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2021 01 01

 

 

http://barcaroladigital.com/wp-content/uploads/2014/11/BARCAROLA-78-opt.pdf

Manuel Pacheco (el olvidado) y Antonio Beneyto.

Revista Barcalora 78 (noviembre 2012, Albacete)

Antonio Viudas Camarasa

 

MANUEL PACHECO RECONOCIDO en el número extraordinario de Barcarola

(Revista de Creación Literaria)

dedicado a Antonio Beneyto

Leo en la presentación del número de Barcarola en palabras firmadas por sus directores su relación con Camilo José Cela y lo relaciono con el mismo afán renovador de Manuel Pacheco tan apreciado por el director de Papeles de Son Armadans:

«Nacido y criado en Albacete, fue uno de los pocos que, en los difíciles años sesenta, se atrevió a romper amarras y lanzarse a la aventura, primero en Mallorca, como secretario de Camilo José Cela, y, posteriormente, en Barcelona, que, con su generosidad proverbial, supo acogerlo como a uno de sus hijos» ( Antonio Beneyto: Uno de los nuestros. Juan Bravo Castillo y José Manuel Martínez Cano. Directores de BARCAROLA)»*

Se ha dicho a la ligera por quienes desconocen su obra completa que Manuel Pacheco es más poeta que prosista y dramaturgo

  • Por azar he encontrado combinando Manuel Pacheco y Antonio Beneyto una fuente más en la que se reconoce el valor ninguneado de este escritor poco leído y muy sesgadamente enjuiciado como poeta social en vez de poeta del HOMBRE de difícil clasficación.
  •  Antonio Beneyto incluyó a Pacheco entre los grandes en «Textos para leer dentro de un espejo morado en la colección barcelonesa Ocnos», en 1975.  El investigador, poeta, crítico literario y filólogo  Joaquín Marco (Barcelona 1935-2020), discípulo de José Manuel Blecua (El maestro admirador de la obra de Pacheco)  señala a Manuel Pacheco como uno de los grandes (entre Lautrémont, Brossa, Cortázar, Arrabal y Cela) que ha influido en la obra de Antonio Beneyto:

«La obra, ya sea poética o pictórica, procede no sólo de una estética, cuyos hitos literarios esenciales son Lewis Carroll, el Conde Lautréamont o aquellas figuras que le permiten trazar, a modo de autobiografía literaria, sus propias raíces: Macedonio Fernández, Oliverio Girondo, Cristóbal Serra, Joan Brossa, A.F. Molina, Boris Vian, Manuel Pacheco, Henri Michaux, Julio Cortázar, Fernando Arrabal y Camilo José Cela que aparecen en su Espejo» (Beneyto a través del espejo: una lectura, pág. 37)**

 

Joaquín Marco reconoce que Manuel Pacheco es un olvidado y añado que tiene toda la razón del mundo:

«Franceses como Boris Vian o Henri Michaux (casi un desconocido por aquellos años) alternan con otro oscuro pintor y, asimismo, poeta que se estableció en Zaragoza, tras pasar por Palma de Mallorca, a la vera de Cela, como Beneyto: Antonio Fernández Molina. Su evocación y algunas peripecomunes son puro surrealismo. O un olvidado Manuel Pacheco y, naturalmente, Julio Cortázar, amigo también de Alejandra Pizarnik, en paralelo con el Conde de Lautréamont. Le sigue la figura de Fernando Arrabal, postista este sí en sus orí-genes, de quien señala: me gustaría saber cómo escribiste ese texto que ibas a enviarme sin haber escrito y una equívoca evocación de C. J. Cela» (Beneyto a través del espejo: una lectura, pág. 39-40)***.

 

Jaume Pont reitera la influencia de Manuel Pacheco en la obra de Antonio Beneyto:

«Quien le haya acompañado en ese viático personal que son sus bellísimos Escritos caóticos (2009) se habrá dado cuenta del insobornable goce con el que clama, a los cuatro vientos, su pasión desbordada por la estirpe de los rara avis, de los fetiches extraños de una iconoclastia que va del conde de Lautréamont a Henri Michaux, Witold Gombrowicz y Boris Vian; de Macedonio Fernández, Oliverio Girondo y Alejandra Pizarnik a Ramón Gómez de la Serna; de Eduardo Chicharro a Joan Brossa, Cristóbal Serra, Juan Eduardo Cirlot, Carlos Edmundo de Ory, Francisco Ferrer Lerín, Antonio Fernández Molina o Manuel Pacheco. Con todos ellos, y con tantos y tantos otros que han hecho de su silencio la maravillosa afirmación de su ser en extranjería, Beneyto se muestra en cercanía provocadora e insultante» (Jaume Pont: El hombre que habla por espejos, pág. 19)****

 

Irene Andres-Suárez no se olvida de Manuel Pacheco ninguneado por algunos:

«Base por altura partido por dos o notas para iniciar una biografía”(1969) es tal vez el bloque más atractivo y novedoso del volumen, pues recoge once magníficos minirretratos surrealistas de escritores y artistas admirados por Beneyto tanto españoles (C. J. Cela, Joan Brossa, Fernando Arrabal, A. Fernández Molina, Cristóbal Serra o Manuel Pacheco) e hispanoame-ricanos (Macedonio Fernández, Oliverio Girondo, Julio Cortázar), como franceses (Boris Vian y Henri Michaux).9 Consciente de que a los hombres se les conoce por sus obras, bucea en ellas en busca de su alma y de su estética y poética y, mediante una técnica expresionista y el uso de la caricatura amable, consigue unos retratos memorables de gran agudeza e ingenio en los que plasma todo aquello que la bio-grafía canónica en strictu sensu no logra transmitir» (Irene Andres-Suárez: La narrativa hiperbreve de Antonio Beneyto)*****.

Y lo mismo le sucede Carlota Caulfield:

«En los espejos morados de Beneyto encontramos hormigas que hacen cos-quillas, serpientes verdes que habitan en ojos, y esas otras criaturas tan cambiantes como Yo, Tú, Él, Nosotros, Vosotros, Ellos, siempre peligrosas. Y hay que añadir más nombres en la lista de listas. Y así Macedonio Fernández, Oliverio Girondo, Cristóbal Serra, Joan Brossa, A.F. Molina, Boris Vian, Manuel Pacheco, Henri Mi-chaux, Julio Cortázar, Fernando Arrabal y Camilo José Cela reflejan sus reflejos» (Carlota Caulfield: El hombre que habla por espejos, pág. 94).

  • Fuente de las citas: http://barcaroladigital.com/wp-content/uploads/2014/11/BARCAROLA-78-opt.pdf

 

Antonio Viudas Camarasa

Malpartida de Cáceres, 2021 01 12 18:41h

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