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¡¡Felices fiestas navideñas 2018 y próspero año nuevo 2019!!

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Un cordial saludo el autor

Antonio Viudas Camarasa

 

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Me es grato comunicarle que hoy, martes, 15 de octubre del 2013,  el Periódico Extremadura anuncia con este texto la tercera salida de mi Diccionario Extremeño:

El Diccionario extremeño. Una obra única en facsímil. Antonio Viudas Camarasa. Diccionario extremeño. 1980, Reproducción facsímil 1ª edición 1980. 2013”. Colección gratuita. 1ª Entrega, tapas y 2 fascículos. Domingo 20 de octubre. Siguientes fascículos GRATIS con tu periódico los viernes, sábados y domingos”

Atentamente

Antonio Viudas Camarasa

Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Extremadura

 

Prosema en forma de “Diccionario extremeño”

Por Antonio Viudas Camarasa

Diccionario extremeño. Dos palabras: sustantivo y adjetivo. El sustantivo hace referencia a “colección de dicciones, voces, palabras”  y el adjetivo a un territorio: Extremadura. Cuando le puse título a esta colección de voces usadas en Extremadura, delimitada por las dos provincias de Cáceres y Badajoz nunca imaginé que estaba creando conciencia de pueblo. Era un joven universitario formado, con proyección hispánica, en la Universidad Complutense de Madrid gracias a la sabiduría de eminentes profesores de la prestigiosa Escuela Española de Lingüística, cuyo fundador fue Ramón Menéndez Pidal. Pidal, maestro polígrafo, filólogo, historiador y conocedor tanto de la literatura como de las lenguas hispánicas. Un español sin complejo de serlo. Literariamente Menéndez Pidal, como muy bien expresó Antonio Gala, no murió de infarto de miocardio, sino de infarto de Mio Cid. En la España del Cid, minuciosamente estudiada por él y sus discípulos, se desarrolló mi infancia y juventud: desde Tamarite de Litera  y Monzón del Cinca a Medinaceli y Guadalajara.

 

Me afinqué en Extremadura donde conocí la vertiente atlántica de la Península Ibérica, para mí desconocida, aunque ya me explicó un pastor soriano, en Esteras de Medinaceli junto al nacimiento del río Jalón,  su sabia división de España en mediterránea y atlántica. “Esa sierra que tiene usted enfrente se llama Ministra y divide España en dos cuencas geográficas. Esta de aquí vierte sus aguas al Mediterráneo y las otras llevan sus aguas al Atlántico”. En la Sierra Ministra nacen ríos afluentes del Tajo, Duero y Ebro. Pasado el Puerto de Alcolea del Pinar la carretera Barcelona-Madrid-Lisboa me lleva siempre camino de Portugal, siguiendo las cuencas del Tajo y Duero. El léxico mediterráneo de la cuenca del Ebro sufre un corte paulatino y se transforma en léxico atlántico. Es el eje de  la España doblada en dos como las hojas de una cartografía que divide geográficamente la España Oriental de la España Occidental.  Del mismo modo que el clima y la geografía diferencian una España húmeda de la seca, la del norte y la del sur, el léxico hispánico se configura en dos áreas léxicas, la oriental y la occidental  en las que se divide la Península Ibérica.Las zonas lingüísticas de los territorios de la antigua Corona de Aragón, Navarra y Murcia (navarra, riojana, aragonesa, ribagorzana, valenciana, catalana, balear, murciana y andaluza oriental) se diferencian de las zonas lingüísticas de los reinos de Galicia, Portugal y astur-leoneses (gallega, portuguesa, asturiana, leonesa, mirandesa, falesa, extremeña, barranqueña y andaluza occidental) y tienen en Cantabria y en las dos Castillas un eslabón que engarza la cadena lingüística desde Oriente a Occidente de Iberia, o de Hispania, como se desee denominarla.

 

Ante esta perspectiva de demarcaciones de España surge mi interés por  presentar el panorama de las comarcas regionales españolas (que no coinciden exactamente con las de  los antiguos reinos, ni con las nuevas provincias de Javier de Burgos) con la singular variedad léxica extremeña. Diccionario extremeño referido a lo que se entendía por Extremadura desde los siglos XV al XVIII, fijada administrativamente, que no culturalmente, en la demarcación provincial del XIX (Cáceres y Badajoz).

 

Este libro es repertorio de palabras de uso o en desuso en Extremadura, muchas vivas en el habla popular, aunque algunas tengan su acepción recogida en el Diccionario Académico.  Diccionario extremeño, no Diccionario de extremeñismos. No palabras exclusivas de Extremadura, sino palabras con las que el pueblo extremeño se expresa normalmente y tienen significado y uso  patrimonial histórico y cultural.

 

El Diccionario extremeño, su primera edición (1980), exitosa, se agotó en un año. La segunda impresión (1988) tuvo igual destino. Su contenido sirvió para denominar los cuadros de una exposición de Juan José Narbón, fue punto de arranque de un libro de gastronomía extremeña, consuelo de emigrantes dentro y fuera de la Península Ibérica,  y contribuyó a crear conciencia viva de la cultura antropológica de Extremadura en los círculos universitarios nacionales e internacionales.

 

En estos 33 años de vida, varios editores han querido resucitarlo  y nunca vio el autor el momento oportuno. Hasta que en este último febrero una joven trabajadora extremeña del Periódico Extremadura me convenció para que se divulgara en fascículos junto con el diario. Tras pensarlo reposadamente durante el verano se fraguó la idea y en septiembre se puso en acción el engranaje del proyecto. 33 años de la historia del Diccionario extremeño y 90 del Periódico Extremadura. Más de un tercio de vida compartida, no en vano, la primera edición la supervisó el regente de la imprenta del periódico, Antonio Morgado, uniendo tradición con innovación tipográfica: letra aster recién importada de Italia y la tradición de la letra futura del diario  para el cuerpo del diccionario, picado en la histórica linotipia procedente del desaparecido Diario Madrid, que se exhibe en el vestíbulo del periódico. El Diccionario extremeño vio la luz en junio de 1980, en una España que estrenaba los primeros andares de la Constitución del 78 con los recién refrendados estatutos de Cataluña y del País Vasco. Dos años después se aprobó el Estatuto de Extremadura.

 

El tiempo ha consolidado a Extremadura en el mapa europeo y mundial. El Diccionario Extremeño desde el punto de vista cultural ha contribuido a ello. Cuando de nuevo surge en 2013 el problema de la España invertebrada, la aparición de la edición popular de esta obra deseo que ayude a que esta región siga teniendo voz, dicción, dichos y opiniones en lo que tiene que ser el territorio español en las próximas décadas. No es una falacia que las minorías selectas que siempre ha tenido y debe seguir teniendo Extremadura harán oír su voz, con acento extremeño, castellano o hispánico  sobre la realidad del patrimonio cultural del pueblo extremeño.

 

El pueblo extremeño ha sido capaz de conservar en el habla viva de Navaconcejo la palabra  “Pozuelo” con el significado de “pozo pequeño” (“El pozuelo que tiene mi abuela en el patio”); capaz de conservar en la comarca de Plasencia viva la voz “chíchere, chiche” para denominar al garbanzo como en la frase hecha francesa:“cherchez le pois chiche” (Ganarse los garbanzos) que ha inmortalizado el escritor Juan Goytisolo, o el “cicero” napolitano pronunciado “chichero”,  latinismo vivo con el que la antigüedad culta conoció al escritor Cicerón. Un semicultismo mantenido en suelo extremeño  gracias al habla popular, tesoro intangible del ser extremeño. Esta reflexión filológica se la debo a mis jóvenes alumnos universitarios extremeños en convivencia con los alumnos Erasmus.

 

 

 

Lo extremeño se atestigua en la Gramática de la lengua castellana (1492) de Antonio de Nebrija en sustantivos gentilicios en -eño “salen a las vezes estos nombres en eño. como de extremo extremeño, de Cáceres cacereño, de Alcántara alcantareño”. Lo extremeño se hace americano y se exalta desde Potosí (Bolivia) a la categoría de nación extremeña, calificada de  “noble e  hidalga” en los versos de Fray Diego de Ocaña, en 1602 en Comedia de Nuestra Señora de Guadalupe:

 

Y a ti, nación extremeña,

mucho la Virgen te honró,

pues en tu tierra gustó

ocultarse entre una breña.

Eres nación noble, hidalga,

y todos es justo honréis

la Matrona que tenéis

para que en la muerte os valga.

Tened siempre en la memoria,

sin que otra cosa la ocupe,

la Virgen de Guadalupe.

 

Lo extremeño se divulga en el título El celoso extremeño (1613) de Miguel Cervantes y en los versos de Lope de Vega. El acento extremeño viajó a América con Valdivia, conquistador de Chile. Felipe Sassone en Las mujeres de nuestra América (1939) destaca que “…las chilenas aprietan la e y se comen las consonantes, mejor a lo extremeño que a lo andaluz”.

 

La palabra extremeño está presente en la base de datos de la Real Academia de la Lengua Española como sustantivo gentilicio, tanto en masculino como en femenino y en concordancia con otras palabras que caracterizan el ser extremeño, desde las referidas a productos gastronómicos a paisaje, cultura y personajes históricos de la región, entre los que destacan Pedro de Valencia, Arias Montano, Zurbarán, Godoy y Juan Fernández Figueroa.

Entre tanta concordancia gramatical, querido lector, puedes consultar la tercera salida de esta obra al servicio de Extremadura.

Vidas largas para los hablantes de extremeño acento.

 

Malpartida de Cáceres

Octubre 2013

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