en PACHECO 2020, Uncategorized

 

20201230

Cajón de sastre sobre Manuel Pacheco

Antonio Viudas Camarasa

Datos no inventariados en mi cajón de sastre sobre Manuel Pacheco

20200103. Viernes. Alvor

Mis anotaciones para leer la antología Olor de Badajoz, edición póstuma de Manuel Pacheco, Badajoz, 2002.

2002. Manuel Pacheco. El olor de Badajoz. Febrero de 2002

2002. El olor de Badajoz. Febrero de 2002. Editado por el Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Badajoz al cuidado de Manuel Pecellín Lancharro. Impreso en Indugrafic. 44 págs.

Prólogo del editor (págs,.7-8). Se publican poemas no todos inéditos y no todos relacionados con Badajoz.

Me gustaría examinar las carpetas de poemas que guarda Arturo Sancho de la Merced de donde proceden los poemas que se publican en esta antología. Se debe comprobar qué poemas son inéditos y cuáles ofrecen variantes ante la edición definitiva preferida por Manuel Pacheco en la confección de su Poesía Completa (1999), puesto que en la edición no constan estos extremos. Arturo Sancho de la Merced (Badajoz, 1944)  es sobrino biznieto de Francisco Javier Sancho y González (Barcarrota 1841-Badajoz 1912) y el 21 de octubre de 2016 dio una conferencia en el salón de plenos de la Diputación Provincial titulada «La obra de Francisco Javier Sancho y González, maestrescuela de la S. I. Catedral de Badajoz. Su relación con los intelectuales pacenses de su época». De este autor de cuya existencia supe gracias a Eugenio Cortés Gómez cuando compartía mesa en mi despacho de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres con motivo de sus numerosos viajes para documentar el léxico de su tesis doctoral que le dirigía don Tomás Buesa Oliver. Me comentaba que uno de los escasos lugares donde podía documentar léxico popular era en su obra De cosas extremeñas y algo más, la última edición al cuidado de Francisco Joaquín Pérez González. Casualidades de la vida Francisco Joaquín Pérez González es gran conocedor de la obra de Pacheco y tuvo acceso a un diario íntimo de Manuel Pacheco del que nunca me habló durante la edición de sus obras. En esta nota se explica el origen de la edición en 2006 de la obra que los editores titularon con el título La muerte y la doncella:

«Ahora se ha publicado gracias al empeño de sus amigos Luis Alfonso Limpo, bibliotecario de Olivenza y Francisco Joaquín Pérez González, director de la biblioteca de Barcarrota. El manuscrito fue detectado durante la preparación de los actos de cincuentenario de la biblioteca barcarroteña». M. BARRADO TIMÓNBADAJOZ. HOY. Merche Barrado. Un diario inédito de Manuel Pacheco narra su relación juvenil con la enfermedad y la muerte.

Se sobreentiende que el original se conserva en la Biblioteca de Olivenza, donde está depositada la compra realizada por la Diputación de Badajoz.

En este cajón de sastre daré cuenta de esa obra una vez que la lea por primera vez tras poseer el ejemplar que tan gentilmente me remitieron sus promotores. Desde el fallecimiento de Manuel Pacheco no he vuelto a leer al autor. El 2 de septiembre de 2019, impulsado por el recuerdo de Manuel Pacheco en las voces de Carlos Tristancho y Pedro de las Heras estoy releyendo a Pacheco y observo que se han realizado tres ediciones póstumas: Olor de Badajoz (2002), La muerte y la doncella y una reimpresión de El cine y otros poemas Madrid (Fundación Rebros, Notorius Ediciones, 2016, 84 págs.

En ellos me fijaré si se ha tenido en cuenta la valiosa información de primera mano comunicada por el autor al editor científico que  se contiene en Obra en prosa (1995) y en Poesía completa (1999). No son muchos los autores que se han ocupado durante los años posteriores a su muerte  a analizar y estudiar la obra todavía muy desconocida de Manuel Pacheco. El inventario no va ocupar muchas fichas.

