en Barcarrota, PACHECO 2020

Actualizado 2020 11 04 22:10

Antonio Vélez Saavedra

en

MANUEL PACHECO

EN BARCARROTA

7/8 N 2020

Antonio Vélez Saavedra

Un Pacheco para cada día, las ventajas de leer a Pacheco en el siglo XXI

SÁBADO 7 N 2020

JORNADA DE TARDE

18:00h. SESIÓN TÉCNICA


MESA REDONDA–DEBATE –3. Poesía, lectura y contexto de Manuel Pacheco

  • Centro Cultural «Luis García Iglesias». Calle Jerez, 42, 06160 BARCARROTA, Badajoz

8. Un Pacheco para cada día, las ventajas de leer a Pacheco en el siglo XXI. Antonio Vélez Saavedra. Informático, diputado de la Asamblea de Extremadura y lector de la obra de Manuel Pacheco Conejo

 

 

 

 

Antonio Vélez Saavedra. Curriculum vitae

Abril 1970, Mérida
Ingeniero Técnico Informático por la UEx. Diputado del Grupo Socialista en la Asamblea de Extremadura.
Fundador y colaborador en varias Asociaciones Cívicas y Culturales. Articulista ocasional en medios digitales, y fijo en el medio en papel Merida y Comarca hace 5 años. Autor de los libros de poemas Juego de luces y Nayades, en la editorial De la Luna Libros. Miembro del Comité Científico Técnico para la conmemoración de los cien años del nacimiento de Pacheco. Blog: http://topanaismo.blogspot.com/
Facebook: Antonio L. Vélez. Twitter: @avelez_merida Gmail: antonioluisvelez@gmail.com

 

 

TEXTO ONLINE en papers / Escritorio

 

Un Pacheco para cada día, las ventajas de leer a Pacheco en el siglo XXI

Antonio Vélez Saavedra

Presentación

Buenos días, a los presentes y a todos los extremeños de naciencia o sentimiento puesto que es para todos ellos, para todos nosotros, este homenaje a Extremadura, que este año va dedicado a la figura de Manuel Pacheco, en su centenario.

Estoy aquí como parte del comité científico técnico constituido para conmemorar los 100 del nacimiento de Manuel Pacheco: centenario coordinado por su albacea espiritual Antonio Viudas Camarasa y materializado aquí en Bancarrota por Juanma González con el apoyo del municipio. En dicho comité están presentes personalidades muy destacadas, especialistas de la obra de Pacheco, el artista del collage Pedro de las Heras y el polifacético actor Carlos Tristancho, que conocieron y trataron al artista en su entorno creativo. También forma parte del comité este que les habla, con el único bagaje de ser lector de Pacheco, lo cual no parece mucha cosa pero si piensan en lo poco que se lee en la actualidad , dentro de ese poco que se lee leer a Pacheco no es poca cosa. De manera que como lector entiendo que lo que puedo ofrecer aquí es una lectura personal y una reflexión en contexto sobre su obra

Tanto con este importante evento, como con el resto de actividades coordinadas desde el Comité por el Centenario de Manuel Pacheco Conejo han tenido un objetivo muy claro, conseguir que se lea a Pacheco, que se lea más y que haya nuevos lectores que puedan llegar a Pacheco.

 

                                               Como llegué a Pacheco

Como suele ser común, fue en la adolescencia cuando desarrolle mi gusto por la lectura, un abrigo que protege del frio como pocos, en una edad en la que se forma la personalidad, y que en mi caso coincidió con la efervescencia cultural del comienzo de la democracia. En esa época quien les habla vio pasar por Mérida en aquellas primeras ferias del libro a autores tan relevantes como Camilo Jose Cela, Alonso Zamora Vicente, Juan Benet, Caballero Bonald, Alberti, Arrabal, entre otros. En esas ferias del libro también era fijo Manuel Pacheco.

Con aquella edad comencé a frecuentar la biblioteca para sacar libros además de para estudiar y acudía a las librerías para charlar y compartir lecturas en más ocasiones que para comprar lápices y gomas de borrar. También tengo que decir que en mi casa había y hay una hermosísima biblioteca y tuve la suerte de vivir una época en la que la cultura adquirió una gran relevancia, recuerdo de adolescente tertulias en la Rivolta o Alcandoria de Mérida, de donde salieron abundantes publicaciones, las más destacadas ideadas por Antonio Gómez. Florecientes librerías en las que conocí a autores y lectores una escuela maravillosa para mi, y como es normal en esa edad en la que uno está inflamado por la vida tiende o al menos en mi caso a decantarse por la poesía, Cesar Vallejo, Gil de Biedma, Ángel González, Benedetti, entre mis favoritos, pero muchos más, entre esos muchos más también apareció un tal Manuel Pacheco, pero al que no llegaría hasta mucho después.
Sería mucho después, fue mi padre quién me presentó a Antonio Viudas, y el que a través de Rosa Lencero me hace llegar dedicada la Antología que hizo de Manuel Pacheco para la Editora Regional Extremeña y fue entonces a través de esos tochos, con este formato no demasiado atractivo, cuando acabé entrando en el universo de Pacheco, un universo riquísimo donde hay música, donde hay cine, referencias literarias, donde hay teatro, donde cabe Extremadura entera, y todo por supuesto con el hilo conductor de su poesía.

En resumen tenía todo a favor para que hubiera sido antes, el entorno familiar, los amigos, el estimulo del entorno, estaba en el sitio y en el momento justo, pero llego a la obra de Pacheco tarde y casi por casualidad, y por eso me pregunto, que posibilidad tiene un joven en plena formación de descubrir ese universo en estos otros tiempos tan distantes?, y sobre todo ¿qué tiene que aportar Pacheco en este siglo XXI? Esta es un poco la reflexión alrededor de la que gira esta ponencia, la vigencia que mantiene el autor en la actualidad, de ahí el título:

 

La importancia de leer a Pacheco en el S XXI

 

La obra de Pacheco de alguna manera aun no ha entrado editorialmente hablando en el siglo XXI, la antología Poesía Completa realizada por Antonio Viudas Camarasa de la Editora Regional de Extremadura data de 1999 y no se ha realizado ninguna revisión de esta antología. Tanto en contenido como en formato, sería un buen objetivo revisar esto y ampliar con todo el material que ha aparecido apareciendo desde entonces, inéditos, epistolar, etc… e incorporando el formato digital que facilitaría el estudio y difusión de su obra.

Además de esto que me parece importante, me gustaría comentar los aspectos más destacables de la poesía de Pacheco que no solo aborda los grandes temas en la poesía, los más recurrentes y los más universales y atemporales y por los que este género es más identificable: el amor, la vida, el paso del tiempo, la muerte. Aparte de lógicamente todos estos, Pacheco trabaja una serie de valores vitales, algunos que el anticipaba en su época y que hoy en día nos parecen de uso corriente,

 

 Pacifismo

Militante, Para aquel que vivió la guerra que el acuñó como ‘incivil’, en Badajoz nada menos, y que fue reclutado como soldado de quinta ‘porque no había otro grado más bajo’ la guerra ya fuera la de España, la Segunda Guerra mundial o la del Vietnam eran objeto de su preocupación:

Mística Atómica

Ojos arrancados caen

del trapo de una bandera.

En el vientre del silencio

se esconde el as de la lepra.

En el párpado de un lirio

se mordían las abejas,

los arcángeles negros

envenenaban la tierra.

Mística Atómica – Los caminos de azul – 1977

Son muchos más los poemas que indirectamente se filtra la guerra, sobre todo por la cercanía al dolor y sufrimiento de seres queridos, como amigos cuyos familiares fueron fusilados. Pero se siente obligado por su oficio de poeta y aunque censurado no deja de hablar de los horrores de la guerra, aunque censurado en los poemas dedicados a las muertes de Federico García Lorca y la de Miguel Hernández, especialmente emocionante el primero que relata sin muchos ambages el momento de su muerte:

A la muerte de Federico García Lorca

I

El remanso no se atreve

a recoger tu caída.

Alma de nardo vencida

por situaciones de nieve.

Cristal de la fuente leve

para tu cuerpo dormido

perforaron tu latido

con amapolas de acero

y en una cama de enero te quedaste amortecido.

 

Censurado en los caballos del alba de 1954 e impreso en Poesía en la tierra en 1975

 

– Compromiso Social

 

Aquí me extenderé un poco. Claro que Pacheco es un poeta socialmente comprometido, pero no en los términos que se le daba en la época, de activismo político, en ese sentido no le vale la etiqueta que se quedó de poeta social, de hecho fue criticado por lo contrario, por su falta de compromiso (revolucionario) de ese que se prestigiaba en los ámbitos ‘culturales’ de la época. Socialmente comprometido en el sentido de la cita clásica de Publio Terencio: «Hombre soy, nada humano me es ajeno», porque eso es quizás la característica principal de la obra de Pacheco, la de una persona perfectamente consciente del mundo en el que vive y al que nada terrenal le es ajeno, por lo que no deja de manifestar sus permanentes  preocupaciones sociales, deseando en todo momento llegar a la inmensa mayoría.

