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2017.03.28. Antonio Viudas Camarasa

Dedico mi primer escrito sobre Santiago Ramón y Cajal a la Sociedad Científica de Mérida SCM

–recordando que el 8 de marzo de 1894 don Santiago dio la lección magistral de apertura de curso de la Royal Society of London sobre La fine structure des centres nerveux y que percibió 50 libras por ella– en cuyo club de debate online he compartido con sus miembros desde primeros de febrero de 2017 información muy valiosa sobre Santiago Ramón y Cajal, especialmente con Meme Cáceres (desde Extremadura), Martín Martínez Riqué (desde Lund), Cándido y Rufino Rodríguez que ha creado un lugar de encuentro de opiniones complementarias, en su nuevo estilo de tertulia científica, usando el método Guasap en el intercambio de opiniones que acompañan soledades humanísticas.

La rama PÉREZ DE TUDELA Y RAMÓN Y CAJAL, descendientes de FELINA RAMÓN Y CAJAL FAÑANÁS, hija de Santiago Ramón y Cajal y Silveria Fañanás García

Por Antonio Viudas Camarasa. Real Academia de Extremadura

Texto en construcción (papers)

Buscando la historia de la biblioteca particular de don Santiago Ramón y Cajal me encontré con la historia de una posible tartana suya.

El pleno de la Real Academia de Extremadura me ha encargado que me ocupe –para una próxima exposición con motivo de la Feria del Libro de Badajoz que se celebrará en mayo de 2017,  de 39 obras anotadas que se conservan en la Biblioteca de la Real Academia de Extremadura– de dar mi visión de cómo ha llegado parte de los libros de la Biblioteca Personal de Santiago Ramón y Cajal a ser propiedad de esta institución gracias a la herencia recibida procedente de la voluntad testamentaria de Doña Encarnación Ramón y Cajal Conejero.

Documentándome, días pasados en la Biblioteca de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes,  tuve ocasión de leer copias mecanográficas de los dos testamentos últimos  que conozco de Santiago Ramón y Cajal, el de 1927 y el de 1931.

1927 02 08

El primero, en vida de su esposa Silveria Fañanás García, de fecha 8 de febrero de 1927, domiciliado don Santiago en la calle Alfonso XII, número 62 principal, con cédula expedida el 5 de mayo de 1926, ante el notario Antonio Herrero Muro, a la edad de 74 años, casado y de profesión Catedrático jubilado de Histología y Anatomía patológica de la Universidad de Madrid, natural de Petilla de Aragón (Navarra), hijo legítimo de Justo y Antonia, difuntos. Tiene cinco hijos que se nombran como «Felina, Pabla, Pilar, Jorge y Luis Ramón Fañanás».

El testamento se otorga de acuerdo con el Código Civil vigente, pero en él veo restos del derecho consuetudinario aragonés, tan defendido por su amigo Joaquín Costa. Según mi entender el primer tercio desea que se reparta a partes iguales entre sus hijos. Un segundo tercio lo dedica a mejora de las hijas y el tercero reserva a libre disposición.

Relacionado con el tercio de mejora en la Cláusula CUARTA se lee:

«Mejoro a mi hija Felina en los olivares y tierras blancas incluidas en el cortijo llamado «La Peñica», radicantes en el término de Alcantarilla-Murcia».

Firman como testigos Tomás García de la Torre, domiciliado en el Paseo de Atocha, 13, sede provisional del Instituto Cajal desde su creación, donde estaba el Laboratorio de Investigaciones biolóigcas. El testigo Tomás me es familiar porque  me recuerda el nombre del conserje que tuvo tanto que ver con los conflictos relatados por Pío del Río Hortega, discípulo vallisoletano de Cajal circa 1917 con los horarios de cierre del Laboratorio de Investigaciones Biológicas. Los otros dos testigos son Francisco Barba Fernández, domiciliado en la calle León, 25 y don Luis Calderón Polo (que figura en ese año de 1927 como discípulo de Cajal), domiciliado en el mismo número que don Santiago, Alfonso XII, 62.

En la cláusula DÉCIMA se lee «nombro  como albaceas y comisarios-Contadores, partidarios solidariamente, y con amplísimas facultades a mis buenos amigos Don Francisco Tello Muñoz, Médico Director del Instituto de Alfonso XIII, y a Don Roque Reyes Romero, igualmente médico, ambos vecinos de Madrid». Y encuentro una referencia a la confianza que tenía Santiago Ramón y Cajal en sus familiares de Zaragoza: «En caso de duda serán consultados mis hermanos residentes en Zaragoza»

1931 11 04

En la copia simple mecanográfica del último testamento abierto de don Santiago Ramón y Cajal, de fecha 4 de noviembre de 1931, teniendo 79 años , viudo, otorgado ante el notario Anastasio Herrero Muro leo: «viudo, Catedrático jubilado de Histología y Anatomía patológica de la Universidad de Madrid y vecino de esta misma Capital, con domicilio en la calle de Alfonso XII, número sesenta y dos, principal y cédula personal de clase cuarta, tarifa tercera, número quinientos cinco mil ochenta y seis, expedida en esta villa para el ejercicio corriente». El notario especifica «… y hallarse en estado de viudo de Doña Silveria Fañanás García, cuyo matrimonio, único que ha contraído, existen cinco hijos llamados Doña Felina, Doña Pabla, Doña Pilar, Don Jorge y Don Luis Ramón y Fañanás, mayores de edad».

En este testamento aparece el cortijo de «La Peñica» en la cláusula:

 «QUINTA:  Con cargo al tercio de mis bienes destinados a mejora, ordeno los siguientes legados: […] II.- Y a mi hija Felina los olivares y las tierras blancas incluidas en el cortijo «La Peñica», radicante en Alcantarilla-Murcia».

 

Este testamento de Cajal se completó con el documento que Felina se encontró en la mesilla de noche del dormitorio de don Santiago una vez fallecido, el 17 de octubre de 1934, que transcribo al pie de la letra de una copia mecanográfica que he consultado en el legado que donó Encarnación Ramón y Cajal Conejero a la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (Conocía una versión publicada en el Correogallego.es, el día 2 de marzo de 2015 y que acabo de consultar hoy 29 de marzo de 2017:

 

«ÚLTIMAS DISPOSICIONES PARA QUE LAS CUMPLAN LOS ALBACEAS

Hoy 18 de Septiembre de 1934

1.- Mi entierro será modesto y laico, como expreso en mi testamento. Para los gastos dejo 10.000 pesetas.
2.- Entiérrenme, a ser posible,  junto a mi esposa,  y si no,  en el cementerio laico junto a Azcárate.

3.- En mi sepultura sólo habrá una lápida con mi nombre, sin adorno alguno.
4.- Las medallas y demás condecoraciones se conservarán en el Instituto Cajal, a juicio de mis albaceas.
5.-El libro de mis Recuerdos y el de Reglas y Consejos  se repartirán de balde a los discípulos más  aprovechados, si los albaceas no disponen otra cosa.
6.- Las monografías científicas propias o extranjeras se guardarán en el Instituto para regalar a los sabios.

7.-Las pocas alhajas de que dispongo serán repartidas entre mis hijos.
8.-Los libros de mi biblioteca particular que posean algún valor científico (Tratados antiguos y modernos de Histología)etc. se guardarán en la Biblioteca del Instituto.
9.- Igual destino tendrán los aparatos científicos útiles de mi laboratorio particular, así como las preparaciones bien conservadas, de mis colecciones.
10.- También podrán conservarse en el Instituto los títulos honorarios y corresponsales, placas honoríficas, etc., que se juzguen de alguna valía.

Apruebo de antemano todas las iniciativas que, tocante a las citadas mandas, crean indispensables mis albaceas.

Madrid, 18 de septiembre de 1934″

SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL Y EL TOPÓNIMO MENOR «PEÑICA»

Desconocía que una de sus hijas tuviera relación con Murcia. Me sorprendió este hecho y el encontrarme con el topónimo Peñica. Como dialectólogo me fijo en la sufijo -ica del nombre. Diminutivo de origen latino -iccum que se conserva en Aragón y en el oriente de la Península Ibérica llegando hasta tierras de Granada.

Escribo Peñica en Google y me topo con el apellido Pérez de Tudela relacionado con una de las hijas de Cajal que figuran en la copia mecanografiada.

Descubro gracias al artículo  RESTAURADA LA TARTANA DE DON SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL PARA EL MUSEO DE LA HUERTA de Fulgencio Sánchez Riquelme (Alcantarilla, 1951-), fundador de la Asociación de Amigos del Museo de la Huerta publicado en septiembre de 1994 en una revista local, que Felina (en otros documentos recibe en nombre de Fe) estuvo casada con D. Tomás Pérez de Tudela Ortiz, natural de Alcantarilla (Murcia).

El matrimonio se afincó en Alcantarilla y tuvo dos hijos  José y Rosa Pérez de Tudela Ramón y Cajal.

En 1926 fallece don Tomás Pérez de Tudela Ortiz  y Fe, la viuda  se traslada con sus hijos a Madrid, con toda probabilidad al domicilio de su padre don Santiago Ramón y Cajal.

El nombre de la finca y su situación la confirma Fulgencio Sánchez:

» Queda como recuerdo la finca conocida como Torre Cajal enclavada como ya hemos dicho en la “Peñica de los poyos”, situada a unos 3 kilómetros de Alcantarilla en la pedanía de Cañada Hermosa, hoy en el término municipal de nuestro ayuntamiento».

El cronista oficial de Alcantarilla me ha iluminado y el testamento de Cajal nos aclara que la finca perteneció en propiedad a Don Santiago Ramón y Cajal y que «La Peñica» tenía olivares y tierras blancas».

Desconocemos si la tartana restaurada tuvo como primer propietario a don Santiago o pertenecía al predio cortijo o torre  comprado por él.

Lo cierto es que hoy  se conoce como Torre Cajal  a la antigua «Peñica de los Hoyos» y está  » situada a unos 3 kilómetros de Alcantarilla en la pedanía de Cañada Hermosa» según anota el cronista Fulgencio Sánchez en 1994.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La tartana que probablemente perteneció a Santiago Ramón y Cajal, que durante la etapa en que vivió en la casa Hotelito de Cuatro Caminos circa 1900 se trasladaba en coche de caballos a la Facultad de San Carlos de Madrid. Fuente de la ilustración

En MOVIMIENTO NOBILIARIO AÑO 1938  escrito por  mi compañero de la Real Academia de Extremadura don José Miguel de Mayoralgo y Lodo, Conde de los Acevedos, en la sección bodas documenta, en febrero de 1938, que la nieta de Cajal María Rosa Pérez de Tudela Ramón y Cajal contrae matrimonio con don Juan Alonso Pérez:

«Prensa de 8-febrero-1938: Han casado en Zaragoza don Juan Alonso Pérez, de familia coruñesa; y doña María Rosa Ramón y Cajal, nieta del famoso médico e investigador. En el Registro Civil de La Coruña se inscribe hacia el 20 o 21-febrero-1938 el matrimonio de Juan Alonso Pérez con María Rosa Pérez de Tudela y Ramón y Cajal»

Encuentro el nombre de María Rosa Pérez de Tudela y Ramón y Cajal  en la liquidación de 7.851 pesetas por adquisición de vivienda en la calle Esparteros, 8,  de Madrid en el Diario Oficial de la provincia de Madrid, del sábado 6 de febrero de 1971, número 32.

Por tanto, los nietos de Santiago Ramón y Cajal descencientes de Felina Ramón y Cajal Fañanas son:

  • María Rosa Pérez de Tudela Ramón y Cajal (que falleció en Madrid , ABC, 7-10-1999)
  • y José Pérez de Tudela Ramón y Cajal.

El cronista de Alcantarilla, Fulgencio Sánchez Riquelme,  aporta datos muy orientativos importantes sobre esta rama de la familia de Santiago Ramón y Cajal en la siguiente cita:

«Y volviendo a la tartana que se atribuye usó nuestro Premio Nobel Ramón y Cajal, la vinculación de D. Santiago con Alcantarilla es debida a la boda de su hija Fe Ramón y Cajal Fañanas con un alcantarillero D. Tomás Pérez de Tudela Ortiz, ambos fijan su residencia en la villa, de ahí las frecuentes visitas del ilustre médico para visitar a su hija y nietos José y Rosa Pérez de Tudela Ramón y Cajal y todo ello hasta el año 1926 en que fallece D. Tomás Pérez de Tudela y su viuda y dos hijos se trasladan a Madrid terminando casi las relaciones de la familia Ramón y Cajal con nuestro pueblo»

De Tomás Pérez de Tudela Ortiz he documentado que fue alumno del Instituto Provincial de Bachillerato Alfonso X el Sabio de Murcia entre 1896-1897. Cursó el bachillerato de Arte y en su expediente se conserva la partida de nacimiento y el examen de ingreso.

