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2020 10 13 3:36
VERSIÓN EN PAPERS / Escritorio
1155 palabras

SEMBLANZA DE MANUEL PACHECO CONEJO
Por Antonio Viudas Camarasa, albacea de su espíritu

Al pueblo trabajador extremeño:
Manuel Pacheco en Barcarrota 2020

La redacción de El Corno emplumado (México, 11, 7/1/1964, pág. 161) presentaba a tres colaboradores: César Vallejo, Ernesto Cardenal y Manuel Pacheco:

CESAR VALLEJO, el gran poeta peruano, no necesita presentación […] ERNESTO CARDENAL continúa sus estudios como sacerdote en un seminario de Colombia, además de investigar la vida primitiva entre los indios americanos. . . […] MANUEL PACHECO, nacido en Badajoz, España, en 1920. Tuvo poca escuela, mucha lectura, poesía, y ha trabajado en muchas cosas: cantando tangos, cortando madera, fotógrafo, monaguillo, ebanista, cargador, contrabandista, comparsa de teatro, repartidor de hojas de empadronamiento. Está casado, tiene un hijo de 7 años, ‘su mejor poema’. Tiene varios libros publicados…”
Pacheco, temprano lector de César Vallejo y Ernesto Cardenal. Ernesto Cardenal, temprano lector de Manuel Pacheco.
PACHECO NACE EN OLIVENZA
Manuel Pacheco Conejo nace en Olivenza en una casa con pozo en las afueras de la “muy noble, notable y siempre leal ciudad de Olivenza”, en la calle Juan Caldera, número 21 ̶ hoy Gabriel y Galán, 19 ̶ (Inscripción Registro Propiedad, 20ª de 28 de enero de 1980). Hijo de Joaquín Pacheco Gómez de Olivenza, 37 años, obrero-zapatero “Mi padre era poeta de los pies” y Emilia Conejo Pinilla “La angustia golpeaba la bolsa que me unía al árbol de mi madre, 29 años de Barcarrota. Abuelos paternos: Manuel Pacheco Rosado, carpintero y Lucía Gómez Márquez,falleció antes de nacer el escritor. Su abuelo heredó, según la costumbre del Fuero de Baylío, la casa propiedad de su segunda esposa María Urballo Martínez, campesina oliventina. Abuelos maternos: Joaquín Conejo Díaz y Narcisa Pinilla Márquez. En el poema “Madre” de Ausencia de mis manos (1949), su primer libro, muy alabado por Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso y los catedráticos de la Universidad de Barcelona (José Manuel Blecua y José María Castro y Calvo) inmortalizó a su barcarroteña madre “Mi madre golpeada por la piedra nocturna”. En poemas posteriores cita su madre y su abuela Narcisa.
Manuel Pacheco era el mayor de cuatro hermanos nacidos entre 1920 y 1928: Manuel, María, Aurora y Francisco. Cuenta en Antipoema para hablar conmigo (1980,1984) que nació diferente a los demás “con seis dedos en cada mano / y seis en cada pie”. Se los arrancaron y creció “guapo/ con una melenita semirrubia”.
Joaquín Conejo Gómez, su padre falleció el 8 de noviembre de 1928 en el Hospital Casa de la Misericordia de Olivenza mientras le operaban un tobillo lesionado al romperse la “rama oscura” de un almendro “–¡Padre, cógeme almendras de ese árbol” y “Mi padre me cogía las doradas almendras». Pacheco se sintió responsable de su muerte y sintió la soledad “yo quise a pesar de mi corta edad tirarme a un pozo de mi casa” (Poesía Completa, 1999, I, XX)
HOSPICIO DE BADAJOZ
