en PACHECO 2020, Uncategorized

2020 12 19

 

MANUEL PACHECO, PERFUME MENTAL DE EXTREMADURA

y

AZUCENA Y ORTIGA DE LAS LETRAS HISPANAS

Antonio Viudas Camarasa

 

[17:00, 20/12/2020] Antonio Viudas Camarasa:

Os pongo en borrador nuestro recuerdo a Manuel Pacheco en el Archivo Municipal de Badajoz. Fue un acto muy digno y emotivo donde no faltó el histrionismo y el buen humor:

Felicidades, Manuel Pacheco, en tu 100 cumpleaños

Buenos días,

Felicidades, Manolo, por haber nacido un 19 de diciembre, en esa calle Juan Caldera, a las cinco y media de la tarde.

Estamos celebrando tu nacimiento, ya ves, los peces bailan. Los peces tienen sentido del humor. Tú tienes lo que los demás no tenemos.

Quiero ser breve, Manolo, aunque luego me enrolle, te voy a definir en muy pocas palabras.

Eres Perfume Mental de Extremadura y Azucena-Nardo y Ortiga de las letras hispanas.

Eres doble.

Badajoz te dio olor, tú le has dado perfume, pero perfume mental porque en tu poesía está la historia del país, de la comunidad autónoma, de la región en que viviste.

Eres perfume mental porque tú dijiste una frase y los críticos ¡los críticos!,
críticos sin criterio la repiten y no la entienden.

Tú dijiste que en el Badajoz de los años 40 te habías educado en lo mejorcito de la poesía. En Manuel Monterrey que te enseñó a Machado, en Manuel González-Valero que te enseñó a Neruda, García Lorca, a César Vallejo, a todo lo que se leía en Segunda República en Madrid.

Tu amigo Manuel Ruiz era depurado, deportado en Badajoz. No podía reunirse, pero te conoció en la calle. Alguien le dijo que eras poeta. Te dedicó un poema el año 45 en su libro MUSA ENTRE REJAS.

Y de pronto, no sé cuándo dijiste, en los años sesenta, setenta, que tú habías roto los moldes de la poesía regionalista de Gabriel y Galán y Luis Chamizo y te entendieron que hasta que tú no escribiste toda Extremadura estaba en esa poesía de la intrahistoria de España.

Esos críticos, ese autor de wikipedia que reproduce esa frase medio tuya mal entendida, porque en aquel momento escribía Díez Canedo, extremeño. Díez Canedo era la vanguardia y era amigo de Enrique Segura y amigo de Antonio Rodríguez-Moñino.

No sé, Manolo, cómo pudiste vivir con esos críticos que te dieron un marbete interpretando mal tus palabras, porque tú que dijiste claramente que yo había resucitado a Luis Chamizo y en el 94 en la feria del libro de Badajoz cuando presentamos tus Noches del buzo que igual que había,  humilde taumaturgo literario, había resucitado a Luis Chamizo te estaba resucitando a ti.

¿Quién te había enterrado?

Ayer María Cerezo Cruz me dijo:

«¡Bien estáis desenterrando a ese muerto!»

Bien estáis desenterrando, palabras sabias de una anciana.

Te estamos desenterrando, después de tu muerte te estás resucitando.

En el 91 edité El miajón de los castúos te regalé «El miajón de los castúos» en mi edición de Espada Calpe.

Y tú escribiste enseguida, porque siempre que se te regalaba un libro, en vez de regalar tu otro regalabas poemas a quien te los regalaba.

A mí no me regalaste un poema, se lo regalaste a Chamizo.

Pero tú sabías muy bien que Luis Chamizo fue el fundador de la ‘Revista de estudios Extremeños’, del Centro de Estudios Extremeños, con Rodríguez-Moñino, con Enrique Segura.

Pero los críticos, esos críticos que decían que los académicos de la Real Academia de Extremadura éramos los académicos de Argamasilla no habían entendido la literatura de Extremadura.

Manolo, perfume mental de Extremadura y azucena y ortiga de las letras de ESPAÑA.

Igual que tienes esos Versi-Culos satíricos, esos poemas Antipoemas esos reírte de la vida con la vida jocosa, el humor.

Tú no tenías pudor, para ti el sexo no existía, porque habías leído a Freud y sus sucedáneos, ya siendo niño gracias a aquel viejo que te dio toda la literatura dura de la vida sexual que se

publica en el mundo a partir de mi novecientos veintitantos cuando Freud visita Argentina.

A partir de ahí no es de extrañar que fueras muy lector de Pedro Caba que te defendió porque Pedro Caba el  filósofo extremeño de Arroyo de la luz se sabía a Freud así. Pero tú te sabías toda la literatura sexual así. No tenías miedo a las estampas.

Ahora como eres azucena te voy a hablar de las azucenas que tú me has enseñado a conocer.

De esa igualdad que ahora tanto se dice. Tú ya eras partidario de la igualdad, del respeto a la mujer.

La primera mujer a la le hiciste un poema muy digno y lo alabó mi paisano Blecua en Zaragoza Barcelona. Desde la Universidad de Barcelona. Porque claro con Rodríguez- Moñino, con Díez Canedo exiliado, te relacionas con todo el mundo. Los amigos de Rodríguez Moñino eran amigos tuyos y también conociste a Carlos Villarreal que era muy amigo de Vicente Aleixandre. Carlos Villarreal os sacó poetas a ti Manuel Pacheco y a ese de Granada, que ahora no me acuerdo el nombre: ¡Carvajal!

Carvajal y tú teníais un hecho común: aquel estudiante preuniversitario que te dijo:  Manolo escribes bien, pero tienes que aprender métrica. Y tú en un mes ya hacías sonetos, hacías todo.

Te acuerdas cómo a aquel carcundia, director de la revista Alcántara, le escribiste un soneto para demostrarle que también dominabas no solo el verso libre, sino también el verso bien puesto. Además le pusiste en la dedicatoria don Romero Mendoza «que le gusta tanto San Juan de la Cruz, Quevedo», ahí lo tienes pensaste y con una ironía correcta le  dijiste al director que dominabas las formas métricas.

Claro Moñino te dijo «no le hagas caso a este Señor, este Señor no ve más poesía que la romántica, no pasa de Núñez de Arce, de Campoamor».

Pues igual le sucedió a esos críticos que interpretaron mal tus palabras sobre Chamizo, porque tú nunca hablaste mal de Chamizo. Dijiste que había una moda.

Tú imagínate si ahora tu hablaras de todos los que han escrito al estilo Juan Ramón Jiménez incluido tu amigo, Jesús Delgado Valhondo. Jesús Delgado Valhondo más allá de Juan Ramón Jiménez no llegó. Y por eso te envidiaba a ti porque tú eras un innovador.

Luis Álvarez Lencero te envidiaba a ti porque quería ser un poeta social. Un joven católico de la HOAC, que va a las Ultreyas, que cree en Dios, que quiere la revolución del Hombre a través del evangelio de Jesucristo.

Es que tú te ponías a hablar de religión y les dabas sopas con honda a todo.
Porque por algo fuiste monaguillo, te sabías de memoria los textos litúrgicos, te conocías de memoria y entendías los sermones que te daban y en vez de ser…. Tú no eras de aquellos de «¿Fuiste a misa, viste los Santos? — No reparé en tanto».

(Haced la prueba, ¿has ido a misa, de qué ha hablado el cura? –¡ah, no me he enterado¡)

Tú te enteras de todo. Tú eres un gran conocedor de la Biblia, de tal forma que los grandes de la Teología de la liberación cuando leyeron tus poemas sintonizaron contigo. Casaldáliga, en el 52 que lo hacen cura claretiano y cuando va a los claretianos de Barbastro te lee a ti porque el Angelus o el (Ánguelus) de Zafra claretiana lo leyó allí. Y luego poemas que lee. En 1994 tú publicas Las noches del buzo y ese mismo año Casaldáliga Todavía estas palabras, que tiene mucho de tu Todavía está todo todavía (1960), con el que ganaste el Premio Marina de ese año. Tu nombre y tu obra quedaron unidos a los de Rafael Melero, Victoriano Cremer y Leopoldo de Luis y el resto de ganadores en PREMIOS MARINA 1958-1969 en la edición facsimilar de la colección editada por José Trebolle Díaz en 2001.

Ernesto Cardenal te leía en México en esa revista underground beat El corno emplumado, donde tú empezaste a usar esas palabras duras como las usaba Cela. Por eso Cela te quería tanto porque estabas en la avanzadilla de escandalizar a los burgueses.

Tú eras Ortiga, pero al mismo tiempo Nardo.

Y ese nardo a tu madre. Luego ese nardo a las muchachas que desfloraste junto al Guadiana.

Luego te enamoraste de Carmen, pero Carmen iba todos los domingos a misa y tú te cansabas de ir a misa. Tú conocías la religión, pero te cansabas de ir a misa. Y me dijiste en el Hotel Heredero de Olivenza :»Y Antonio me preguntó por Carmen y le dije que nos dejamos, yo la dejé porque Carmen era muy de misa y yo no era misario». Lo has escrito en Obra en prosa, algunos te han leído.

Dejaste a Carmen, coqueteaste con Isabel Benedicto. La esperabas en la esquina. Isabel Benedicto con ochenta años me reconoció con una sonrisa que sí, que PACHECO, que tú la perseguías. Y me dio esos poemas sueltos de gran amor. Y claro ibas a la tertulia de López Prudencio viejecito, no se enteraba mucho, pero claro la dulce voz de Isabelita, Isabel, I.B. Qué cuco. Le pones I B,  I. B. en Ausencia de mis manos.

Tus ausencias de mis manos empezaron con las muchachas en flor a las muchachas que tú querías, tus primeros amores. Ya en el Hospicio curreteabas con las muchachas.

Y de pronto vas a la guerra y lo que harías tú en la guerra ¿eh? No nos has contado la verdad.

Te cogiste, pues, eso, una enfermedad. Mal alimentado. Habías salido del Hospicio donde al menos te daban de comer hasta los 18 años, pero luego tu madre, pues tenía dificultades, era el año del hambre. Te pusieron ahí como hospiciano, seguro que te buscaron un cargo, un sueldo del ayuntamiento.

Y te llevan al hospital, tienes una úlcera de estómago y tu amigo el médico, don Federico Alba Quesada, te cura en 10 días, y en esos 10 días tan pronto ya están ya un poco curado de las heridas, te enamoras de sor Justa. Esa sor Justa, el amor prohibido, el amor de hacer manitas, es el amor de la Ausencia de tus manos. En ese libro Ausencia de tus manos cada vez que lo leo veo más el amor blanco, el amor nardo.

Sor Justa, Isabelita… Tienes una gran amiga. Todos tenemos un amigo o una amiga de otro sexo. Pues a ti te tocó Esperanza Segura. Una amistad llena de cariño.

Pero es que luego viste a la muchacha esa de la guitarra. Viste el pelo, desnudo gitano hasta aquí. Ya sé que ahorraste mucho para comprar el libro de Julio Romero de Torres, lo has dicho y lo has escrito muy claramente.

Y de pronto Marosa di Giorgio Medici. Gracias a la pareja de Venezuela, te manda una carta y te manda jovencita con 18 años, una carta, ¿esa fotografía que me enseñaste, no? Una chica guapa, morena, y la fotografía típica de los años 50, desnuda de hombros. Y leíste un poema suyo en Gévora, un poema prosema y ya te enamoraste de ella.

Luego tu gran amor fue Manola. Ya en tus versos desaparecen todas las musas y de pronto ya llega Manola, la modestilla. ¡cuánto alfiler, cuánto taller de costura hay en tu poesía!

Y ya el hijo.

Eres Nardo, pero también eres Ortiga. Y no te olvidas nunca de los problemas del Hombre.Y por eso hoy cumples 100 anos.No te preocupes en menos de un mes Pedro de las Heras te hará una tarta con los 100 anitos. Hoy se ha olvidado. Se ha emocional, porque claro como se lo pasó también, os lo pasasteis tan bien en esa noche de fin de ano 1974 1975. Pero te hará una tarta. Te inmortalizará de nuevo. Y ya ibas a las bodas… Lola Peces, la mujer de Juan José Poblador, otra a quien quieres tú mucho me ha contado la boda de Melania Piris, y allí estabas tú. Hicisteis una boda también muy especial. Primero en un cortijo, primero todos reunidos y luego los novios se casaron en secreto y se fueron de viaje de novios.

Y ya tú boda, te casaste. Justo la misa y para llegar al tren y ver a otra amiga tuya: Gloria Fuertes.

Podría hablarte de otras musas, de otras poetas que han sido amigas tuyas. No quiero hablarte de cosas que vi en tu correspondencia. Pero sí que tengo que hablarte de que tú has sido siempre un gran admirador de la mujer y un gran defensor. Sí. Te voy a decir. Tú querías mucho a todas las mujeres que se acercaban en tu correspondencia. Y lógicamente te tengo que decir que entre tanto nardo y azucena el día que te dije que conocí a Rosa LENCERO no te lo querías creer, porque tú la respetaste mucho. Ahora en estos días me ha enterado de cosas que no sabía. Que tú la conocías antes de que tenía 17 años.

Manolo, gracias por ser perfume mental de Extremadura y Azucena–Nardo y Ortiga de las letras españolas.

¡Que se lea mucho tu obra
[17:05, 20/12/2020] Antonio: 19D Diciembre 2020 100 años del nacimiento de Manuel Pacheco Conejo en Olivenza a las cinco y media de la tarde
[17:07, 20/12/2020] Martín Suecia: Nada, la Biblioteca Nacional de España no escribe nada sobre Pacheco, es más, no se puede encontrar ninguna obra de Pacheco en el buscador, hay que ir fuera de España para encontrarlo: https://viaf.org/viaf/76338512/
[17:10, 20/12/2020] Antonio: Es una ESPAÑA putrefacta culturalmente hablando. Es una ESPAÑA indigna. Es nuestra España
[17:12, 20/12/2020] Antonio: Un diez estrellas internacionales ignorado por la estulticia oficial de España.
[17:13, 20/12/2020] Martín Suecia: La Real Academia de la Historia escribe una pequeña biografia: http://dbe.rah.es/biografias/71138/manuel-pacheco-conejo
[17:15, 20/12/2020] Antonio: Llena de medias verdades.
[17:15, 20/12/2020] Rufino RODRIGUEZ buruaga: Enhorabuena Antonio. Qué gran labor estáis haciendo.
[17:37, 20/12/2020] Martín Suecia: Mi experiencia de bastantes bibliotecas nacionales es que siempre te contestan al minuto. A mi no se han dignado contestar mis preguntas sobre Pacheco. Parece que en el caso de Carolina Coronado me hicieron algo de caso, aunque seguramente no estaría yo sólo en recordárselo.

Start typing and press Enter to search

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad