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2017 01 07. Antonio Viudas Camarasa

Comparto con vosotros a modo de papers el texto del prólogo que formará parte del libro-catálogo que estamos preparando en la imprenta provincial de Cáceres, fruto de la Exposición CERÁMICA POPULAR HISPANA, abierta en la Cuesta de Aldana, 5 de Cáceres en días laborales, en la sede de la Fundación Biblioteca Alonso Zamora Vicente

 

PRÓLOGO A CERÁMICA POPULAR HISPANA

Por Antonio Viudas Camarasa

Coordinador del Itinerario Artístico Literario Alonso Zamora Vicente. 100 años de su nacimiento. 1916-2016

Resulta difícil escribir una síntesis de lo que ha significado la organización en Extremadura del Itinerario artístico literario Alonso Zamora Vicente. 100 años de su nacimiento: 1916-2016. Cáceres→Malpartida de Cáceres→Mérida→Madrid, noviembre-diciembre (2016) enero (2017).

Cerámica popular hispana es un título que da a conocer una faceta un tanto ignorada de Alonso Zamora Vicente. Todos sabíamos de su amor hacia la artesanía popular por sus estudios de etnografía, especialmente por su inigualable Palabras y cosas de Libardón. La referencia a la alfarería y cerámica populares está presente tanto en sus obras literarias como en sus ensayos filológicos, pero su recopilación y estudio es algo que todavía es necesario inventariar. El itinerario nació de la idea de convertir un homenaje en un camino que sirviera para visionar distintos paisajes de España,  centrados en el oeste peninsular, enlazándolo con la vida del escritor y filólogo. Todos conocíamos la labor de Alonso Zamora en pro del arte español, intuíamos su afición a todo tipo de arte, desde los monumentos más importantes a todos los objetos que esos monumentos son capaces de albergar. Nos enseñó a visitar iglesias y conventos en busca de obras singulares, pero al mismo tiempo nos llevó a los talleres más accesibles, a los alfares y a museos de autor, entre ellos al de su admirado Victorio Macho.

El presente libro Cerámica popular hispana consta de dos partes. En una de ellas se recoge el inventario de las 148 piezas que componen el catálogo con el correspondiente estudio de Florencio-Javier García Mogollón, con su introducción y bibliografía. El catálogo está compuesto por una ficha catalográfica donde constan los datos sobre cada obra. El comisario de esta exposición relaciona la colección familiar con la bibliografía de su biblioteca: «Afición a la cerámica, y a las artes en general, que tiene su correspondiente reflejo en la abundante bibliografía especializada que trata sobre estos temas guardada en la Biblioteca Alonso Zamora Vicente: hay unos mil títulos sobre materias histórico-artísticas, de los cuales cerca de un centenar son de cerámica, y  forman parte, junto a la colección de cerámica, del patrimonio que la familia Zamora-Canellada cedió a su Fundación Biblioteca en julio de 2006».

En la obra se muestra la interdisciplinaridad entre cultura popular y la creación de una escuela de filólogos que hemos continuado sus enseñanzas. Es un dietario en el que se reconquista y actualiza la curiosidad de Alonso Zamora en la colección de cerámica que atesoraba.  Desde distintas informaciones, unas procedentes de los correos de los amigos de don Alonso y otras mías o ambas combinadas.  Juan Manuel González Martel me ha comunicado: «Logras dar un real interés nuevo a todas esas «piezas» que parecen reunidas para perfilar la silueta de ese madrileño de calles céntricas, las del corazón castizo de la urbe. Con tu ordenación de lugares visitados consigues sacarlo de los límites de lo urbano, para que vuelva a buscar el pueblo añorado, aquel que quedó difuminado con el afincamiento de sus padres en la gran capital». Sobre la obra de conjunto asevera que « Con vuestra Exposición, ese itinerario de barros, cual mojones del camino, AZV nos da cuenta de cómo fue su hallazgo de ese pueblo ideal que fue encontrando en tantas regiones españolas, tierras adentro, del páramo o la montaña, o en sus ínsulas».

En la organización del itinerario he encontrado apoyo en todos los conocidos de Alonso Zamora Vicente, y aquí sin citar nominalmente a ninguno os doy las gracias a todos. Sin vuestra labor solidaria este itinerario no se hubiera podido llevar a cabo. La exposición se ha culminado con la dedicación plena de varias personas, su alma ha sido Florencio-Javier García Mogollón con su trabajo riguroso, diario y constante. Pensé en él, puesto que conocía su quehacer en labores artísticas, y sobre todo por sus estudios sobre el arte religioso. Siempre aprendí que la ciudad de Cáceres, la monumental, hoy patrimonio de la humanidad,  era la suma y la conjunción entre el arte religioso y el arte civil que albergan tanto la arquitectura civil como la religiosa de la ciudad. No me equivoqué, quien sabe arte religioso también es conocedor del arte popular. Aquí está el resultado. Este excelente inventario y catálogo de las 148 piezas que ofrecen el trabajo intenso de selección, catalogación y descripción, con el valor añadido de las fotografías debidas a su autoría.
Por teléfono y a través del correo electrónico hemos tenido la valiosa colaboración de las personas citadas en estos correos abiertos: Los Tito (Juan Martínez Villacañas y Juan Pablo Martínez Muñoz), Berta Pallares, Pablo Jauralde, Ana María Cano, José Manuel Feito, Ángel Hernández, Hector Castro. Desde un principio Juan Manuel González Martel se ofreció a estudiar la cerámica de las islas vista por Alonso Zamora. Aquel trabajo me lo ha regalado en forma de cita para este  prólogo: «Hasta en las Islas buscó y halló al viejo alfarero. Y aquí te va el regalo de otra fotografía de las que aún faltan en tu rico archivo.

 

 

 

 

Es don Alonso, sonriendo. Después de estar con Galdós en su casa desde cuya azotea se ve el mar, de la calle Cano de Las Palmas, «subió», carretera central de Gran Canaria, en busca del paisaje de cumbres isleñas de Alonso Quesada. Por las mismas barrancadas por donde caminó Unamuno, llegó a La Atalaya y se sentó en el portal de la casa de Panchito, en aquella ladera de casas cueva, tan cerca de la caldera del volcán en Bandama, para saludarlo, para escucharle hablar de sus cacharros, a mano, sin torno, de su aborigen trabajo». La exposición se ha montado gracias a la entrega y colaboración de los recursos humanos que cuenta la Excma. Diputación de Cáceres en la Fundación Biblioteca Alonso Zamora Vicente y en las áreas de imagen y exposiciones, gracias al legado donado por los herederos de don Alonso Zamora Vicente y doña María Josefa Canellada Llavona en el año 2006.

He trabajado para la organización de este itinerario, en el que he puesto el acento en la faceta de Alonso Zamora Vicente como conocedor del arte con los elementos de juicio que han llegado a mis manos. Espero que quienes guardan testimonios de haber visitado alfares con Alonso Zamora Vicente nos los cuenten, mientras tanto me es grato compartir este libro con los textos de Florencio-Javier García Mogollón y con el relato que Juan Manuel González Martel ha dado a conocer, en el que nos narra cómo un niño de Moveros (Zamora) cuenta cómo trabaja el barro a mano en el torno de su abuela, escrito en homenaje a nuestro maestro y a las alfareras de ese pueblo. Que disfruten y aprendan.

El itinerario ha estado marcado por el valor de artístico al que se han unido las diversas perspectivas que los ponentes de las siete mesas redondas han dado de Alonso Zamora Vicente con el apoyo de todas las personas con las que me es grato compartir el Comité Científico de honor formado por: Adrián Guzmán Aparicio, Alonso Zamora Canellada, Ana María Cano González, Ángel  Iglesias Ovejero, Antón Santamarina, Antonio Franco Domínguez, Antonio Gallego Domínguez, Antonio Vélez Sánchez, Antonio Viudas Camarasa, Armando F. Zubizarreta, Berta Pallares Garzón, Carmen Mejía Ruiz, Elena Cianca Aguilar, Emilia de Zuleta, Emilio Gavilanes Franco, Eugenia Popeanga Chelaru, Felipe Valhondo, Fernando Canellada, Fernando Flores del Manzano, Florencio-Javier García Mogollón, Harold Alvarado Tenorio, Ignacio Bosque, Ignacio Zuleta, Iñaki Mur Idoy, Ioana Zlotescu, Jesús Bermejo Bermejo, Jesús Díez Marín, Jesús Sánchez Lobato, Jorge Urrutia Gómez, José Antonio Agúndez, José Antonio Cáceres Peña, José Antonio Pascual Rodríguez, José Carlos Rovira Soler, José Diego Santos, José Enrique Pelegrín López,  José Luis García Rúa, José Manuel Blecua Perdices, José Manuel Feito, José Manuel Sánchez Ron, José María Álvarez Martínez, José Miguel de Mayoralgo y Lodo, José Navarrete Rojas, José Ramón Fernández González, Juan Manuel González Martel, Juan Martínez Villacañas, Juan Mayor Sánchez, Juan Miguel Ribera Llopis, Juan Pablo Martínez Muñoz, Juan Rodríguez Pastor, Lidia López Teijeiro, Luciano González Egido, Luis Alberto Hernando Cuadrado, Luis Alberto Ratto Chueca, María Colom Jiménez, Manuel A. Villa-Cellino, Manuel Seco Reimundo, María Antonia Fajardo Caldera, María del Pilar Vélez Melón, María Josefa Postigo Aldeamil, María Paz Battaner Arias, María Victoria Navas Sánchez–Élez, Mario Pedrazuela Fuentes, Mario Vargas Llosa, Marta Baralo Otonello, Pablo Jauralde Pou, Pedro Canellada, Ramón Lorenzo, Rosa María Lencero Cerezo, Ricardo Serna Galindo, Rufino Rodríguez Sánchez, Tudora Sandru Mehedinti, Vicente Fernández Burgueño. A título póstumo: Ángel Raimundo Fernández González, Ángela Blanca Dellepiane, Daniel Devoto, Francisco Martínez García, José Escobar Arronis, José María Gutiérrez, Manuel Bermejo Marcos, Pedro Peira Soberón.

En el desarrollo de la mesas redondas celebradas en Malpartida de Cáceres he contado con la colaboración de los miembros del Comité Científico Ejecutivo acompañado por María Victoria Navas Sánchez-Élez, Lidia López Teijeiro, María Colom Jiménez y Carmen Mejía Ruiz. El itinerario se ha llevado a cabo gracias a una iniciativa personal e individual avalada por las instituciones locales, provinciales y regionales. Doy las gracias al alcalde de Malpartida de Cáceres, Alfredo Aguilera,  a su ayuntamiento, a su equipo de gobierno y recursos humanos,  al diputado provincial de Cultura, a la presidenta de la Diputación de Cáceres, a la dirección de la Fundación Biblioteca Alonso Zamora Vicente, a la alcaldía de Mérida, a la dirección de la Biblioteca Juan Pablo Forner de Mérida, al CEFOT de Cáceres, a la Editora Regional de Extremadura, al Plan de Fomento de la Lectura en Extremadura, al Centro Regional de Mérida de la UNED, al Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y a los Institutos de Enseñanza Secundaria «Santa Eulalia» de Mérida y «San Isidro» de Madrid. Sin olvidarme de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, las fundaciones Caja Extremadura, Ortega Muñoz y el Consorcio Museo Vostell Malpartida. Y por supuesto a la familia Zamora Canellada, siempre presente.

 

Malpartida de Cáceres, 7 de enero de 2017

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