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caba2018 12 13. Santa Lucía

Reproducción de un escrito de 1993 encontrado en mi ordenador que redacté con ocasión del homenaje a Pedro Caba en la Cámara de Comercio de Cáceres, organizado por la Real Academia de Extremadura y presidido por el director de la Real Academia de Extremadura don Marino Barbero Santos.

Al exhumar este escrito quiero homenajear al amigo y paisano de Pedro Caba Landa el entusiasta de las letras españolas Juan Ramos Aparicio, a quien Arroyo de la Luz le está en deuda.

Sin sus tesoros guardados este artículo hoy, día de Santa Lucía, de 2018, no tendría ningún valor.

Con ellos el lector puede ver y comprobar los sufrimientos de los intelectuales en la España del exilio interior.

Censura, envidias, delación.

Pedro Caba es un gran ignorado, espero que divulgando este artículo añejo, al menos cincuenta lectores lo lean. Solo con ese número me siento por satisfecho en una España donde cada día se lee menos y cada día se opina más sin ningún tipo de fundamento en lo opinado.

Antonio Viudas Camarasa

 

           

PEDRO CABA: HOMBRE Y ESCRITOR

Por Antonio Viudas Camarasa

PEDRO CABA: HOMBRE

Con el siglo, en Arroyo de la Luz, nace un niño: Pedro Caba Landa[1]; en el 92, año de Centenarios, muere un anciano: Pedro Caba Landa. En este período de tiempo se forja un adolescente, un joven, un escritor y un hombre.

La Real Academia de Extremadura honra la memoria de un siglo en la persona de un hombre. En este siglo de siglas, Pedro Caba ha labrado su propia eternidad sin vuelta: ha sido un hombre que ha estado preocupado por descubrir la personalidad individual y colectiva del siglo XX.

  [1] Nace en Arroyo de la Luz, el día 2 de diciembre, hijo de Víctor, fallecido en Arroyo de la Luz el día 21 de noviembre de 1921, de profesión veterinario militar (Carlos, su padre es natural de Navas del Madroño; Petra su madre era de Membrío) y de Concepción, natural de Motrico de donde eran sus padres: Pedro y María. Muere en Madrid el 23 de septiembre de 1992, siendo enterrado en el cementerio de Arroyo de la Luz (Cáceres), en cuya lápida se reproduce el siguiente epitafio: «… Flotante sobre el río, viaja la rosa de mi pensamiento…».

                                       * * *

Dos años antes que él había nacido su hermano Carlos. Pedro corretea y vive la infancia en Arroyo: costumbres y ritos ancestrales, ambiente de casino y tertulia de liberales y señoritos.

Disfruta en las fiestas populares que describe literariamente en la novela Las galgas:

« […] Los villancicos de Nochebuena y Año Nuevo; los timos del día de Inocentes en que el pueblo gasta todos sus ahorros de inocencia anual; la misa de Candelas en que la mujer doncella cree sentir el término de una inefable cuarentena virginal; la mascarada grosera de Carnaval; las visiones torturantes de Semana Santa; las juncias del Corpus; las luminarias de San Juan y Santiago, las romerías de San Miguel; las mustias aflicciones del día de difuntos…»[2].

     [2] Edic. de R. Senabre, Mérida, Editora Regional, 1989, pág. 107.

  Recuerda la diversión de la Corredera de Arroyo, el día de la Patrona «… en que los mozos corrían caballos por la calle principal, espectáculo de belleza infinita para él»[3].

  [3] En la novela  Tierra y mujer o Lázara la profetisa, Valencia, 1945, pág. 152 [Barcelona, Editorial Selecciones literarias y científicas].

Admira a su padre, que le transmite el liberalismo familiar, y escucha atónito las hazañas del abuelo vasco, el carlista de Motrico, que con tanto afecto le narra Concepción, su madre.

Los amigos de su padre expresan ideas y algunos son liberales: el médico, el boticario. Rezuma pueblo porque ha tomado leche de nodriza, compartida con el abuelo de Fausto. Unos años más tarde recuerda que:

«La abuela del muchacho la llamaba yo «La madre Engracia», porque me dio de mamar creo a la vez que a Librado, el padre de Fausto»[4]

[4]  Carta a Juan Ramos Aparicio, Zaragoza, 12-XI-1954.

De niño amamantado a «sabio desde niño», con el apoyo de maestros de escuela y ambiente culto de antepasados. Primeras letras en Arroyo y exámenes, por libre, en el Instituto de Cáceres, donde ejercen profesores de la Institución Libre de Enseñanza que, desde finales del siglo XIX, están pendientes del regeneracionismo y de la solución del problema español. En esta ciudad Publio Hurtado dirige la Revista de Extremadura, Rafael García-Plata de Osma recoge el folclore extremeño y Hernández Pacheco se preocupa por la geología de la región.

El liberalismo de Pedro Caba se fragua en Arroyo, pero se cultiva en una ciudad donde la aristocracia noble impulsa a la aristocracia del intelecto en dejar vivir ideas de magistrados, profesores y profesionales que están al día en los  movimientos de vanguardia.

Se forma en la lectura y en la observación de la vida rural: jornaleros, aparceros, campesinos, médicos, curas, jóvenes, viejos y padres.

Hasta los diecisiete años sufre exámenes en el Instituto de Bachillerato, de cuyo profesorado ha dejado una vivida y sincera descripción en la novela Lázara la profetisa:

« […] El Profesor de Física, dulce y ceremonioso, de mirada fría, afectividad subterránea y mirada acuosa y retardada; el de Agricultura, brusco y árido, de tuteos y ademanes de patán y grabado al aire como una roca eruptiva; el de Ciencias Naturales, joven, sabio y pedante hasta el entontecimiento; el de Latín, hepático y de ideas convulsas; el de Geografía, gallego y fermentado, con dedos de porra y voz de comandante; el de Francés, bizco, gaseoso y servilón; el de Literatura, de tan clemente sosiego paternal, que hasta las eses se le liquidaban de ternura; el auxiliar de Matemáticas, inocentón y rabiosillo; el de Filosofía… ¡Ah! El de Filosofía era un ser extraordinario, de personilla baja y carnosa, andadura oscilante, de equilibrista, hongo y levita igualmente grasientos y brazos largos de chimpancé, que vivía con cinco gatos, se refregaba la cara con gesto ancestral de mono y era un auténtico sabio, según decían los pocos que alcanzaron a entender su sabiduría hermética.»[5]

[5] Pedro Caba, Tierra y mujer o Lázara la profetisa, págs. 62-63.

                                                                 * * *

El recuerdo del pueblo natal permanecerá en su obra y en su vida:

«… cuando la vida me echó a andar por el mundo, yo también experimenté —y experimento— esa agridulce nostalgia de la ausencia y la emoción triste de su lejanía»[6].

[6]  Prólogo del libro inédito  A orillas del recuerdo (Emocionario infantil), de Juan Ramos Aparicio, 1955.