La vigencia de estos valores son profundamente humanos, la solidaridad con los problemas del hombre de su tiempo, valores que forman parte del mundo actual, valga ver las llamadas de atención de Naciones Unidas, o del Papa Francisco a través de su polémica enciclica ‘Fratelli Tutti’, ‘Todos Hermanos’, un texto que se pone enfrente de las injusticias y pide “unir” y “sanar” a la sociedad por encima de la pobreza y desigualdades que crea el sistema económico. Muy mencionada recurrentemente esta semana en las elecciones de EEUU por el candidato demócrata,  ahí estaba ya Pacheco con este magnifico poema:

Yo me dirijo al hombre

Yo me dirijo al hombre, a la mujer, al niño,

a esas flores de barro que es todo lo humano;

al hombre que está triste llorando por la tierra

y pudre la vida al mirar al espacio.

Quiero decirle que no camine solo,

que no entregue en esquinas la virtud de sus manos,

que apriete el estómago para crear futuros,

que comiendo su hambre se convierta en un látigo.

Un airón de cipreses le levante a los cielos,

un signo de plomada a los torsos quebrados,

un clavel encendido para escupir desprecio

y enterrar la saliva póstuma del amo.

 

Yo me dirijo al hombre – Del Libro Presencia Mía – 1955

 

Pacheco esquiva los cánones sociales y la estética de la lírica en la poesía, perdida entre juegos florales, de lirismo evocador de estampas típicas o religiosas de la época, se posiciona solapadamente asi ante la irreal propaganda del regimen, llamando la atención sobre la cara amarga de la realidad, sobre la auténtica realidad que sufría España y que se hacía más amarga aun en Extremadura que, utilizando eso sí un claro estilo surrealista que seguramente en muchas ocasiones le permita sortear la censura.

 

Elegía a un papel de estraza

Os voy a contar una historia,

la tragedia de un papel de estraza

que en la puerta de un almacén,

liberado de la pringue

crujía sonoro de brisa baja.

Rodaba oscuro como la piel de un toro,

escupía nostalgias de apresar

el volumen de un queso

o la riqueza quemada

en el hambre del chorizo.

Tenía el emblema

pálido de una flor,

la orfandad de su tristeza,

golpeado por los látigos de la brisa.

Huérfano de manos de niño,

de contacto de madre

que lleva a su hogar

un pequeño envoltorio

para dejarlo a la luz del fogón,

incluirlo en el portal del hambre,

darle un poco de calor,

un temblor de casa,

una arruga de anciana que suspira

por los botones rojos de los nietos

 

del libro en la tierra del cancer 1953

 

Fijaros que sonoridad, (‘apresar el volumen de un queso’) que plasticidad, (‘rodaba oscuro como la piel de un toro’) combinados a la vez con un fondo terrible, en ese envoltorio con ya solo la pringue del alimento que contuvo, tan ligero que se lo lleva el aire. La necesidad más primaria, la del hambre, simbolizada en un papel de estraza que nada envuelve, que se suma a la de la enfermedad, de esos ‘botones’ rojos de los niños, síntoma de Rubeola, Sarampión o Varicela, transmitiendo un desamparo extremo.

 

– La libertad

 

Tengo un libro dedicado por Manuel Pacheco, dice lo siguiente:

“Para Antonio Luis en la poesía, que es el Ministerio de la Libertad.”

No es negociable, la poesía es libertad, nada menos que un Ministerio que incluye muchos otros el de Cultura, el de Justicia y el de Igualdad, los poetas, los buenos poetas lo dirigen, dirigen esa parte de la vida que debe guiar al hombre desde que nace hasta que muere, pero en medio la poesía es un medio fundamental para mantenernos libres.

 

Los inadaptados

Es bonito decir:

hay que adaptarse o morir.

Pero es mentira

Nosotros no nos adaptamos

y estamos  vivos aún.

Adaptarse es beber

un vaso de agua limpísima.

Es llevar siempre

las manos limpísimas.

Es ir a misa de doce

o de siete con los demás.

Ir a futbol, al cine

y al teatro con los demás.

Oír los discursos y aplaudir

siempre con los demás.

Los demás no son los otros,

son los ellos.

Los ellos siempre están adaptados

y los inadaptados no van a ir a ninguna parte

porque no hay ninguna parte a donde ir

en este pedazo de tierra

químicamente adaptada.

 

Uno de los demás no era su amigo Luis Álvarez Lencero, al que dedicó una copia de este poema. Y claro que no fueron a ninguna parte, pero a los otros no les quedó otra que escucharles.

 

– Ecologismo

 

Partiendo de la degradación de su amado río Guadiana, del recuerdo de los baños en su infancia y juventud en aguas claras hasta convertirse en un río contaminado, o su activismo antinuclear donde va más allá de la escritura de poemas, para ponerse delante de la reivindicación en contra de su puesta en marcha. Son muchos los poemas donde muestra su pasión por la naturaleza, a lo Walt Withman allí se siente muy libre:

 

Niño y Otoño

Aquí contigo, bajo un pino

jugando estoy a ser de nadie.

Tus manos cogen de la tierra

cosas que quieren deslumbrarme.

En esas yerbas del otoño

hay una selva interminable,

los insectos son leones

y los palitos elefantes.

El caramelo está en tus manos

como panal que se deshace.

Las pajas muertas del otoño

son moscas en tu carne.

Está el olvido como un ciervo

corriendo el campo de mi sangre;

aquí contigo, bajo un pino

sigo jugando a ser de nadie

 

Niño y otoño – del libro Presencia Mía 1955

 

Estos versos dedicados a su sobrino Paquito, cuando tenía 14 meses, los dos en una escena campestre, ‘jugando a ser de nadie’ en absoluta libertad en la naturaleza

 

Y otra delicatesen:

 

El bosque de los sauces

Se jardiniza el aire

y el crepúsculo tiene

forma de estampa.

Cabellos de muchachas

siluetan en el viento

el bosque de los sauces

 

El bosque de los sauces – del libro Las telarañas de Otoño 1986

 

El poeta en su etapa más reciente, el año de la medalla de Extremadura, libérrimo, acercándose al haiku en una economía de recursos en la que con ocho sustantivos y dos verbos procedentes igualmente de sustantivos Jardin-Jardiniza Silueta-Siluetan aunque a mi me sonaba mejor siluetean  nos regala una pompa de jabón perfecta

 

– Guia Antiliterario

 

Se destaca ampliamente en sus biografías la personalidad autodidacta del autor, me resulta muy interesante ese aspecto, que en mi opinión esto es algo muy matizable. Es evidente que no tuvo oportunidad de acceder a un entorno cultural adecuado en el hospicio donde pasó su juventud, donde tampoco podía realizar un aprendizaje autónomo. Lo que hizo en mi opinión era sumergirse en la lectura de cualquier libro que pudiera pasar por sus manos como bálsamo a su situación en el hospicio. Y eso le llevo a conocer a otros como él, apasionados lectores en puestos de libros viejos y similares, entrando así poco a poco en los círculos  de la intelectualidad local de la época.

Y desde ahí fue definiendo sus referencias literarias, que son un aspecto muy revelador de sus influencias y también sirven claro de guía de lectura, en sus palabras:

“La antiliteratura del Ulises, Los cantos de Maldoror, El almuerzo desnudo, Los trópicos de Henry Miller, los libros del marques de Sade y Arrabal, Kafka, Artaud, Beckett, André Bretón  y la poesia del gran Cesar Vallejo, la antiliteratura de esos malditos que yo llamo benditos porque apartaron la luz de las tinieblas o pusieron tinieblas en la luz cuando ésta era tan fuerte que podía quemar la pupila de los hombres”

El mismo usa términos como antiliteratura o malditos para autores que efectivamente eligieron avanzar contracorriente, al igual que él, definiendo igualmente su estilo como poco fácil, una poesía ‘sin cosas bonitas’ no tan asequible y por lo que seguramente no ha sido bien leído como comenta habitualmente Antonio Viudas, comentario con el que coincido plenamente.

 

– Poeta Influencer

Un influencer o influyente en castellano es un término reciente que ha surgido en el ámbito de las redes sociales, es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y suelen convertirse en prescriptores interesantes para las marcas comerciales.

En uno de sus últimos libros ‘Las noches del buzo’ ya anticipaba la brevedad de los tiempos, este de las redes sociales y desde allí nos hablaba y nos aconsejaba acerca del signo de los tiempos, de las nuevas necesidades creadas. Me he permitido el pequeño divertimento de adaptar el título de alguno de estos poemas para que se aprecie mejor la actualidad del texto:

Para no engañarse (con un selfie)

Mírate en el espejo

cara a cara.

No pongas en el cristal

la máquina fotográfica.

La foto siempre engaña.

Para no aburrirse (sin el movil)

Con un cesto de mimbre

sacas agua de un pozo

y llenas la piscina;

o en el lienzo del aire

pintas un cuadro al óleo;

o buscas un pajar

debajo de una aguja.

Cuando termines

puedes contar la arena de una playa.

Para realizarse (no hacen falta likes)

Para vivir realizarse

buscar un punto de apoyo

que no se convierta en aire.

Que las huellas de tu ser

no puedan nunca borrarse.

Para evadirse (si no funciona internet)

Para escapar de la tierra

no hay que montar en las naves

que llevan a otros planetas.

El universo lo tienes

encerrado en tu cabeza.

 

Bueno, espero que los puristas no se hayan molestado, era tan solo un ejemplo de la polivalencia y capacidad profética del autor

 

 

– Dibujante de Extremadura

 

Su vocación de escritor rompedor no se refleja en su entorno geográfico, cultural y social, del que participa y con el que se implica directamente en su obra, y mantiene una estrecha relación tanto con su entorno geográfico, son famosos sus poemas de enamorado del río Guadiana, objeto poético de primer nivel en el universo Pachequiano parque de Castelar, la rocas del Malpartida, o el Teatro Romano de Mérida.

Pero también mantiene un dialogo constante con el entorno cultural de Extremadura, autores por supuesto como Delgado Valhondo o Alvarez Lencero, y el diálogo no solo literario, también está muy cercano a otras artes, sobre todo disfruta mucho de la pintura, y les escribe a pintores como Antonio Vaquero Poblador, Godofredo Ortega Muñoz, Eduardo Naranjo, o Eugenio Hermoso

 

A Ortega Muñoz en la verdad de su pintura

Tu pincel de esparto

pinta la sed de nuestros campos

y hace vibrar esta tierra

que dio a España un mundo nuevo

y yace en un olvido de siglos.

La luz tuya no difumina

el paisaje musicalizándolo

en mentidas tarjetas postales.

Tus pinceles hurgando en la realidad

crean la verdadera luz,

el verdadero color

y la verdad del hombre extremeño.

En forma de inmensa mariposa

has clavado el grito de Extremadura

en el mapa de España.

 

1982 Este poema por supuesto es para leerlo con un cuadro de Ortega Muñoz delante ya que es sin duda uno de los pintores más importantes de la región a nivel internacional.

 

Mezclando los textos de Pacheco sobre Extremadura y extremeños como en una paleta surge una pintura bastante fiel de todo el paisaje costumbrista y cultural extremeño, de varias décadas del que Pacheco mientras escribe va tejiendo una red en la que atrapa toda una época, valor añadido de su obra.

 

– Historia de Extremadura

Es la figura que saca, junto a Delgado Valhondo y Alvarez Lencero, literariamente a Extremadura del jacha jigo jiguera. Es un autor cuya obra va desde la década de los 40 hasta finales de los 90 más de 50 años de literatura que en buena medida reflejan muchos matices, ademas por supuesto de su propia evolución, y más allá de su valor literario, he intentado dar unas pinceladas del valor adicional existente en una obra tan extensa y dilatada en el tiempo, puede vale de datos de laboratorio, de experimento como aquel que va haciéndose un foto todos los días y comprueba en un periodo de muchos años su camino hacia la madurez física. Pues en el caso de Pacheco para mi es algo parecido, el va reflejando linea a linea la transición vital suya personal pero también la del espacio y el tiempo donde vive (ejemplo de una poesía de los 60 y otra de los 80) Como refleja la realidad de Extremadura en cada década sobre la que escribe. En ese sentido Pacheco no solo es un indispensable referente literario, reconocido en la primera edición de las medallas de Extremadura, y miembro de la Real Academia de Extremadura, también se tendría que estudiar como figura fundamental en lo cultural de la historia de Extremadura.

 

[ La segunda parte En elaboración]

Manuel Pacheco en Barcarrota 7/8 N 2020

(Homenaje a Extremadura 2a. edición)

 

Primera versión online, borrador del texto definitivo, que se publicará también en papel con el  título provisional del libro:

EL UNIVERSO MANUEL PACHECO EN BARCARROTA

2020

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