Curiosamente el pueblo de Barcarrota además de su famosa Biblioteca emparedada descubierta y puesta en valor por  mi amigo Fernando Mangas Serrano ha tenido a dos admiradores de Pacheco que están relacionados con Manuel Pacheco Arturo Sancho de la Merced y Francisco Joaquín Pérez González. Lo que se une a la faceta que hemos descubierto hace muy poco Pedro de las Heras y Antonio Viudas Camarasa, que la madre de Manuel Pacheco Conejo era natural de Barcarrota.

«Canto al olor de Badajoz» (págs. 11-12)

Se inicia el libro con «Canto al olor de Badajoz» (págs. 11-12) ya publicado en la Poesía Completa (II, 1999, 564) , formando parte del libro HORIZONTES AZULES, con el título «Olor de Badajoz». En Horizontes azules Manuel Pacheco reune poemas inéditos o publicados en la segunda parte de El cine y otros poemas (1978), antologías, revistas y periódicos. En la nota 30, pág. 564 Antonio Viudas Camarasa Poesía Completa (II, 1999, 564) escribe: «De este poema habla Manuel Pacheco en carta dirigida a Basilio Pavón de fecha 2 de febrero de 1959. Publicado como respuesta a una pregunta periodística en Hoja del lunes, última semana de junio de 1976, en Ángel Valadés «La picota, Manuel Pacheco». Sería interesante conocer en qué carta le adjuntó el poema Manuel Pacheco a Arturo Sancho de la Merced,

Se obversa que Pacheco en la última edición del poema cambia el título al publicado en 2002 cuya copia posee el bibliófilo Arturo Sancho de la Merced, usada por el editor de 2002. En vez de Canto al olor de Badajoz prefirió en la última versión Olor de Badajoz.

Este dato nos dará para estudiar en el futuro las múltiples correcciones que Pacheco introduce en sus poemas.

La edición de 2002 no incluye los primeros cinco versos de inicio de Olor de Badajoz (1999)que empieza

Badajoz huele a xilolófon de niebla,

a rumor de molino,

cuando el azul nos rompe las papilas,

a cuero verde lodo

en las aguas podridas del Rivilla.

 

La edición de 2002 no tiene en cuenta las variantes introducidas por Pacheco en la edición última y definitiva.


En 2002 escribe Pacheco:

Badajoz huele a yedra de humedad, a calles en penumbras

y a paraguas de polvo.

En 1999:

A yedra de humedad, a paraguas de polvo

y sonrisas de niños, a fiebre de emigrantes,

a riqueza enterrada en sótanos de acero

y a sombras de suburbios

en Gurugurú, Luneta y Picuriña.


En 2002

Badajoz huele a cantes de gitanos, a bosques de tabernas,

a sonrisas de niños y a coñac derramado

En 1999

A yedra de humedad, a paraguas de polvo

y sonrisas de niños,


En 1999

a fiebre de emigrantes,

a riqueza enterrada en sótanos de acero

y a sombras de suburbios

en Gurugurú, Luneta y Picuriña.

 

En 2002

Badajoz huele a fiebre de hombre pobre,

a piel de niño pobre,

a manos de limosna,

a limosna de cuerpos mutilados

que ensucian con sus gritos

las dulces digestiones

a podridas riquezas maniatadas en sótanos de acero.


 

 

 

 

 «Poema en forma de para qué coño» (13-14)

Recuerdo haber leído este poema en la selección de la Poesía completa. Debo comprobar si está publicado en alguna revista o lo guardó para su disfrute personal.