                                                 * * *

La existencia le vapulea con la orfandad del padre. Cumple el servicio militar en Ceuta. Y después, ligero de equipaje —«con cinco duros en el bolsillo»—, arriba al Madrid de zarzuelas, tranvías, prostitutas y humo de coches. Se asienta en el mundo intelectual y ¡qué mejor oficina! que el trabajo de negro en las redacciones de El País y La Opinión. Allí se gana, con «trabajos subalternos», el importe de la pensión. Se matricula en la Facultad de Filosofía y en la de Ciencias Naturales en la calle San Bernardo. Descubre en persona a José Ortega y Gasset, Manuel García Morente y Julián Besteiro. Frecuenta la tertulia de los hermanos Machado y admira al folclorista Antonio Machado y Álvarez. Lee a Costa, Ganivet. Sigue a Unamuno, Azorín, Baroja. Traba amistad con Ramón Pérez de Ayala y Federico García Lorca, quien le llama «el sabio inosente». Se mofa de la manera de escribir de algunos poetas del grupo del 27. Elogia el folclorismo de Juan Ramón Jiménez en Platero y yo. Comprende a Gregorio Marañón y Eugenio D’Ors. Asiste a los éxitos teatrales de Jacinto Benavente. Asimila las lecturas del psicoanálisis y devora los ejemplares de la Revista de Occidente. Consigue, como muchos extremeños de la diáspora, llevar el pan a casa y se hace, junto con Carlos, su hermano, miembro de número de la Guardia Civil y en 1925 aprueba oposiciones para el Cuerpo Superior de Policía.

Con Ramón Pérez de Ayala, Federico García Lorca y Manuel de Falla vive un día del Corpus en Granada. Y a un muchacho del Albaicín le oye la respuesta «Los flamencos no comemos nunca». Se empapa simultáneamente de la España intelectual y de la España profunda de sus gentes.

Con Carlos funda una Academia en Madrid donde preparan opositores para el ingreso en la Policía. Y con Carlos, excelente guitarrista, escribe un renovador libro sobre el cante flamenco, en cuya introducción clasifica a los intelectuales según la capacidad de comprender este fenómeno cultural. Valora desde esta perspectiva el pensamiento de Unamuno, Ortega, Pérez de Ayala, los Machado, J. Ramón Jiménez, García Lorca, Alberti, Villalón, Pemán. Y suspende a Jorge Guillén, Gerardo Diego y Pedro Salinas.

Gracias a Ramón Pérez de Ayala conoce la técnica narrativa de Joyce, se hace novelista y publica la primera novela, Las galgas (1934). De esta obra Juan José Domenchina ha dicho que en ella no hay personajes sino que «Hay hombres y mujeres. Las criaturas de Pedro Caba aciertan a ser, con toda su humanidad positiva o negativa, de carne y hueso»[7].

[7] Pedro Caba, Las galgas, 2ª edic., Mérida, Editora Regional, 1989, pág. 237.

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El escritor contrae matrimonio con Ángela Martín. De esta unión nacen Raquel, Pedro y Rubén[8]. Este último dotado también de vena literaria. Pedro, formado en la preocupación por el hombre como su padre, ha sido Vicepresidente de la Organización Mundial de la Salud. Raquel, recientemente fallecida, demostró su hábil mecanografía en muchos de los libros de su padre en su etapa de posguerra.

[8] Ha publicado: el libro de encuestas 389 escritores españoles opinan, 1971; los poemarios Ímpetu, pasión y fuga, 1972, Carta en cuaderna vía, 1982; el libro de viajes Por la ruta serrana del Arcipreste, 1976; las novelas Islario, 1980, La puerta de marfil, 1988 y el relato Hispán e Iberia. En 1992 obtuvo el premio «América Hispana», convocado por la Diputación de Guadalajara, con su novela El zurrón de los disfraces.

* * *

Desde Madrid no olvida su pueblo y en 1928 pronuncia una conferencia en Arroyo de la Luz, en la Escuela de Arriba, donde conocerá al amigo para siempre: Juan Ramos Aparicio.

En los veranos descansa en Arroyo y visita al maestro del Casar de Cáceres, Ángel Rodríguez Campos[9], que fue alumno de Miguel de Unamuno y escribe bajo el seudónimo de Helénides de Salamina. Pedro Caba lo inmortaliza en Las galgas, con estas pinceladas:

«Un maestro nacional entero y vero, borracho de civilización grecolatina, que usa capa por su parecido con la clámide y se palmetea el pantalón con pedagogía»[10].

[9] Que intervino en las Misiones pedagógicas de 1934 en el pueblo natal de nuestro escritor.

[10] Las galgas, pág. 43.

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Ante el éxito de sus libros los socialistas de Arroyo le nombran «Socio Honorario de la Casa del Pueblo», a pesar de ser Comisario de Policía en Madrid y liberal.

En el verano de 1936 el mayordomo de la ermita le alquila la casa de campo de la Virgen de la Luz. El 18 de julio de ese año, la delación y un grupo de envidiosos le detienen. Es encarcelado en la prisión de Cáceres[11], donde compartirá cautiverio con Juan Delgado Valhondo, hasta primeros de 1939.

En entrevista concedida a Miguel de Santiago, recuerda aquellos años duros con estas palabras:

«Yo no he militado en partidos políticos. Eso sí, yo siempre he sido de izquierdas… Mi exilio interior comienza con la guerra. Del 36 al 39 en la cárcel transcurrió mi vida»[12]

La valentía y sinceridad de su pluma en Andalucía, su comunismo y su cante jondo (1933) se le recordará en la depuración de su expediente de comisario de Policía y en otras ocasiones de su vida. Recuerdo el incidente y la acusación de masón ejercidos por la intrigante Superiora de la Comunidad Religiosa que se cuidaba de las chicas en el colegio de huérfanos de la Policía. En 1940 reingresa en el Cuerpo y se le destina a Valencia, residiendo en Burjasot.

[11] «… fui detenido y luego de ser encarcelado en Cáceres, sancionado con tres años de postergación en mi escalafón. Cuando posteriormente fué revisado mi expediente fui plenamente rehabilitado declarandose expresamente que habia error por parte de la Administracion» (Carta, s. a., h. 1963).

[12] Informaciones de las Artes y las Letras, 23-2-1978, pág. 5. Apud M. Carrapiso, Textos teatrales inéditos de Pedro Caba, Cáceres, 1992.

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En Valencia inscribe a sus hijos en el Colegio de la Alianza Francesa, para que reciban una educación esmerada, se decide a publicar Tierra y mujer o Lázara la profetisa (1945) y hace gestiones para llevar a escena su Sendero dormido, sin éxito, aunque tenía en sus manos una carta de presentación de Jacinto Benavente.

En los años cuarenta participa, a instancias de José María Pemán, en los cursos de verano de la Universidad de Sevilla, con sede en Cádiz.

Enseguida crea una tertulia en el café El gato negro, que frecuentan José Hierro, Ricardo Zamorano, Jorge Campos, José Luis Hidalgo, Emilio García Luengo, Alejandro Gaos, Fernando Bravo. Publica en Las Provincias y Levante e incluso se aventura a la empresa editorial y funda Humano… Revista de Literatura, Arte y de Pensamiento[13].