Su madre internó a los hijos mayores: Manuel, con siete años muy cerca de cumplir los ocho “huérfano me dejaron en el Asilo frío / jugando a ser ‘yo mismo’ entre los otros” y María, con cinco, en el Hospicio de Badajoz que siempre recordó como un centro correccional. Desde los 7 a los 18 años se disciplinó en horario riguroso y aprendió las primeras letras y el oficio de carpintero. Recién ingresado se hizo monaguillo de capilla particular “y mis manos pidiendo en la oración / la limosna del sueño” de una noble badajoceña para poder ver al alba a su madre que se trasladó a Badajoz, calle Muñoz Torrero, con sus hermanos infantes Aurora y Francisco. Se hizo hombre en el orfelinato “Tenía quince años y olía a carne de hombre y de mujer, / olía a incendio de hombre y de mujer, / olía a odio de hombre y de mujer”. Desde desde el Hospicio sintió los aviones de la muerte “Los pájaros de acero con voces de aguardiente orinando la muerte en el Asilo, / orinando la muerte en los quirófanos, / orinando la muerte en la ciudad sitiada”.
LA GUERRA INCIVIL
La vida y la obra de Manuel Pacheco transcurrió “entre campos de agua de nenúfares y pantanos cubiertos de alacranes”. Le reclutan en una guerra fratricida: “Apenas luz de 18 años / un tren de olor a cerdos y gallinas me llevo por las noches y los días / y vinieron piojos, hambre, muerte, sueños. / Los podridos manteles para comer historia / y el ángel alto y rubio del coñac”.
SE ACABÓ LA GUERRA
Al terminarse la guerra el Ayuntamiento de Badajoz por derruir las murallas de Badajoz le pagó seis pesetas diarias. Le dolían las manos con el pico y la pala. En el “Año-HAMBRE” tuvo “que comer como las cabras”. Descargó del tren palos de techar y sacos de cemento cruzando el puente viejo del Guadiana. Enfermó yendo a su casa y en 1942 pasó tres meses en el Hospital “La muerte golpeaba mi esqueleto, mi cuerpo como un arpa sonaba a fiebre azul”. Entre arcángeles negros y azules disfrutó de poesía, amor e hijo. Siguió escribiendo “para el hombre / sobre las arenas de las playas”.
OBRA LITERARIA
El 13 de marzo de 1998 en la clínica Los Naranjos de Badajoz falleció Manuel Pacheco. Empezó a escribir a los 20 años. Con 29 años publicó su primer libro. 22 años después de su óbito celebramos los cien años de su nacimiento.
Conocí personalmente a Manuel Pacheco en la primera reunión a la que asistió de la Real Academia de Extremadura, electos los dos el 25 de junio de 1988. Contesté a su discurso de ingreso. Le pedí originales para el Boletín de la Real Academia de Extremadura (1990), le animé a que compusiera la letra del himno académico con música de nuestro común amigo Esteban Sánchez. Edité Las noches del buzo (1994), Obra en prosa (1995) y Poesía completa. 1943-1997 (1999). La «Obra completa» de Manuel Pacheco es una “Obra incompleta”. Nunca se pudo editar completa por cuestiones financieras ni su prosa ni su poesía. A ello hay que añadir que él no conservaba todo lo que escribió durante su vida. Su obra está dispersa en muchas publicaciones todavía no catalogadas y alguna solo la conservan los numerosos destinatarios de sus cartas. Hay mucha obra desconocida o poco conocida de Manuel Pacheco en paradero incierto.
Termino esta mini-semblanza con el poema que inspiró la «Mecedora Habladora» un veintidós de septiembre de 2020, que se ha divulgado en un videoclip con música de Salvador Rojo Gamón, en la voz de Juanma González Antúnez:
PACHECO, NAVEGANTE DEL MAR
Manuel Pacheco Conejo
no es como los demás.
De Barcarrota la madre
y el padre casi de Portugal.
Nació en Olivenza
y a Badajoz fue a morar.
Pacheco desde el Guadiana
navega por el mar.

Malpartida de Cáceres, 12 de octubre, día del Pilar, 2020, 15:52 horas.

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