 Fulgencio Sánchez afirma que «consta que llegó a ser socio del casino» de Alcantarilla y que esta ciudad en 1945, –cuando se rehabilita en el Cerro de San Blas el Instituto Cajal por el ministro José Ibáñez Martín, le dedicó una calle que iniciaba el antiguo camino hacia la localidad de Mula.

Sirva este aportación para completar el árbol genealógico del Primer Nobel de Medicina 1906 con nuevos datos.

Agradezco la labor desarrollada por Emilio Ubieto desde Ayerbe (Huesca) en su portal dedicado a Santiago Ramón y Cajal. Su información y rigor me ha servido para alejarme de juicios de valor sobre Santiago Ramón y Cajal escritos a vuela pluma y sin la consulta y el contraste de documentación necesaria.

Emilio Ubieto desde Ayerbe ha tenido ocasión de conocer a muchos estudiosos nacionales e internacionales interesados en la vida y obra de Santiago Ramón y Cajal, aunando la información sobre los dos hermanos, Santiago y Pedro.

El hecho de haber sido el mejor amigo de don Santiago su hermano Pedro nos da una visión más amplia de la labor de los dos hermanos.

En los testamentos de Cajal que conozco siempre está presente Pedro de tal modo que en uno de los primeros (conservado en el Archivo General de protocolos de Madrid, uso copia mecanográfica), otorgado el 22 de diciembre de 1903 ante el notario de Madrid don Ricardo Rueda prevee el nombramiento de tutor y protutor para  sus hijos menores de edad. Nombra  a su hermano Pedro que reside en Zaragoza, tutor y a su amigo Pedro Lorenzo, protutor, en caso de fallecer también su esposa.

El apartado 4º de la copia simple de dicho testamento leo: «Para en el caso de que al fallecimiento del testador hubiere precedido el de su citada esposa, y alguno de sus hijos continuase en la menor edad, nombra tutor del que o de los que en ese estado se hallen a su hermano don Pedro Ramón y Cajal con relevación de fianzas; y como protutor a su amigo Don Pedro Lorente Aguas.

En el testamento de Silveria Fañanás García, su esposa, ante el mismo notario otorgado el mismo día ante el mismo notario y día leo:

«4º. Para en el caso de que el fallecimiento de la testadora hubiere precedido el de su citado marido, y alguno de sus hijos continuase en la menor edad, nombra tutor, del que  o de los que en estado se hallen, a su hermano político don Pedro Ramón y Cajal, con revelación de finanzas, y por protutor a su amigo don Pedro Lorente Aguas»

Una vez más se nota que Santiago Ramón y Cajal conocía el estado del menor y de la menora, hijo o hija que se quedaba sin padres y que el derecho aragonés siempre ha contemplado.

En este aspecto recuerdo que uno de los primeros libros de historia que don Santiago conoce es la del Padre Mariana y otro libro muy apreciado que formaba parte de su biblioteca particular fue el de Gerónimo Zurita, Anales de la Corona de Aragón, que consulté en la casa de García Durán Muñoz y Encarnación Ramón y Cajal Conejero. En el primer tomo anota García Durán Muñoz con letra manuscrita Cajal detalló su árbol genealógico, que debió de servir para la confección del escudo de Cajal que figura en el diploma del Premio Nobel que se conserva en el Instituto Cajal, calle Doctor Arce, 37  y que días pasados tuve en mis manos  en la sede de dicho Instituto bajo la guía de don Ricardo Martínez Murillo, que me mostró muy gentilmente el legado Cajal que se conserva en dicho instituto y que se puede consultar online.

El pasado 26 de marzo de 2017 le escribí a Emilio Ubieto, que se ha ocupado de la genealogía de los dos hermanos Cajal, don Santiago y don Pedro, estas palabras reconociendo su labor en la difusión de sus obras

«Quiero que conste por escrito mi felicitación por la excelente página web que tienes dedicada a Santiago Ramón y Cajal.

Me ha servido muchísimo para aclarar asuntos relacionados con la genealogía y la lectura de don Santiago y comparar esos datos con algunos libros que conservamos en la Real Academia de Extremadura por donación hereditaria de su nieta Encarnación Ramón y Cajal Conejero realizada en el año 2008.
Tu conversación telefónica ha sido muy cordial y esclarecedora sobre algunos aspectos de la biblioteca particular del sabio».

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