La sociedad valenciana, con el estímulo de Alfredo Sánchez Bella, le rinde reconocimiento. En sentidas y, a la vez, resentidas palabras se lo comunica al amigo arroyano:

«Para el homenaje y como adhesión se recibieron muchos telegramas de esa provincia y la de Badajoz; también se recibieron de Madrid; de los extremeños e intelectuales de Extremadura que viven en Madrid. De Arroyo, solo dos. Ellos sabrán por qué»[14]

Luis Grande Baudesson, Presidente de la Diputación Provincial, organiza un homenaje en su honor, en el restaurante Vila-Roel de Cáceres[15].

[13] Pide una colaboración a Juan Ramos Aparicio y le tiene al corriente en carta de 19 de abril de 1950: «Humano se retrasa porque son muchos los pitos que hay que hacer sonar. Espero que para mediados de mayo saldrá. Están ultimados los tres primeros números. El artículo de Usted en uno, no recuerdo cuál».

[14] Carta a Juan Ramos Aparicio, Valencia, 3 de junio de 1948.

[15]  El día 6 de septiembre de 1948.

 

Asiste a la primera Asamblea de Estudios Extremeños[16], que promueven Miguel Muñoz y Enrique Segura. En esta reunión conoce a intelectuales y eruditos locales, hacia quienes mostrará gratitud en algunas dedicatorias del poemario Jinete del silencio[17].

[16] Cáceres, 1949.

[17] Citemos a Luis Álvarez Lencero, Juan Pedro Vera Camacho, Juan Fernández Figueroa, Fernando Bravo, J. Antonio Cansinos, Carlos Callejo, M. Terrón Albarrán, García Durán, Julio Cienfuegos, Manuel Sanabria.

La década de los cincuenta es la del reconocimiento internacional y nacional. Se da a conocer con el tratado filosófico los Sexos, el amor y la historia. Representa a España en la Conferencia Internacional de Filosofía, celebrada en Florencia (Italia)[18]. Se le reconoce en Buenos Aires y México. Los psiquiatras Ramón Sarró Urbano y López Ibor le invitan a dar cursos en las cátedras universitarias de Barcelona y Madrid respectivamente.

En carta rinde cuenta detallada de la actividad intelectual que compagina con el trabajo rutinario de policía en Valencia. Oigamos sus palabras:

«Es que el trabajo que llevo es enorme. Acabo de terminar un libro terriblemente duro para Sudamericana de Buenos Aires y he de terminar otro para el Fondo de Cultura Económica de México y un tercero para Barcelona (Los tres títulos: «La filosofía vuelve al hombre», «Antroposofía» y «Antropología y Psiquiatría». Además el mes que viene tengo un cursillo de ocho conferencias en Barcelona; y quizás también otro en Madrid. En noviembre sale «Interpretación del hombre romántico» y en diciembre «Hambre y amor», ambos en Madrid»[19]

 

En 1953 se le encomienda la dirección del Colegio de Huérfanos de la Policía de Carabanchel en Madrid. Es el reconocimiento del Cuerpo al Inspector de Lujo que posee. Con entusiasmo deja constancia de las obligaciones y el reto de la labor que inicia:

«Vivo ya en Madrid. Soy Director de este Colegio Residencia que hay que poner en marcha y el trabajo es enorme. Tendrá un máximo de mil quinientos muchachos estudiantes internos de todas las carreras y aprendices de oficios en sus talleres. Y ello exige unos cuarenta profesores, médicos, capellanes, calefactores, maestros de taller, celadores, fumistas, electricistas, etc. etc. Algo arduo y para ponerme a prueba.»[20]

[18] En 1950.

[19] Carta a Juan Ramos Aparicio. Valencia, 6 de Septiembre 1951.

[20] Carta a Juan Ramos Aparicio, Madrid, 2 de febrero de 1953.

 

En la prensa madrileña, en el periódico Domingo, publica una serie de artículos titulados «Nosotros los extremeños»[21]. Se hace muy amigo del P. Félix García, General de los Agustinos y frecuenta el intercambio de pareceres con varios profesores de la Universidad de Comillas.

Alejandro Gaos ha dejado un retrato perfecto de esta etapa en las facetas de escritor, contertulio, profesor, conferenciante, director y lector:

«Yo admiro y envidio esa sorprente actividad suya que le permite escribir cada año dos o tres libros y también asistir con frecuencia a tertulias, dar clases y conferencias, dirigir en Carabanchel un organismo oficial que a cualquier otra persona le absorbería totalmente, meditar y leer muchos, muchísimos libros»[22].

[21] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid-Carabanchel, 11 de mayo de 1954: «Es una serie de 9 ó 10 artículos que se publican todos los sábados y de los cuales ya han salido tres. // Si le interesan y no los conoce puede pedir los números atrasados a «Domingo», carrera de San Jerónimo, nº 15»

[22] Alejandro Gaos, Prosa fugitiva (Entrevistas), Edit. Colenda, Madrid, 1955, pág. 43. Apud Manuel Carrapiso, Textos teatrales inéditos de Pedro Caba, Cáceres, 1992.

Se le puso a prueba. En la dirección del Colegio, Pedro se negó a firmar algunos presupuestos aprobados por el Consejo de Administración. Esta actitud le llevó a un nuevo destino: Zaragoza. Allí encuentra a un antiguo amigo, el catedrático de Filosofía de la Universidad, Eugenio Frutos (a quien conoció en Cáceres años antes[23]), poeta filósofo del veintisiete, paisano, amigo y admirador de Luis Chamizo. A este profesor dedicará, junto con Adolfo Muñoz Alonso, un libro: La presencia como fundamento de la ontología (1956). Las conferencias organizadas por su amigo en la Facultad de Letras fueron prohibidas por la policía. Se enfrenta a la persecución y envidia ejercidas por un antiguo compañero de promoción que había escalado puestos en el escalafón. Por orden del Jefe Superior de Policía se le prohibe dirigir una página literaria en el Diario Amanecer[24], dar dos conferencias en el Ateneo y un cursillo a un grupo de doce abogados de Zaragoza[25]. En la correspondencia familiar se lee una dramática y angustiosa declaración cuando explica los avatares que sufrió para dar un cursillo de filosofía en el Noviciado de los Franciscanos de San Antonio (en Torreros):

«Al término de éste, el P. Tomás de Lezo estimó un deber suyo de conciencia manifestarme que, algún tiempo antes, el Jefe Superior citado les había dicho al P. Elías y a él que yo era masón peligroso, pero que él, aun siendo jefe mío, nada podía hacer contra mí porque yo estaba protegido en las alturas de la Direccion de Seguridad por otros masones. Hablé con el P. Elías, que me confirmó la calumniosa especie y, en escritos de distinta fecha, lo hice saber —de modo particular— al Director General entonces Don Rafael Hierro y al Secretario General, Don Alfonso Fernandez Feijóo, sin que yo haya obtenido respuesta»[26].

[23]  Presentado por Jesús Delgado Valhondo.