 

1950

Arturo Gazul.  «Poesías. Ausencia de mis manos».  Periódico hoy. Falta fecha

«Esta poesía de Pacheco nos da, ante todo, una impresión de espontaneidad. Dimana de un principio estético a la vez que de una vivencia temperamental. Aquel fue como la chispa que prendió en su naturaleza provocando la llamas de la inpiración. En este incendio quedó pulverizado el sentido común, es decir el sentido de la realidades y todos los demá sentidos en su normalidad funcional. Así como una mística transmutación el poeta se encontró sumergido en un mundo supersensible donde las palabras tienen tienen equivalencia totalmente distintas  las del mundo real: un mundo fantástico, de imágenes maravillosas, de metáforas inauditas, de juegos insospechados de luz y color. En ese mundo alucinante y alucinado, «El agua tiene alas», hay «palabras de ceniza, «amapolas verdes», «crepúsculos con voz de púrpura», «silencios de seda», «petalos de nácar», «yedras de hierro», «cuerpos de nocturno»,  «vidrios con lágrimas de río… En él «se asesinan jazmines», » la vida es de color de llanto», «sueñan los lirios» y «el cielo deshoja sus lirios de lluvia»… Pero el poeta se siente en su alucinación no deshumanizado, sino como transfigurado en una humanización delirante y ensoñadora; su amor y su dolor le siguen como sombra del bien y del mal. Encuentra allí todas la personificaciones de su vida real transfiguradas como él en una superrealidad anímica. Hay placer y dolor, alegría y llanto, sacrificio y egoísmo, angustia y reposo en ete mundo de ensueño; pero todo en él se representa como purificado de es fealdad humana, como impulsado por un anhelo de redención que no es sino la aspiración eterna hacia lo divino.  La vara de virtud del poeta ha ido tocando las llagas del alma y las miserias del cuerpo transmutándolas en belleza. El amor ilumina sus pasos a través de su ámbito estetético. Y sobre cada ser y cada cosa derrama la música de su verso –de armomía cósmica– liberadora de todo pecado».

 

 

 

1953

 

 

Arturo Gazul. «Apocalipsis y Natividad de Arturo Gazul». Reseña sobre La Tierra del Cáncer 1953. MP. En la tierra del Cáncer. Hoy, XXI núm. 6.596, página ???? [Guadalajara, Colección Doña Endrina, 1953. Al cuidado de Antonio Fernández Molina. Viñetas de Fernández Molina en la cubierta y en el texto. 9 hojas sin numerar] Rústica

1955

José Canal. Noticia de Revistas. Alcántara. (pp. 114).

  • POESÍA ESPAÑOLA.– Madrid, Marzo, Abril y Mayo de 1955. Números 39, 40 y 41. Anota «Colaboraciones en prosa de Pedro Caba, Carlos E. de Ory, María Alfaro y Mariano Roldán»

1955 José Canal. Noticia de Revistas. Alcántara. (pp. 115).

  • GÉVORA.-  Badajoz, abril, mayo y junio. Números 30, 31 y 32 Poemas de Manuel Pacheco, Marosa di Giorgio.
  • «El n.º 31 publica el primer libro de versos producido por la joven poetisa pacense Eladia Morillo Velarde. Lleva un título juvenil: «Cristal», y es una bella sorpresa llena de promesas y realidades poética. Sinceramente felicitamos a esta compañera que nace pujante y feliz al mundo de la poesía.
  • El n.º 32 publica el libro poético de Jesús Delgado Valhondo, «La muerte del momento».

Es una hermosísima obra poética, llena de ricas calidades y hondísimos sentimientos humanos. Jesús Delgado Valhondo es un gran poeta consagrado ya por la crítica y la fama a quien queremos tanto que, hablar demasiado de él nos parece que es perder un poco de nuestra grata intimidad.

  • Publica «Gévora» también una «Separata» con el Pregón de Ferias de Badajoz, leído por su autor D. José Díaz Ambrona, en Radio Extremadura el 23 de Junio próximo pasado».

ALNE.– Madrid, Marzo – Abril, 1955. Número 9. Escribe Marosa di Giorgio, Julián Lanchas, Arturo Benet, Manuel Ostos,

 

1955 ALOR

Dora Isella Russell

1960

13 de abril. Diario Hoy. «El Greco, Toledo y yo».

  • Al poeta y amigo Jullián Lanchas Jiménez que me acompaño por Toledo, y en cuya casa viví los días que  permanecí en la ciudad del Greco. Publicado en el diario HOY

 

DOCUMENTACIÓN

2001

Gévora. Estudio de una revista poética de Extremadura de Antonio Salguero Carvajal

 

 

 

Antonio Salguero: América en Gévora:

«Y los poetas sudamericanos colaboraron con entusiasmo en Gévora generalmente por sus enormes deseos de relacionarse con escritores de la “madre patria”. De ahí que sus nombres aparezcan frecuentemente en sus páginas y sus diversas procedencias impriman a la revista un carácter cosmopolita: Julio Arístides, Iverna Codina de Giannoni, Carlos Alberto Larumbe, Nélida Aurora Oviedo, Enrique Dauchs, Gladys Smith, Gustavo García Saraví, Ana Emilia Lahitto, Angélica Villar, Ida Réboli y Amílcar Uralde de Argentina. Lalita Curbelo, Baldomero Raúl, Ana Luz Sotolongo y Julio Sanchimont de Cuba. Boris Calderón de Chile. Eduardo Carreño y Helcías Martán de Colombia. Cristóbal Garcés, Ileana Espinel y Felipe de Santiago de Ecuador. Demetrio Fábrega de Panamá. Alejandro Flores y Violeta López Suría de Puerto Rico. Ricardo Palma de Perú. Luis G. Urbina de Méjico. Arsinoe Moratorio, Paulina Medeiros, Julio J. Casal, Marosa di Giorgio Medicis, Pedro Leandro Ipuche, Juvenal Ortiz, María Eugenia Vaz Ferreira, Artigas Milans, Clara Silva, Dora Isella Russell, Enrique Amorín y Hugo Emilio Pedemonte de Uruguay. Andrés Eloy Blanco, Conie Lobell, Enrique Arvelo, Odalí Beaumont, Benito Raúl, Pedro Rivero y Jean Aristeguieta de Venezuela.

También los poetas hispanoamericanos participaron en la revista de Badajoz por ensanchar los reducidos límites de sus lugares de residencia, donde muchos vivían aislados y perdidos en el extenso continente americano: «Los meridianos y paralelos ya hablan de un mundo prisionero. Quienes vivimos dentro de esta prisión aprisionada y nos duele el encierro, tenemos algunos senderos que admiten la luminosa ofrenda lírica, el verbo de color, la altura desatada. Gracias, amigos, gracias por esta GÉVORA -agua del cielo- que acercáis a mi sed por la difícil rúa de la Belleza»[1].

Otros poetas hispanoamericanos establecieron contactos con Gévora, además, por ser directores de revista: Jean Aristeguieta y Conie Lobell fueron las promotoras de la revista venezolana Lírica hispana. Juvenal Ortiz y Arsinoe Moratorio, de la uruguaya Cuadernos de Julio Herrera Reissig, y Artigas Milans, de la también uruguaya Papel de poesía.

Varios escritores hispanoamericanos importantes aparecen en las páginas de Gévora: Juana de Ibarbourou, César Vallejo, Gabriela Mistral, Amado Nervo, Alfonsina Storni, Vicente Huidobro y Julio Herrera Reissig, aunque se sabe que sólo la primera envió con Hugo Emilio Pedemonte una colaboración a Gévora. El resto, excepto Gabriela Mistral, no pudo hacerlo porque murió antes de comenzar a editarse. Por tanto, la inclusión de poemas de estos grandes escritores sudamericanos en la revista pacense se debe al interés personal de sus responsables por su poesía y a la conveniencia de incluirla para dar prestigio a la publicación y gusto a sus lectores, en los que lograron despertar el entusiasmo por estos clásicos de la literatura hispana» Fuente Gévora. Estudio de una revista poética de Extremadura de Antonio Salguero Carvajal

 

Start typing and press Enter to search

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad