1910). Como curiosidad, Pedro Pueyo terminaría casándose, en 1917, con su prima hermana Julia Pueyo Giral (1900-1943), hija de Gregorio Pueyo.

Bibliografía Española. Revista oficial de la Asociación de la Librería de España, tras el fallecimiento de Gregorio Pueyo en febrero de 1913, anuncia en su número de 1 de abril que «la Librería Hispano-Americana de “Viuda e Hijos de Gregorio Pueyo”, establecida en Madrid en la calle Mesonero Romanos 10, se ha trasladado a la calle de la Abada, número 19», donde permaneció hasta 1917, en que se instala definitivamente en el número 6 de la calle del Arenal, aunque manteniendo el local de la calle de la Abada como sucursal. Es en enero de 1926 cuando se constituye una sociedad mercantil limitada de la que formarán parte Antonia Giral Galino, viuda de Gregorio Pueyo, y sus hijos Antonio, Luis y Julia, pues Alejandro, el primogénito, se había independizado años atrás, en 1921. Julia, en su cualidad de mujer y mujer casada, se indica en documentos mercantiles que

podrá actuar por mediación de su esposo Don Pedro Pueyo Periel, ostentando éste a todos los efectos la representación de ella, con las mismas facultades y atribuciones que a la propia Doña Julia corresponden, de modo que el esposo, conjuntamente con cualquiera otro de los socios podrá ejercer la gestión de los negocios sociales y la dirección y administración de la Sociedad.

Ampliando su campo de trabajo, en 1935 se inaugurará una sucursal en el número 1 de la Puerta del Sol. La noticia fue muy bien acogida:

La Casa Pueyo ha abierto en el corazón de Madrid una librería que constituye un alarde de buen gusto. El hecho no podía menos de merecer el debido comentario entre quienes siguen de cerca todo lo relacionado con la industria del libro, aquejada actualmente de una seria crisis que el esfuerzo denodado de muchos conjura, sin embargo, parcialmente, y acabará por vencer. Una convocatoria recientemente publicada en la Prensa, y que lleva el aval de prestigiosísimas firmas, llama la atención de todos sobre la calidad y la intención del esfuerzo de Pueyo (Anónimo 1935, 88).

Al margen de las dos librerías indicadas, la editorial tenía su dirección y oficinas en el número 5 de la calle Tetuán y un almacén en la calle Iriarte, 4, en el Barrio de Prosperidad. Se reproduce aquí el logotipo editorial (1919), de autoría desconocida, que sustituyó al anterior, obra de Juan Gris, en donde aparece un libro con las hojas desplegadas de las que brotan las ramas del saber, metáfora de la fuente de la sabiduría, representada por un grueso, copudo y fructífero árbol.

«Biblioteca Pueyo de Novelas Escogidas», «la colección más amena y selecta para señoritas», tan elogiada por el novelista y crítico Antonio Gascón (Gascón 1923), y «Selección Pueyo» fueron colecciones muy conocidas. Hubo también una «Colección Pueyo de Novelas Policíacas» y «Ediciones Populares Pueyo». La «Colección Pueyo de Novelas Selectas», «fastuosa presentación en tricromía», «recomendada especialmente para señoritas», de la que aparecieron más de 600 títulos, tuvo gran éxito de ventas y supuso un balón de oxígeno para la recuperación económica de la editorial, después de tres años de guerra. Finalizada la misma, se presentaba la colección de «Autores Escogidos», cuyos primeros cinco títulos fueron de M. Delly, seudónimo que, en realidad, ocultaba a dos hermanos, varón y mujer, Jeanne-Marie y Frederic Petitjean de la Rosière. El nombre de M. Delly aparece también en la «Biblioteca Pueyo de Novelas Escogidas» y en la «Colección Pueyo de Novelas Selectas». El reportaje publicado en el n.º 2 de la revista colombiana Crónica (6-5-1950) aventura sobre la verdadera identidad de M. Delly e ilustra sobre la aceptación mundial que tuvieron sus novelas románticas, pero también sobre lo que supuso ese «fenómeno» de la novela «rosa», género en el que ahora no nos podemos detener y sobre el que ya escribimos en otro lugar (Buil 2019, 45-47).

En 1956, Pedro Pueyo se desligaría de sus socios y cuñados Antonio y Luis Pueyo, inaugurando en mayo de 1957 su propia librería en el número 16 de la calle del Arenal, que contó con la presencia de Alberto Insúa, muy unido a la editorial Pueyo. Se trataba de un establecimiento de librería general, dedicado –fundamental aunque no exclusivamente– a la venta de libros de texto. Para el curso 1961-1962, por ejemplo, publicitaba el siguiente material:

Catálogo de libros de texto de Enseñanza Media, Grado Elemental y Superior (Plan de 1957) y Curso Pre-Universitario. Asimismo se detalla una selección de libros auxiliares de venta libre, de gran utilidad para las enseñanzas complementarias, y relación de Diccionarios y Atlas escolares propios para el Bachillerato.

Pedro Pueyo no tardaría en abrir una sucursal en el número 55 de la calle José Ortega y Gasset (antes Lista). Como sucediera con otras tantas librerías, en los años ochenta (1983) cesó definitivamente la actividad comercial de ambas.

Pero, volviendo a la editorial y librería, continuadora de la que, con arduo trabajo, había iniciado su fundador Gregorio Pueyo, quedaba ahora en manos de Antonio y Luis Pueyo, que fallecerían, respectivamente, en 1962 y 1960. Sus herederos terminarían vendiendo la marca que, al margen ya de la familia Pueyo, seguiría funcionando hasta los años noventa, en que cerró definitivamente sus puertas el local sito en la Puerta del Sol esquina Carrera de San Jerónimo, ocupado hoy en día por una multinacional, pues el emblemático de la calle del Arenal se había convertido tiempo atrás en una franquicia de ropa. «O tempora, o mores», que diría Cicerón.

Llama la atención que, a día de hoy, no exista ningún estudio sobre lo que fue y representó la Editorial Pueyo, S.L. en el mundo editorial de la época. Salvo algunas menciones en la prensa de la novedad, importada de Francia, que supuso «la semana del autor» (Insúa 1928; González-Ruano 1928; Escoriaza 1928; Andrenio 1928), que trataba de acercar a los lectores a los autores de moda (Eduardo Zamacois, Wenceslao Fernández Flórez, Pedro Mata, Luis de Oteyza o Alberto Insúa) y alguna que otra noticia relacionada con la Feria del Libro (Pueyo fue una de las veinte editoriales que participaron en 1933 en la primera Feria del Libro de Madrid, que se celebró en el Paseo de Recoletos), solo hemos localizado dos breves textos (Cruz 1929, 4; J. L. A. M. 1957, 65)”.


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