[24] «El Director del Diario «AMANECER» de Zaragoza me pidio dirigir [la] página literaria de los martes. El mismo dia que se anunciaba para el siguiente mi colaboracion, recibió el Director del Diario, orden del Gobernador, que lo es aun hoy, Sr Pardo de Santayana, la prohibicion de que se publicara nada con mi nombre ni bajo mi direccion» [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

[25]  Entre ellos se encontraba un juez Municipal, un Secretario judicial, un capitán del Ejército, tres Inspectores de Policía. [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

[26] [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

 

Trabajo en Zaragoza y familia en Madrid. Todo un trastorno. Desde 1951 atiende los cursos de la Cátedra de Psiquiatría del doctor Sarró[27] en Barcelona y da conferencias por España: Badajoz, Mérida, Sevilla, Tetuán, Tánger, Tarragona, Reus[28].

Invitado por Jesús Delgado Valhondo participa en la Cátedra «Donoso Cortés» de Badajoz en 1956[29] y, casi simultáneamente, colabora en el curso del doctor Sarró en Barcelona[30]

[27] En 1953 explicó el siguiente programa bajo el título Antropología y Psiquiatría: 16 de febrero. Introducción al tema. 17 de febrero. La primera dualidad. 18 de febrero. Sexos y tipos. 19 de febrero. La segunda dualidad. 20 de febrero. Forma de la segunda dualidad. 21 de febrero. Antropología psquiátrica. Se trata del Seminario de la Cátedra de Psiquiatría. Prof. Dr. Ramón Sarró, Cursillos monográficos de psiquiatría.

[28]  Con la frase «ingresos nobles» muestra su honradez ante un dinero fácil. Escribe:«La vida se vuelve a poner dura y hay que buscar ingresos nobles». Carta a Juan Ramos Aparicio, desde Madrid, 23 de enero de 1956.

[29] Carta anterior: «Luego iré a Badajoz (Cátedra «Donoso Cortés») el día 31 y el cuatro a Mérida al teatro Liceo para continuar a Linares, Sevilla y tal vez Tetuan y Tanger».

[30] Carta a Juan Ramos Aparicio, 23 de enero de 1956. «En Marzo, dictare un cursillo en la catedra de Psquiatria de Barcelona (como todos los años) y unas conferencias en Conferencia Club de la misma, y en Instituto Francés, más otras en Tarragona y Reus. La vida se vuelve a poner dura y hay que buscar ingresos nobles».

El día de San Juan de 1958 el Ayuntamiento de Arroyo de la Luz le nombra hijo predilecto. En la casa donde nació, en la calle Rollo, se descubre una lápida con el texto «El dos de diciembre de 1900 nació en esta casa el ilustre pensador y filósofo Don Pedro Caba»[31]. Este año interviene como invitado de honor en el «IV Congreso Internacional de Psicoterapia», celebrado en Barcelona bajo el título de «Psicoterapia y análisis existencial».

[31] Su visión de este acontecimiento es: «En 1958, Arroyo de la Luz, mi pueblo natal, y en su nombre el Ayuntamiento acordó espontanea, excesiva y generosamente, nombrarme «hijo predilecto» (antes, en Cáceres se me rindió un inmerecido homenaje que ofreció el Alcalde de la ciudad, donde yo habia estado encarcelado desde 1936, y, en cuyo Hospital de la Legion, en su servicio de Administracion me alcanzó el final de nuestra Guerra), asi como poner una lápida conmemorativa en la casa en que nací y mi nombre a la calle. El homenaje popular y oficial se celebró, pero a ultima hora el Director General de Politica Interior, Sr. Chacón, creo, denegó la autorización para el nombre de la calle y descubrimiento de la lápida, alegando no sé qué obstáculos legales. La Direccion General de Seguridad se inhibió totalmente, aun tratandose de un homenaje a un funcionario de ella» [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

Ante su actitud de buscar «ingresos nobles», compañeros del Cuerpo le desempolvan el expediente de depuración. Se siente incómodo en España. Experimenta la paradoja de ser incomprendido en la policía por su pasado de izquierdas e ignorado por la revista Ínsula —y un grupo de intelectuales del exilio interior— por ser Comisario de Policía. En verdad, en el Cuerpo por ser intelectual y entre algunos intelectuales por ser policía.

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El éxito de su pensamiento filosófico en Buenos Aires y en México favorece el hecho de que el Dr. José T. Acevedo Sojo, Presidente de la Asociación de Antropología de Buenos Aires, le invite a dar cursos en Argentina, viaje que realizará entre febrero y septiembre del 59. En Méjico el profesor Ismael Diego Pérez le convida a conferenciar, puesto que allí funcionaba una Cátedra de Antropología filosófica basada en su filosofía o presencialismo[32].

Los meses de estancia en Argentina son de mucho trabajo. Más de doscientas conferencias y cuatro cursos simultáneos para médicos, estudiantes, artistas y público en general. Escenarios: el teatro Odeón, las Facultades de Filosofía y Derecho, El Club Español y las universidades de los jesuitas y salesianos[33].

Desde la lejanía se siente, como nunca, español. Escribe «Estoy cansado. Pero este esfuerzo había que hacerlo por el nombre intelectual de España»[34]. Se emociona ante el agasajo preparado por el Dr. Acevedo. Se hospeda en el hotel Premier de la calle Corrientes. Con motivo de su llegada se imprimen papel timbrado y sobres con el membrete «Comisión de recepción y homenaje al Maestro don Pedro Caba. Filósofo de la antropología existencial». El embajador de España en Buenos Aires, Don José María Alfaro, ofrece una comida en su honor[35].

[32] Dato obtenido del trabajo inédito de Juan García Llovera «Ha muerto don Pedro Caba Landa». La citada cátedra tenía su sede en el Círculo de Altos Estudios en México DF, calle Londres 252-A.

[33] Carta a Juan Ramos Aparicio. Buenos Aires, 27-VII-1959.

[34] Carta a Juan Ramos Aparicio. Buenos Aires, 27-VII-1959.

[35] Con estas palabras cuenta su exilio de unos meses y su reingreso vejatorio en el Cuerpo: «Humillado y dolorido, acepté la invitacion de la Sociedad Medico Antropológica de Argentina, que, con el apoyo del Gobierno de aquel Pais, me pidió un curso de conferencias sobre Filosofia Antropológica. Fueron cinco cursos simultáneos en vez de uno. Hice cuanto pude por prestigiar mi Patria, y el Embajador Don JOSE MARIA ALFARO, que aun lo es, dio una comida en mi honor. Cuando volvi a España y reingresé en mi escalafon, en activo, fui destinado a Sevilla, dandoseme un empleo oficial muy inferior a mi categoria, las mas alta de la Plantilla: Solo se buscaba humillarme. Protesté respetuosamente, pero todo fue inutil» [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

Desde América se acuerda de su tierra y expresa el deseo de que la Virgen arroyana le «dé salud y luz para salir airoso en la empresa»[36]. En Buenos Aires es distinguido con la hospitalidad de Claudio Sánchez Albornoz y Alejandro Casona. Los escritores Ernesto Sábato y Fausto Teniente se convertirán en nuevos amigos epistolares.

[36] Carta a Juan Ramos Aparicio. Buenos Aires, 21-2-1959.

 

                                      

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A la vuelta de Argentina solicita el reingreso en la Policía y es destinado a la ciudad de Sevilla, donde había una vacante. Y donde se le dio un empleo inferior al de su categoría, con el fin de humillarle. Se le prohíbe pronunciar sendas conferencias en el Ateneo y el Círculo de Labradores:

«Lo importante era desprestigiarme dando a entender que yo era hombre peligroso. Lo que indicaba escasa inteligencia. Pues la gente se preguntaba por qué si era peligroso o simplemente de no confianza, se me aceptaba de Comisario de Policía y no se me instruía expediente»[37].

Después de muchas solicitudes dictó las conferencias y fue presentado por el General Médico de Aviación Don Federico Jiménez Ontiveros. Se le nombra invitado de honor de un Congreso de Medicina Legal en Barcelona, pero no pudo asistir porque le fue denegada la autorización para desplazarse a la ciudad Condal, a pesar de haber notificado este hecho el profesor Sales Vázquez al Director General de Seguridad[38].

[37] [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

[38] En 1961. [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]

 

En abril de 1962 pronuncia el pregón de la Semana Santa de Mérida[39]. La fundación Juan March le concede una beca de 75.000 pesetas para escribir La mirada humana[40].

Siente el trabajo de comisario como una traba a su libertad creadora. Y pronto[41] se acoge a una menguada jubilación anticipada con el único objetivo de terminar su obra. Se propone lograr la jubilación de lo oficial y cuando la consigue afirma: «Ya me liberé.»[42]

[39] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 4 de abril de 1962.

[40] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 18 de marzo 1962.

[41] A los sesenta y dos años.

[42] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 29-12-1962. Y añade: « En 1963 saldrán: La mirada humana (editado por la Fundación March) y «Una biografía del hombre» (ed. por Cultura Hispanica)»

 

Cobró la beca, pero la Fundación Juan March no publicó el libro porque a «raiz de la concesión del premio el Subsecretario de Gobernacion don LUIS RODRIGUEZ DE MIGUEL se dirigió en nota o carta al Jurado del mismo, para que dejara sin efecto su fallo concesivo para mí»[43].

[43] [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]. La referencia completa de esta odisea la explica de este modo: «Se acercaba ya el fin de mi vida oficial y crei que con ello pondria fin tan torpe y terca conducta. Pero no, y llego asi al punto decisivo de esta carta, al que me ha hecho ver que el propósito de difamarme y herirme económicamente, no ha cesado ni cesará. En Enero de 1962 se me otorgó por la «Fundacion March» una Beca de 75.000 pts para escribir un libro sobre «La mirada Humana», en consideracion al estudio […]limiar que presenté. La mañana que llegué desde Sevilla para la ceremonia o solemnidad de la entrega del premio, me dijo, sorprendido el secretario o empleado que me recibia, que por telefono habian preguntado de la Inspeccion de Personal de la Direccion de Seguridad si era verdad que se me habia adjudicado tal premio. Escribi el libro; cobré los tres plazos preceptivos del premio o Beca. Pero me extrañó que habiendome dicho el P. Felix Garcia, Agustino y secretario del Jurado, que mi libro se publicaria, luego la Fundación se disculpó para ello. Como la publicacion no era obligatoria para dicha Fundacion me callé lamentando que un libro de esa importancia nunca se podria publicar por mi cuenta, por carecer de medios para ello. Pero es que posteriormente he sabido (de modo indudable) que a raiz de la concesion del premio el Subsecretario de Gobernacion don LUIS RODRIGUEZ DE MIGUEL se dirigió en nota o carta al Jurado del mismo, para que dejara sin efecto su fallo concesivo para mí. Y el jurado se componia de:

Don JUAN ZARAGUETA, Sacerdote y Catedratico de Filosofia de la Universidad de Madrid, como Presidente

FELIX GARCIA, Agustino, como Secretario

Don ANGEL GONZALEZ ALVAREZ, Catedratico de Filosofia de la Universidad de Madrid y actual Director General de Enseñanza Secundaria

Don ANTONIO MARICHALAR, Marques de Montesa y

Don JOSE HERNANDEZ DIAZ, entonces Rector de la Universidad de Sevilla y actual Alcalde de la misma Ciudad»

Después de jubilarse se dedica a escribir, dar conferencias y participar en programas de radio[44] y televisión. Los recelos de sus compañeros de cuerpo no le dejan en paz ni una vez jubilado. Por ello llega a redactar estas sinceras y dramáticas palabras en una carta informe personal:

«Concluyo. Todo es veraz, comprobable, sin exagerar, silenciar ni desmesurar los hechos escuetamente enunciados. Y este es el resumen:

Un hombre modesto y honrado para quien el Fuero de los Españoles no está prácticamente vigente»[45]

[44] Los viernes, una charla en el Tercer Programa de Radio Nacional.

   [45] [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar]. En esa carta testimonio también se queja de las trabas que encuentra para publicar en la prensa, donde su nombre es perseguido por orden de la autoridad gubernativa: «El Director de «ARRIBA» Don SABINO ALONSO-FUEYO, hace poco mas de un año —y estando yo ya jubilado— me invitó a colaborar en su Diario. Lo he estado haciendo un año. Pero cuando vi que se espaciaban mis articulos hasta la demora, llegó a mis noticias que la Dirección de Seguridad de modo indirecto trataba de convencer al director de «Arriba» de la inconveniencia de mi colaboracion. Le dije mis sospechas al director y Alonso-Fueyo ni negó ni afirmó mis sospechas. Pero han continuado las irregularidades de mis colaboraciones (que ya resultaban semiocultas o vergonzantes) y continuaban las reservas del Director, he tenido que renunciar a ellas, necesitandolas tanto, porque las 3.000 pts mensuales de jubilacion más las mil de tasas, resultan insuficientes, maxime cuando mis libros no pueden ser publicados por esa misma falta de medios y de relaciones con la Editora Nacional, ante la cual, caso de iniciarlas, pronto empezarian las coacciones y la difamacion para disuadirla».

 

En 1965 visita Puerto Rico[46] y da varias conferencias en la isla.

A los sesenta y cuatro años siente la hora de la partida y quiere «dejar tres o cuatro libros más terminados; precisamente los fundamentales»[47]. Más tarde afirma que tiene tres contratos editoriales firmados: «uno para la Editora Nacional; otro para Afrodisio Aguado y el tercero para México»[48].

Con motivo del Congreso del Bimilenario de la fundación de Cáceres (1967) Alfonso Díaz de Bustamante, su alcalde, le invita a pronunciar una conferencia. Aprovechando esta ocasión  como llamada de la tierra que se revela a través de la gastronomía desea que se le proporcione, de la mejor calidad «dos kilos de chorizo, uno de lomo (embuchado) y otro de morcilla patatera»[49]. Esta preferencia culinaria la manifiesta curiosamente mientras publica, en la Revista de Estudios Extremeños, un estudio antropológico sobre el hombre extremeño, de carácter enciclopédico lleno de pinceladas originales y sugestivas.

[46] Carta a Juan Ramos Aparicio, Madrid, 6 de abril de 1965: «Salgo para Puerto Rico dentro de unos días».

[47] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 8 de mayo de 1964.

[48] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 10 de marzo de 1967. En carta de fecha anterior (Madrid, 28 de enero de 1965) le había escrito: «Pues trabajo 12 horas diarias sobre un libro comprometido para México. Y es un libro tremendo de consultas. Pero me gusta y soy feliz escribiéndolo».

[49] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 15 de diciembre de 1967.

 

La Mutualidad Laboral de Escritores le concede[50] una pequeña pensión «aunque mientras Dios me dé vida y arranques, no pienso yo jubilarme de escribir pues es mi gran ilusión todavía»[51].

En 1977, recibe un nuevo homenaje en Madrid[52].

Con setenta y nueve años está dispuesto a ayudar a personas de Arroyo que buscan trabajo en Madrid, del mismo modo que en los años cincuenta hizo lo que pudo por Fausto el hijo de Librado. Es fiel notario del mal social del paro y el desempleo en esta acertada reflexión:

«Pero vivimos malos tiempos, pues el desempleo enorme que padece España hace difícil encontrar un hueco. En todas partes se asustan de cualquier petición de empleo»[53]

[50] En 1973.

[51] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 27 de enero de 1973.

[52]  A él asistieron entre otros Manuel Andújar, José Hierro, José Luis Abellán, Antonio Buero Vallejo, Ricardo Zamorano, Ángel María de Lera. De este acto se hizo eco La Estafeta Literaria.

[53] Carta a Juan Ramos Aparicio. Madrid, 1 de enero de 1979.

                                                 * * *

Los diez últimos años vive su filosofía mental sin arranques para escribir ni ojos auxiliares para poder leer. La Diputación Provincial le otorga[54] la medalla del Puente de Alcántara. La Real Academia de Extremadura lo elige[55] Académico de Honor. El veintitrés de octubre de 1992 fallece en Madrid. Su cuerpo descansa en Arroyo de la Luz, pero ha quedado su voz, la palabra escrita que acertadamente expresó en su poemario:

«Es la voz, la gran voz, que yo he soñado tantas veces jinete de mi silencio»[56].

[54] En 1982.

[55] En 1988.

[56] Jinete del silencio, Cáceres, 1975, pág. 54.

 

                                       * * *

PEDRO CABA: ESCRITOR

 

Precisamente a recordar el jinete de su silencio, su voz, voy a dedicar los últimos momentos de mi alocución.

Es escritor y es escritor polifacético. En algunos aspectos me recuerda a Joaquín Costa. Si con éste se inicia el regeneracionismo en España, con Caba se terminan los hombres que la Institución Libre de Enseñanza formó directa o indirectamente. El amor al Estado, a los valores humanos, a la ética cívica de un pueblo han desaparecido con hombres como Ortega, los Machado, Marañón, Zubiri y Pedro Caba.

Es verdad que han surgido otros valores importantes  basados en la independencia de las Instituciones: la sinceridad, la tolerancia, el desdén por los remilgos, la superación  de la tradición y el deseo de aprender. Por ello la piel de toro necesita, ahora más que nunca, de pensadores que llenen el vacío pragmático de una juventud sin capacidad de tomar el timón del Estado, adormecida por el hedonismo, la droga y el dinero fácil, aunque teme las consecuencias funestas del posible triunfo de la competencia inhumana, la falta de honradez y el juego de intereses. No por culpa suya, sino por carencia de maestros en todas las facetas de la vida humana (religiosa, educativa y política) de quienes podría tomar ejemplo, del mismo modo que Pedro Caba se formó en la ética del pensamiento de Ortega.

Por ello presento a Caba ante los ojos de la juventud española como un modelo de trabajador, de obrero de la pluma, que realizó su propia obra literaria sin ser profesional, sino a hurtadillas[57], robando tiempo al ocio y a su intimidad. Con esfuerzo se hizo escritor polivalente al servicio del Hombre.

La palabra que más veces he visto repetida, en rápida lectura de su obra, ha sido esta: Hombre. Lo humano le interesa a todas luces.

[57] «En horas de descanso de mi cargo oficial, he publicado libros de ensayo filosofico (como anexo de este escrito, va un folleto publicitario con juicios acerca de ellos) y he sido colaborador desde 1940 hasta hoy en la Prensa del Movimiento, en Revistas cientificas, filosóficas y Literarias tanto en España como en América Española y no española, algunas europeas. (Lamento tener que exponer esto que parece relación de méritos, pero que no es más que enumeración de antecedentes. Tengo ya 63 años, medito sobre el último viaje que se acerca y no es momento de tontas y pueriles vanidades). [Carta, s. a., h. 1963-64, Archivo familiar].

                                           * * *

Es escritor que cultiva por inclinación el ensayo, pero también es novelista, dramaturgo, conferenciante, poeta y, sobre todo, pensador.

                                       * * *

ENSAYISTA

Siente la necesidad de expresar sus ideas en torno a la realidad del hombre. Para ello, elige la variedad literaria del ensayo que tantas veces había leído en la Revista de Occidente. Su visión del hombre es global y, por tanto, los temas de sus ensayos abarcan desde las necesidades perentorias de la cultura tradicional de un pueblo a las más sublimes revelaciones a través del arte, la cultura y la estética. Escribe en revistas de ámbito regional, nacional e internacional[58].

 

[58] Son más de quince los títulos de las revistas en las que los escritos de Pedro Caba han visto la luz. Ha publicado en Alcántara y la Revista de Estudios Extremeños. Su firma se encuentra en revistas nacionales como Cuadernos hispanoamericanos, Revista de Psicología y Pedagogía Aplicada, Revista de Filosofía. Las publicaciones literarias y de opinión no le son ajenas. Citemos Ateneo, Índice y La estafeta literaria, Relaciones culturales. En el extranjero aparece su nombre Revista de la Universidad de Buenos Aires, Universidad Pontificia Boliviana y Humanitas (Nuevo León, Méjico). En otras revistas en las que colabora son Theoria, Augustinus, Crisis y en la Revista de la Escuela de Estudios Penitenciarios.

 

En la primera época de la revista Alcántara la firma de Pedro Caba es frecuente, solicitada por el grupo fundador. En los últimos años de la publicación, su nombre es prohibido, según confiesa, desde La Cañada (Ávila):

«Y llegan hasta a mí rumores de que en la «Revista» Alcántara, por orden no sé si del que era Gobernador Valentín G. Durán o del actual Delegado de I. y Turismo, se ha prohibido que se hable de mi nombre y de mi obra»[59]

[59] Carta a Juan Ramos Aparicio, La Cañada (Ávila), 13 de sepbre. 1976.

Además hay tres libros que se pueden clasificar en esta modalidad literaria: Andalucía, su comunismo y su cante jondo, El Hombre romántico y Europa se apaga[60]. En el primero se ocupa de un asunto marginal que eleva a la categoría de excelso; en el segundo ofrece un análisis personal del concepto de «romanticismo», en las distintas etapas de la historia humana. El tercero está muy influido por la filosofía de Ortega y por el existencialismo europeo[61], especialmente por el francés de Jean Paul Sartre y por las expresiones del existencialismo cristiano. Para Caba, Europa ha perdido su sentido vital y, ante las opiniones optimistas de Ortega, se adelanta al sentimiento de desazón, evidenciado en el reciente tratado de Maastricht.

[60] También se podría incluir en este apartado la Biografía de Eugenio Noel, que publicó en 1949.

[61] Caba opina que «Por eso los filósofos existencialistas (Sartre, Camus, Marcel, Unamuno, etc.), el mismo Ortega, no sólo han buscado su expresión en la filosofía, sino también en la mera literatura, en la novela, en la comedia, en la pintura o en la música», Vid, Pedro Caba Landa, «Crisis de los existencialismos (II), en Tercer Programa, 2, 1966, pág. 65, apud M. Carrapiso, Textos teatrales inéditos de Pedro Caba, Cáceres, 1992, pág. 15.»

 

                                       * * *

 

NOVELISTA

Su verdadera vocación literaria se muestra en la faceta de novelista. Se tienen noticias de que publicó tres novelas y del anuncio de otra que, creo, permanece inédita[62]. Las tres primeras son Las galgas, Tierra y mujer o Lázara la profetisa y La maternidad en intersexuales. Un aspecto de la sexualidad humana. La primera y la última se fundamentan en las lecturas del psicoanálisis: La segunda es una versión de drama rural o novela rosa.

Su categoría de escritor se ve reconocida en la concesión del premio Gabriel Miró por su obra  Las galgas[63].  Caba está al día en la técnica narrativa que se ajusta al modo de la novela intelectual y de vanguardia europea. Utiliza el monólogo interior, siguiendo a escritores como Benjamín Jarnés y Joyce. El protagonista, como algunos personajes de Unamuno, resuelve su conflicto por medio del suicidio. Se debe destacar en ella el planteamiento liberal en la descripción de la teoría de los complejos freudianos, en el escenario de la población de Valtelera, que es una trasposición del pueblo natal del escritor, donde se desarrollan problemas de conductas sexuales anómalas tanto en el hombre como en la mujer. En esta obra se encuentra el germen de las ideas que Caba ampliará en tratados monográficos acerca de la sexualidad humana, inspirada en Freud y sus discípulos. No es de extrañar que psicólogos y psiquiatras nacionales y extranjeros apreciaran y aplaudieran la obra de Caba, como se ha evocado al principio de este recuerdo necrológico.

[62] En la solapa de Lázara la profetisa se anuncian la próxima publicación de los títulos: El profesor de psicoanális y La otra. La primera no se ha publicado nunca y no se encuentra en la biblioteca del escritor según me comunica su hijo Rubén. La otra parece ser que apareció bajo el título de  La maternidad en intersexuales. Un aspecto de la sexualidad humana.

                                       * * *

 

DRAMATURGO

Caba es también dramaturgo. Su teatro está influido por la vanguardia y recoge las inquietudes del teatro clásico y lorquiano. Por algo ha manifestado que el buen teatro «se basta con la palabra, sin muchos perendengues escénicos»[64].

El planteamiento sexual se muestra en las obras Sendero dormido y La otra maternidad, con reminiscencias de Edipo y Antígona. Un aspecto del estilo de Gómez de la Serna se puede ver en el título Mario Bazán, humorista[65].

[63] Domenchina destacó el valor de esta obra, al mismo tiempo que advirtió algunos defectos en su estilo.

[64] Apud Manuel Carrapiso Araújo, Textos teatrales inéditos de Pedro Caba, Cáceres, 1992, pág. 17, n. 24.

[65] Como la producción de otros muchos dramaturgos, las obras de Pedro Caba se incluyen en la nómina del teatro escrito, pero nunca puesto en escena.

 

                                       * * *

 

FILÓSOFO

El filósofo Pedro Caba reconoce en un sesenta por ciento la deuda de su pensamiento a Ortega y Gasset, pero, como discípulo crítico del maestro opina que Ortega era un patinador sobre superficies lisas «que descubría los temas filosóficos pero que no los terminaba».

En los estudios filosóficos se ha clasificado la obra de Pedro Caba dentro del movimiento fenomenológico[66].

 

Su filosofía se puede resumir en las siguientes palabras: amor, hombre, antroposofía, presencia, historia, naturaleza, arte y Dios.

El amor lo ve desde la condición bisexual del hombre. A la bisexualidad orgánica agrega la bisexualidad del espíritu «enfoque que le servirá para una nueva interpretación de la historia y de la cultura»[67]. De este modo distingue el pensamiento lógico del pensamiento mágico, de tal manera que en las manifestaciones estéticas del hombre —como la inspiración, la creación y la genialidad— el pensamiento mágico estimula y enriquece al lógico.

La antroposofía, para Caba, se define como «saber del hombre». Su pensamiento lo expuso en el libro Misterio en el hombre (1950), donde trata de lo desconocido, el hombre y su dualidad y del encubrimiento como expresión.

Tal vez, el aspecto fundamental de su teoría esté en el libro Filosofía de la presencia humana[68]. Define la presencia como la aptitud del hombre para captar esencias. Sólo el hombre, con su presencialidad, existe en presente, «Ya que el espíritu no tiene ni pasado, ni futuro, y al experimentar lo pretérito y lo porvenir lo hace como presente»[69].

[66] Manuel Carrapiso ha resumido el pensamiento de este autor bajo los epígrafes de «El giro antropológico del saber», «La antroposofía como propedéutica teológica», «La categoría de presencia como fundamento de la ontología», «La historia como sobresignificación de la naturaleza» y «La estructura simbólica del hombre: lo lógico y lo mágico». Vid. Manuel Carrapiso Araújo, «Un nuevo orden ontológico. El giro antroposófico en la filosofía de Pedro Caba», en  Alcántara, 17, mayo-agosto, 1989, págs. 69-83. Este autor ha escrito también La filosofía en el dodecaedro (exordio para leer a Pedro Caba), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1992, 26 págs.

[67] Gonzalo Díaz Díaz, «Caba Landa, Pedro», en Hombres y documentos de la Filosofía Española, II, C-D, Madrid, CSIC, 1983.

[68] México, Herrero, 1961.

[69] G. Díaz y Díaz,  Op. Cit.

                                       * * *

 

En resumen, la Filosofía de Pedro Caba se concentra en los conceptos de antroposofía y ontología de la presencia, que se manifiesta en la naturaleza, el arte y en Dios. El hombre llega a Dios gracias a los elementos divinos que descubre en su propio ser. El misterio y la poesía forman parte de la presencia humana. Misterio que encubrió a lo largo de su dual y ambivalente trayectoria profesional. Poesía que  puso en el trabajo intelectual diario y en los versos sentidos, aunque no del todo elaborados, de su libro  Jinete del silencio.

Su voz, su palabra ha quedado en las diversas manifestaciones literarias que su pluma engendró. Y, ahora, como homenaje colectivo de todos los presentes, lanzo la idea de que se inicie la edición, por suscripción popular, del drama rural  Lázara la profetisa en los anejos del Boletín de la Real Academia de Extremadura, como reconocimiento póstumo a un extremeño cuya figura, también en bronce, será testimonio y ejemplo para la juventud arroyana que construirá la Europa encendida del año 2000, con el estímulo y el vigor de la voz que mana del epitafio de su tumba cual oráculo de Delfos:

«… Flotante sobre el río, viaja la rosa de mi pensamiento»

 

APÉNDICE

Carta nº 1.

URUGUAY 978

  1. E. 42-3718

BUENOS AIRES

Comisión de recepción y homenaje al Maestro don Pedro Caba

 

FILOSOFO DE LA ANTROPOLOGIA EXISTENCIAL

Mesa Directiva

Presidente:

Dr. José T. Acevedo Sojo

Secretarios:

Cnel. Jorge Calero Vásquez

Sr. José Marrón

——————–

Sr. Eugenio Alvarez

Dr. Manuel Albertal

Dr. Prof. José Arce

Dr. Juan J. Berruezo

Dra. Virginia P. de Brero

Dr. Mario Campagnoli

Dr. Ernesto Escudero

Sr. Clemente Ferrero

Dr. Atlántico Francia

Dr. Raúl García Santillán

Sr. Miguel Garófalo

Sr. Alberto Hidalgo

Dr. Prof. Oscar Ivanissevich

Dr. Roberto Liebeschütz

Dr. Arturo L. López Gil

Dr. Antonio Medina

Dr. Elías Meilig

Dr. Ramón Melgar

Dr. Arturo Méndez

Sr. Antonio R. Mesa

Dr. Walter F. Mesa

Dr. Rogelio Pardiñas

Sr. Marco Piazza

Sr. Jorge Pujol

Dra. Beatriz Quiroga

Dr. Luis A. Raed

Dr. Pedro M. Ré

Dr. Augusto M. Robles Gorriti

Sr. Luis Rodríguez Aybar

Srta. Prof. Lila Thirión

Sr. Fernando Ubertone

Sr. Pedro N. Urcola

Dr. Benjamín Vargas Peña

Dr. Jorge E. Vilaseca

Dr. Justo P. Villar

Sr. Alejandro Zetoné

Buenos Aires, 21- Febrero 1959

Don Juan Ramos Aparicio

Querido Juan: Entre los primeros en mi recuerdo, tu. Estoy abrumado por la generosidad de los argentinos. Me enviaron a bordo dos radiogramas deseandome feliz viaje, y salio a Montevideo una Comisión para acompañarme a Buenos Aires. En el puerto un ejercito de periodistas. Y desde entonces no han cesado las entrevistas, las invitaciones, las cortesías. Y luego esta carta con este membrete. Son muy exagerados.

Dirigiré un curso de filosofía para médicos y otro para estudiantes y profesores filósofos, mas las conferencias y charlas que se estan organizando en Salones privados y locales publicos.

Que la Virgen de la Luz me dé salud y luz para salir airoso en la empresa. ¡Qué dulcemente se siente a España a lo lejos, hacia donde suenan otros confines del mar!

Muchos abrazos Juan

Pedro Caba

APÉNDICE

 

Carta nº 1.

 

URUGUAY 978

  1. E. 42-3718

BUENOS AIRES

 

Comisión de recepción y homenaje al

 

Maestro don Pedro Caba

 

FILOSOFO DE LA ANTROPOLOGIA EXISTENCIAL

 

 

 

Mesa Directiva

Presidente:

(1)                                              Dr. José T. Acevedo Sojo

Secretarios:

(2) Cnel. Jorge Calero Vásquez

Sr. José Marrón

 

——————–

 

Sr. Eugenio Alvarez

Dr. Manuel Albertal

(3) Dr. Prof. José Arce

(4) Dr. Juan J. Berruezo

Dra. Virginia P. de Brero

Dr. Mario Campagnoli

Dr. Ernesto Escudero

Sr. Clemente Ferrero

Dr. Atlántico Francia

Dr. Raúl García Santillán

Sr. Miguel Garófalo

Sr. Alberto Hidalgo

(5) Dr. Prof. Oscar Ivanissevich

Dr. Roberto Liebeschütz

Dr. Arturo L. López Gil

Dr. Antonio Medina

Dr. Elías Meilig

Dr. Ramón Melgar

Dr. Arturo Méndez

Sr. Antonio R. Mesa

Dr. Walter F. Mesa

Dr. Rogelio Pardiñas

Sr. Marco Piazza

Sr. Jorge Pujol

Dra. Beatriz Quiroga

Dr. Luis A. Raed

Dr. Pedro M. Ré

Dr. Augusto M. Robles Gorriti

Sr. Luis Rodríguez Aybar

Srta. Prof. Lila Thirión

Sr. Fernando Ubertone

Sr. Pedro N. Urcola

Dr. Benjamín Vargas Peña

Dr. Jorge E. Vilaseca

(6) Dr. Justo P. Villar

Sr. Alejandro Zetoné

 

(1) Eminente profesor psiquiatra

(2) Es Ministro de Peron

(3) Ex-Embajador en España. Nos defendio en la O. XV. U. Rector de la Universidad de Buenos Aires.

(4) Medico, filósofo profesor de Rosario

(5) Profesor de Universidad. Ex ministro con Peron.

(6) Ministro actual de Defensa: Antes de obras publicas.

Buenos Aires 27  Julio 1959

 

Don Juan Ramos Aparicio

 

Querido amigo: Me enviaron de casa de tu hermano a la Virgen (que conmigo ha venido en mi cartera) y te agradezco profundamente tu delicado rasgo.

Trabajo aqui demasiado. En seis meses han pasado de ¡200! las conferencias, charlas y entrevistas. Mañana 28 pronunciaré la 5ª en el teatro Odeón. Y quiero dar por terminados por ahora, los cuatro cursos simultáneos, para médicos, para estudiantes, para artistas y para público en general. (Ahora en este momento, acabo de despedir una comisión de estudiantes de Derecho y he aceptado (¡Como no!) un par de conferencias. A pesar de que quería descansar a partir de 1º de agosto hasta el 25 en que embarco. Pero para agosto tengo aun cinco conferencias en el Club Español: dos en la Patriótica Española, tres en la Universidad Católica del Salvador (Jesuitas) dos en la de los Salesianos y una para estudiantes de Filosofía y dos para los de Derecho. Estoy cansado. Pero este esfuerzo había que hacerlo por el nombre intelectual de España.

Volveré en marzo con Angelita, la pobre, ¡tan sola! Ahora me ofrecen buen contrato de Catedra. Un poco viejo estoy. Pero en fin, ¡Qué vamos a hacer!.

Llegaré a España el 11 de Sepbre y me quedaré en Galicia para descansar hasta Octubre. Luego quizas vaya por Cáceres.

Saludos a todos los tuyos y un abrazo hondo

de

Pedro Caba

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