en Otras Colaboraciones

2016 10 21

SALA EL BROCENSE. CÁCERES. SPAIN

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Vídeos

Rafa Sendín y el Ulises

El pasado martes nos reunimos María Jesús Herreros de Tejada Perales, Florencio García Mogollón y el que os escribe para sentar las bases del inicio del montaje de la exposición CERÁMICA POPULAR HISPANA en la Fundación Alonso Zamora Vicente de Cáceres que se inaugurará  el próximo viernes, 11 de noviembre de 2016 con motivo del “ITINERARIO ARTÍSTICO LITERARIO ALONSO ZAMORA VICENTE . 100 años de su nacimiento”.

En la sala de la calle San Antón estaba montando la exposición el artista Rafa Sendín subido a una escalera y María Jesús me lo presentó. Me explicó el artista que estaba empapelando la sala con todas las hojas de una edición anglosajona. Enseguida me vino a la memoria el esperpento. Todo el verano investigando la relación de Alonso Zamora Vicente y Joyce y ahora un joven artista comprando y guillotinando una edición con el papel americano de esta obra y en lengua inglesa. Alguien ha calificado estos correos abiertos como joycianos porque en ellos cabe todo. Rafa, te envío unas líneas sobre la recepción de Joyce por Alonso Zamora Vicente en los años de la Segunda República.  María Jesús tomó nota de mis divagaciones histórico interpretativas, relacionando el arte joven español con la Biblioteca Alonso Zamora Vicente. Ayer por la mañana recibo un guasa de María Jesús  invitándome a la exposición. A mediodía le mando el texto prometido a Rafa Sendín que es este:

“Querido Rafa:

Te envío el párrafo que te prometí referido a Joyce en mi inédito prólogo a EL HABLA DE MÉRIDA Y SUS CERCANÍAS» tercera edición en prensa de Alonso Zamora Vicente.

Éxitos para ti y tu exposición.

Un abrazo

Antonio Viudas Camarasa

«ALONSO ZAMORA VICENTE. EL HABLA DE MÉRIDA Y SUS CIRCUNSTANCIAS

Acercamiento a  “El habla de Mérida y sus cercanías” (1943, 1983)

Por Antonio Viudas Camarasa

Real Academia de Extremadura

La niñez y la primera infancia las ha descrito en fábula autobiográfica en Primeras hojas (1955, 1985) Examen de Ingreso (1991). Aprovecha la técnica de Joyce en Retrato de un artista adolescente, que leyó en la traducción de Alonso Donado, seudónimo de Dámaso Alonso, que se publicó en España en el primer semestre de 1926 y del que se  hicieron eco Ramón Pérez de Ayala y Benjamín Jarnés. Alonso Zamora leyó el Ulysse (editado en Paris, 1929) en traducción francesa del original inglés (primera edición Ulysses París, 1922, por  Sylvia Beach, propietaria de la librería Shakespeare and Company) de Auguste Morel con la  ayuda de Stuart Gisbert, revisada por Valery Larbaud  y la supervisión del propio James Joyce donde alcanza las más altas cotas del lenguaje, mediante la reordenación de la ortografía y la puntuación o la alteración de los vocablos, junto a la convivencia en el mismo texto de un sinfín de diferentes estrategias narrativas, según leo en ficha expositiva de la Biblioteca Nacional de Madrid (consulta 15/10/2016). La lectura de esta versión se la confirmó Alonso Zamora a la autora de un estudio sobre Mesa, sobremesa editado por la Universidad de Florencia. La primera traducción al español argentino[i] del Ulises[Juan Brodersen “Salas Subirat: el ignoto traductor que logró lo imposible con el Ulises de Joyce “ en Clarín, 2 de septiembre de 2016. Consulta 10 de octubre 2016]  es de 1945 según afirma en Iberjoyce (2004)  Julián Ríos: “El profesor y crítico uruguayo Emir Rodríguez Monegal, de visita en Madrid, me comentó entonces que el Ulises de Salas Subirat -emprendido por cuenta y riesgo de su traductor en 1937- había sido revisado por Borges, antes de su publicación, en 1945 . La segunda edición revisada (1952) se encuentra en los fondos de la Biblioteca Índice de Cáceres y la cuarta edición en el legado Alonso Zamora Vicente de la Cuesta de Aldana».

[i] Vid. el reportaje de Juan Brodersen “Salas Subirat: el ignoto traductor que logró lo imposible con el Ulises de Joyce “ en Clarín, 2 de septiembre de 2016. Consulta 10 de octubre 2016

A las ocho y cuarto de la tarde el artista estaba despegando sus letreros expositivos y empezó el acontecimiento, entrando muchísima gente, hasta que quedó la sala a rebosar.

Escribo esto aquí porque una de las facetas que vamos a resaltar en este itinerario zamorariano es la de Alonso Zamora Vicente muy entendido tanto en el arte mayor universal como en el arte menor  decorativo como es la cerámica popular.

Zamora hubiera sonreído con cara de guasón en esta exposición de Sendín recordando que sus admoniciones en clase –hablándonos entre líneas de Alonso Donado ante los descubridores de Joyce en la España franquista de última moda era un anacronismo— y hubiera aplaudido al joven artista. La generación de la dictablanda conoció a Joyce de primera mano, cuando se dio a conocer la obra en Europa.

Que ahora un joven artista autodidacto nos recuerde que Joyce es una metaimagen al uso de su lectura personal gracias a una escalera es una ruptura con la lectura academicista de Joyce que necesita de un correpasillos cargado de elenco bibliográfico y citas de autoridades que se han dejado las pestañas para decir cómo debemos leer a Joyce. Lo mejor de Joyce no es leerlo, sino sentirlo por los ojos.

Rafa Sendín nos dice que el Ulises  de Joyce hay que verlo, trasciende la idea Ulises desde su meta-ideísmo y lo transforma en  su propia meta-imagen que influye a su vez en su obra interactiva en los espectadores de la sala de exposiciones.

Joyce es un fenómeno social que hay que reiventarlo subiéndose a una escalera y recordar lo absurdo de las palabras que son capaces de mudar incluso en su estructura y denunciar que una manta térmica que sirve para reavivar a un refugiado se convierte en un traje del mejor estilo del modisto de la meta-moda Rafa Sendín.

La sociedad dice que las ideas no se pueden registrar y Rafa Sendín va al notario de Arroyo de la Luz, que es un diestro en su oficio y amigo del pintor y le requiere que registre su  manifiesto que expone en la muestra y yo lo transcribo para conocimiento de quienes queréis saber algo más de las ideas meta-imaginativas con visualidad que surgen de su cerebro autodidacto innovador.

Sin haberse matriculado en ningún grado reglado por la INANECA Rafa Sendín ha sido capaz de hacerse un hueco en la vida artística actual — hasta la Vanguardia de Barcelona anunciaba ayer la exposición—

Esto significa y quiere decir que la enseñanza no puede estar reglada por agentes que pretenden que la universidad sea una oficina de empleo.

Los becarios de la ANECA en cierta región de cuyo nombre me olvido imponen a que los alumnos sean obligados a ser examinados por los profesores y a que los profesores se ocupen de la empleabilidad de los egresados como si la labor científica, investigadora  y crítica de los docentes universitarios se redujera a la misión de las oficinas de empleo.

Es como los organizadores de este evento artístico literario obligáramos a la juventud que está a años luz, salvando honrosas excepciones, de las avanzadillas culturales de Alonso Zamora Vicente, en representación de la sociedad civil que formamos tuviéramos capacidad de imponer la inscripción obligatoria a nuestro itinerario.

Se inscribirá quien lo desee y le apetezca, porque no habrá ningún certificado que le sirva como crédito comprable de graduación.

En la Ciudad Universitaria 1935 de Zamora Vicente el alumno iba a las clases de los profesores que quería, pero al final se examinaba y tenía que demostrar su suficiencia ante un tribunal.

Zamora se examinó de historia del arte y con todo lo que sabía del Museo del Prado, de los viajes guiados por Elías Tormo y de sus lecturas aprobó a la primera.

María Josefa Canellada como presentó un asunto de examen con innovaciones de aplicación de la cinematografía o algo parecido al estudio de la fonética que había aprendido en el laboratorio de fonética de Tomás Navarro Tomás y en la consulta del padre de Pilar Franco, futura esposa de Julián Marías, dedicada a la cuestiones de rayos X, no le fue admitido el tema de examen y no se pudo presentar y aprobó en otra convocatoria con un asunto más liviano para el tribunal constituido en la universidad desolada del primer año de posguerra.

Por eso Zamora Vicente vio en los últimos años de su vida docente cómo se degradaba la Universidad en comparación con su universidad republicana que permitía y favorecía que profesores innovadores como Pedro Salinas, Dámaso Alonso y José Fernández Montesinos trajeran lo nuevo que habían aprendido en sus estancias en el extranjero como lectores de español y lo expusieran en clase o en los cursos de verano de La Magdalena en Santander.

Me maravilla que Sendín esté tan al día de los movimientos de la metaimagen, aprendiéndolos en sus viajes y en su formación de autodidacto. Y ya os dejo con la transcripción de su manifiesto sobre las ideas registradas por don Andrés-María:

“Me requiere a mí el Notario para que recoja en este instrumento las siguientes manifestaciones:

  • Que se considera artista plástico y por tanto lo es, que su nombre artístico es Rafa Sendín. Y que teniendo en cuenta esta condición, en la cual se reconoce y ratifica, todas sus ideas y las materializaciones de éstas, pueden y deben ser entendidas y consideradas como obras de arte, siempre y cuando él así  lo piense y lo manifieste.
  • Que es él, en su condición de artista, el que hace y decide qué es arte, qué es el Arte”

Acepto el requerimiento, que considero cumplimentado”

Llego a casa y en LA VANGUARDIA 19 /10/2016 leo:

“La exposición está compuesta en los más variados soportes como dibujo, pintura, fotografía, escultura, libro y video. En los proyectos expuestos retoma obras de grandes artistas conceptuales que le sirven de arranque (Sol LeWitt, Marcel Duchamp, Joseph Kosuth…) que adapta a sus realidades, ideas o conceptos, convirtiéndolas, de alguna manera, en algo suyo”.

Repaso mi modesto mini móvil y cuelgo  dos vídeos para que quede constancia de mi primera pre-etapa al itinerario artístico AZV.

Tal vez sin sus medias palabras en clase enseñándome a valorar el patrimonio integral español, ayer no hubiera salido de mi otoñal ermita para encontrarme con una sociedad cacereña que desconocía y que veo que todavía tiene rescoldo de los trabajos innovadores de Juan José Narbón, que le enseñó el paraje de los Barruecos a Vostell, éste se enamoró de Malpartida y a partir de 1975 con el apoyo del Alcalde Lancho creó su museo, museo que hoy es una de las escasas muestras de arte de vanguardia del siglo XX que tiene Extremadura.

Museo que hice visitar a mis amigos y colegas de Academia de Extremadura Juan de Ávalos –acompañado de Soledad–, Jaime de Jaraíz, Marino Barbero y Manuel Pacheco.

Quien mejor comprendió  la vanguardia fue Manuel Pacheco que en el seis y siete cultural escribió un prosema sobre Vostell en  Malpartida de Cáceres.

Tras la visita el poeta autodidacto de Extremadura me dedicó un poema titulado LAS ROCAS DE MALPARTIDA.

Lástima que la crítica literaria al uso y la universitaria en desuso haya tenido tan abandonado al poeta que leyó la segunda edición de El Ulises (1952) de Salvador Rueda de Buenos Aires, recibidas en la Librería la Alianza de Badajoz con un paquete donde se leía OBRAS COMPLETAS DE SAN PABLO, que se debe conservar en la Biblioteca de Olivenza y de la que he leído en este verano de trabajos y días  algunas de sus páginas gracias al ejemplar que se conserva en la Fundación Biblioteca Alonso Zamora Vicente. En el catálogo online de la biblioteca AZV  figuran en la entrada “ Joyce” 34 registros. Sendin y yo no hemos leído el Ulises. Compré la edición de Lumen y lo que más me gustó fueron los pentagramas de música que todavía tengo grabados en mi cabeza.

Sendín y yo poseemos metaimágenes del Ulises del mismo modo que disfrutamos de las metaimágenes de la vida. Por eso en este prosema hay letras, fotos y vídeos que nos recuerdan que existimos y lo comunicamos a los espectadores y lectores. Leer una imagen es más difícil que leer el Ulises.

Antonio Viudas Camarasa

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