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Prosema en forma de diálogo 2019 con Manuel Pacheco

Por Antonio Viudas Camarasa

Real Academia de Extremadura (Medalla número 20). Miembro activo de clases pasivas (Profesor Titular de Universidad, Unex)

 

2019 09 10

SALUDO

Buenos días, Manuel Pacheco, te escribo desde la playa da Vieirinha-Vale Figueiros. Tengo el sol naciente enfrente y a mi derecha las olas en diálogo matutino de mi mar de Sines.

Sabrás que Moisés Cayetano Rosado, a quien recordarás por amistad y escritos, porque tú tienes muy buena memoria, está embarcado en un libro donde expresamos nuestros sentimientos hacia tu persona y obra para celebrar los cien años de tu nacimiento un 19 de diciembre de 1920.

En principio me encargó una biografía tuya, pero después de darle vueltas al asunto creo que tu biografía está en tus propios escritos, porque según me han comunicado dos de tus lectores –Manuel Pulido Mendoza (Guatemala) y José Antonio Llera Ruiz (Madrid)– que desde que tú me enseñaste a escribir con libertad me he convertido como tú en un escritor de autoficción.

Ahora lo que algunos de tus críticos te afeaban se está convirtiendo en canon. Hay un escritor aragonés que acaba de publicar una novela de autoficción, tú dirías autobiográfica. Está dando la vuelta por el mundo divulgando su hallazgo.

PACHECO Y YO

Me acuerdo cuando me descubriste que habías inventado la forma literaria del prosema. Pues, mira por dónde, esa forma de escribir tuya me va servir para expresar algunas cosas que se me quedaron en el tintero cuando preparé tu Obra en prosa (1995) y posteriormente tu Poesía completa(1999). Ya sabes que hicimos entre los dos una selección de tu numerosa producción. Por problemas de tiempo y sobre todo económicos tus obras completas están incompletas. Para eso vendrán otros que las completarán al completo.

El año que viene será tu año en Extremadura. Te digo, tu admirador joven azul Pedro de la Heras Salas ha dado muchas vueltas por el mundo y desde 2004 ha recalado de nuevo junto a tu Guadiana. De aprendiz de escritor con Josechu y Tristancho se ha convertido en un artista plástico. Le ha dado por crear collages y a principios de año tuvo una exposición en Olivenza, tu pueblo natal, donde Rosa Lencero y yo te visitamos tantas tardes desde 1997 cargados con los kilos de folios de los borradores de tu Poesía completa. A partir de febrero de hogaño Pedro se ha hecho amigo mío gracias a una nota a pie de página que escribí en tu obra poética póstuma y que tú no llegaste a disfrutar.

Pedro se ha movido mucho y el 2 de septiembre de 2019 hemos dado el chupinazo de salida en el Ámbito cultural de El Corte Inglés de Badajoz para celebrar por todo lo alto los fastos Manuel Pacheco. Te cuento todo lo que hemos hecho hasta ahora y lo que pensamos hacer en el 2020 para darte a conocer a quienes te desconocen y para celebrar con los que te conocen tu herencia espiritual y cultural. Al mismo tiempo te iré contando todo lo que se me ocurra sobre tu vida y mi relación contigo. Este prosema a tu estilo lo podría titular Yo y Pacheco o mejor Pacheco y yo. Esto último es más correcto para el público en general.

Ahora, en el centro de la mesa está Pedro de las Heras, a su derecha Carlos Tristancho y a su izquierda me han colocado a mí. La sala tiene cincuenta sillas. Todas ocupadas. Tus amigos te acompañan y no te olvidan.

PEDRO ME PRESENTA

Tu amigo Pedro lee un breve texto que he transcrito y recreado del vídeo que grabó Rosa Lencero con una Tablet Samsung Galaxy  (Fichero 2019 09 02_202453).

Pedro de las Heras concluida la intervención de Carlos retoma la palabra para presentarme. Se levanta y descuelga de la exposición unos papeles de estraza con un folio en blanco con la caricatura tuya que ilustra tus Poemas para mirar la pintura de Vaquero Poblador. Una vez en el estrado de pie dice:

¿Diréis qué es esto, verdad? Bueno, si habéis hecho un pequeño recorrido por la exposición… Se trata de una ristra, de una especie de alforja, una especie de alforja-ristra de todos los poemas citados en la Introducción a la poesía completa de Manuel Pacheco (1999) en la edición póstuma editada por Antonio Viudas Camarasa. En la recogida de pruebas mecanográficas encontró junto con Rosa Lencero a Manuel Pacheco moribundo en la residencia de la tercera edad de La Granadilla (Badajoz). Era el 8 de marzo de una tarde de domingo. Lo ingresaron en la clínica Los Naranjos. El matrimonio Viudas-Lencero consiguió la mejor asistencia clínica posible. En ningún momento quedó sin atención el enfermo en su agonía que duró varios días.

Mientras Pedro lee su guión yo acaricio la primera ristra-alforja de poemas. Pienso estos artistas hacen arte hasta con el papel de estraza recordando las ristras de ajos de hortelano y las alforjas de los obreros del campo.

Ni corto ni perezoso rompo el protocolo y le digo a Pedro: “Te quito la palabra” y con lectura declamativa leo tu recuerdo a tu admirado don José López Prudencio, el crítico de la generación de muchos poetas del veintisiete en el ABC y que tanto admiró tus primeros poemas:

EVOCACIÓN

A don José López Prudencio

En tanto que las horas de cristal

cabalgan las estrellas,

la palabra tiempo tiene voz ausente

de un lirio malogrado

y las lunas de papel se enfrían como pétalos

en el camino helado de su frente.

Una brisa de cisnes

se llena de aeroplanos

y un arcángel sin música

recoge una pupila de ceniza

para mirar la prosa de sus libros,

que nostalgian pasillos de consolas

y tienen el lamento de un clavicordio herido

por el polvo que cubre los estantes.

Mientras todo muere como un pájaro roto,

como un arpa de sombra

y un paisaje clavado en los cañones.

Dejemos la piedad de una violeta

en el perfume azul de su memoria.

Poemas sueltos. Manuel Pacheco. 1999 [Tomo III, 335]

Terminada mi lectura de velada literaria Pedro continúa con su texto muy preparado de antemano:

Acabamos de nombrar a López Prudencio y mira por dónde acabamos de escuchar los versos dedicados a él por Pacheco. Las cosas son así.  Me has quitado la palabra, Antonio, precisamente en un momento en que estábamos en los últimos días de “Pachequino”, ¿no?

Pedro sigue:

Pero bueno, en ningún momento Pacheco quedó sin atención en su agonía, que duró varios días.

Antonio Viudas Camarasa solicitó a la Junta de Extremadura que cumpliera los deseos del poeta de ser incinerado expresados en sus versos. En el recuerdo de Manuel Pacheco a Esperanza Segura habla de la incineración, lo leo muy rápido para no perder mucho tiempo:

“Pero tú curaste tu vida con tu realizarte, porque siempre fuiste libre, fuiste Tú, y qué pocos y pocas se pueden vanagloriar de SER, y hoy te recuerdo viva en nuestras conversaciones sobre la muerte. Tú no querías ser protagonista de un entierro clásico. Tú no querías misas, ni iglesia ni curas y llegabas a más, tú querías que te arrojaran a la fosa común, –era demasiado para tu familia—pero yo estaba contigo y te hablaba de ser incinerados, pero aquí en Badajoz no hay crematorios”. Manuel Pacheco: Últimas palabras a Esperanza Segura, Periódico HOY, 1985.

Manuel, ¿te acuerdas que en la tertulia de Esperanza Segura, el sábado 22 de diciembre de 1962 te dieron las llaves de la casa nueva en la carretera de Sevilla en presencia del  fiscal Federico García de Pruneda y los pintores Antonio Vaquero Poblador y José Antonio Estirado? A pesar de haberte regalado la casa seguiste escribiendo Novendoversos.

Pedro de las Heras confiesa que tus versos los ha transcrito con su Hispano Olivetti-Lexicon 80 y que los dejará colgando como una ristra de ajos en la exposición. Ahora está evocando tu intervención radiofónica en Rincón poético en una emisora de la calle Menacho de Badajoz con Sigfrido Álvarez Simón y su compañera Alicia. Inician el programa El rincón poético. Hoy con… Manuel Pacheco  con  una  entrada muy personal y tú les contestaste que seguías buceando por las noches de Badajoz, por las noches de nuestra Extremadura para que deje de bostezar y por las de este planeta llamado Tierra que nos hemos propuesto destrozar.

Pedro me presenta a su modo y manera ante la concurrida y repleta sala donde se exponen sus collages en tu honor:

Paso palabra al “albacea espiritual” de nuestro admirado Manuel Pacheco el Excmo. Sr. D. Antonio Viudas Camarasa, académico de la Raex, editor del magnífico libro de poemas Las noches del buzo, en el que he basado esta exposición de collages denominada Pacheco, poesía eres tú. Un siglo desiglando siglas . Por favor, maestro:

DIALOGO CONTIGO

Manuel, te transcribo casi literalmente lo que me salió del alma para recordarte:

¡Buenas tardes!

Gracias al anfitrión, El ámbito cultural de El Corte Inglés, que me da voz y palabra.

Debo saludar, ¡qué pocos y qué pocas hay en el siglo XXI como Esperanza Segura!

Señoras, señores, la función va a empezar.

Saludo a los presentes y presentas (risas) y también a los ausentes y ausentas (más risas). Entre esos ausentes y ausentas… Saludo a:

¡Hola!, Laurentino, Agapito, Agaputa, ¡Dónde estás, no te veo? Te busco. ¿Qué haces por ahí? Si te fuiste a los mares del Sur ¿cómo el otro día le escribiste una carta a Pedro de las Heras? Tú tienes algo maravilloso, tú sabes que estás siglando siglas.

SIGLANDO

Tú sabes que el 31 de agosto de 2019 en mi terraza frente a la pradera de las ovejas del pastor, que todavía huele a cagaluta en Malpartida de Cáceres, me hiciste inventar una palabra.

Laurentino, ¿sabes qué palabra he inventao, qué sigla“MA CLA PA.  Ma cla pa. MACLAPA. Formación Camarasa”.

¿Qué significa? Hoy por primera vez, Laurentino, estoy actuando como Miembro Activo de Clases Pasivas. He conseguido la liberación. Igual que tú te liberaste de aquel capitán de la transición que te hizo la vida imposible, en plena transición, porque querías que hubiera un sindicato militar en clases pasivas de los servicios civiles del Ejército, pues yo me he liberado del montón de jóvenes que quieren saber más que el profesor, esos jóvenes que llegaban a mis clases ya sabidos, manipulados por otros compañeros y que me han hecho la vida feliz durante cinco años de baja temporal.

Curiosamente como tú me dediqué a leer y a escribir. En esos cinco años he conocido cosas que tú nunca te hubieras imaginado.

¿Tú sabes, Laurentino, que ahora soy íntimo amigo de Cajal? Que Ramón y Cajal me habla. Que soy íntimo amigo de Miguel de Unamuno. Que he descubierto a ese de Badajoz, que era la calle del Barco. ¿Sabés cómo se llamaba?  Ahora no me acuerdo. Laurentino, ayúdame. Esa calle Arturo Barco, que se equivocó el ceramista y nadie se percató del error durante varios años.

REALISMO MÁGICO

Te das cuenta, Agapito, realismo mágico. Te das cuenta cuando te pusiste en funcionamiento con toda la vanguardia de Sudamérica con tu amiga Connie, con tu amada Giorgio, Marosa di Giorgio, a la que le contaste… tantas cosas y le mandabas aquellas fotos y ella aquella foto tan joven y tú le decías que te desnudabas ante el Guadiana en esos versos tan preciosos. Cuando te moriste intenté conectar con Marosa di Giorgio, Laurentino, no pude. Te negaba. Tú fuiste el amor secreto. Estuviste casi dispuesto a dejar a Manola e irte para allá. Tú has sido, Laurentino, un genio, un genio que ahora mi amigo Manuel Pulido Mendoza –me acaba de hablar por guasap– ha escrito en un inédito una situación tuya perfecta…

Te acuerdas cuando los posmodernos, algunos alumnos míos, de los ochenta que se comían el mundo, que ganaban premios Constitución, que creeían como ellos no escribía nadie, y te relegaban. Te acuerdas, Laurentino, cuando yo te pedí que me mandaras un poema para Aguas Vivas. Hicimos una crítica de tu libro El cine y otros poemas y uno de esos posmodernos casi se niega a que publicara yo una reseña en Aguas Vivas que dirigía yo mismo.

Pues, mira, aquellos posmodernos ya han pasado de moda. Lo que se lleva ahora, Laurentino, es la metamodernidad. Me has convertido en metamoderno.

El metamoderno es el que reniega de esa cultura de la transición del año 88 cuando a ti y a mí un complot de votos nos eligió académicos numerarios. A mí por Cáceres y a ti por Badajoz. Pactó me comentastela carcundia de la derecha, la carcundia de la izquierda y la progresía de la izquierda y los liberales de derechas.

Sabes que gracias a Esteban Sánchez tú y yo fuimos elegidos académicos. Por votos y también por méritos.  Por méritos porque tú eras un marginado de valía.  Por méritos míos porque había dado a conocer a todo el mundo  Extremadura con mi Diccionario Extremeño (1980).  Me eligieron los viejos para que trabajara para poner la Academia en su sitio. Lo conseguimos entre todos.

Ser pedante es algo muy malo, pero tú sabes, Laurentino, que tú y yo somos yoístas, tú más que yo, Agapito. “Yo, yo, yo” leo en tus escritos y resuena el eco en mis oídos.

Tú sabes que esta tarde estoy con dos sabáticos. ¿Te acuerdas de Tristancho, aquel chico tan inteligente? Ha vivido mucho y ahora siguiendo tu consejo se está salvando de la cloaca y hoy ha leído una prosa genial. ¡Escritor junto a Josechu! ¡Cómo te acordabas de Josechu cuando desde mil novecientos ochenta y ocho me diste tu amistad! Fuimos amigos diez años. Una década, como Tito Livio. En una década se aprende mucho. Aprendí mucho de ti.

EL DIQUE DEL SILENCIO

Pero curiosamente cuando te dije aquel día ¿vas a hacer el himno de la Academia? Sí, la letra. No me dijiste pícaro que ya tenías un poema para el himno, que habías escrito casi diez años antes. Le dije a Esteban Sánchez, Esteban, ¿pones la música? Ese himno está ahí. Todavía te respetan en la Academia. Lo han relegado, han sacado otra marcha. Pero te respetan, y todavía eres el autor de la letra del himno de la Academia. Ese himno de la Academia, evidentemente, “romperemos el dique del silencio”. ¿Qué estoy haciendo, Laurentino, aquí en el Ámbito cultural de El Corte Inglés? Romper el himno y el dique del silencio.

Bueno, Laurentino, no te creas que estoy cansando al personal. Se lo están pasando estupendamente.

Tú me enseñaste a escribir prosemas. He ido andando, he corrido bastante y al prosema lo he llamado discurso y he inventado frente a los posmodernos una nueva teoría del discurso.

Cuando tú te inventaste el prosema, Valente decía que lo había inventado él y te cabreaste con Valente: ¡esa palabra la he inventado yo!

Siglando siglas le digo a este público que me está escuchando la verdad. Tú ahora no sé dónde estás, creo que estás en Guatemala, porque en Guatemala escribiste aquellos poemas al hijo en la revista Espiral y hace cuatro días que Manuel Pulido Mendoza en la Biblioteca Nacional de Guatemala te ha leído a ti.

Pues bien, para demostrar al público que me está escuchando en el Ámbito cultural de El Corte Inglés que te reconocíamos como un valor, te acuerdas cuando Cosme López quería que renováramos los sabáticos en su casa y nos reunió a Antonio Vaquero Poblador, a ti y a mí. Yo venía de Malpartida de Cáceres, aquellos grandes viajes durante cinco años de mi vida a tu casa, enseñándome poemas, carpetas y desórdenes tuyos. Tu habías dado muchas cosas a gente que nunca las devolverán.

TU LEGADO ESTÁ EN EL MUNDO

Tu legado, tu expolio, está en Olivenza. Pero no, tu legado está en todo el mundo. Manuel, Agapito, Agaputa, Laurentino, ya puedes estar contento:  en VIAF (Autoridad Virtual Internacional), que les encanta a las bibliotecarias, aquí está Carmen [de la Carrera], que también, también te ha fichado tus libros. En ese VIAF, tú figuras con una estrella de diez puntas. Ni Valhondo, ni Lencero ni ningún posmoderno por su creatividad tiene tus nueve estrellas. Hombre, yo estoy contigo, tengo trece estrellas. Un candidato a mucho emeritalgo tenía once. Nos han tumbado pero nos han dado el mérito de empezar con esas siglas de siglos siglando: Ma Cla Pa, MACLAPA: Miembro Activo de Clases Pasivas.

Ahora para terminar, ya sé que no les estoy aburriendo… Alguien dirá: ¡qué pesao! Pero yo sé, Pacheco, que te invitaron muy rezagado,  gracias a Cosme López, a las aulas literarias, porque te tenían… olvidado y un tanto ninguneado…  si no es por Cosme López ni Ángel Campos, ni nadie te hubiera invitado. Pero allí estuve yo, allí estuvo Cosme López.

POESIA EN LA TIERRA

Tú estás ahora siendo un poeta universal mejor que todos los novísimos. Tú pertenecías al lado pobre de la literatura…, tú pertenecías a esa iglesia agnóstica de la izquierda y por eso la HOAC y JOC, con la editorial ZYX –que es al revés que ABC—creada en la Iglesia Católica con los movimientos católicos te acogió con tus versos. No por Andrés Sorel que dejó el partido comunista y luego se quiso aprovechar de los católicos. Luego creó Liberación y ¿qué pasó? Fracasó y Polanco no le publicaba las cosas. Se quedó a dos velas los últimos años de su vida.

Tú estabas en ZYX: Poesía en la tierra 1970 y ZYX era la voz de los obreros católicos. Obreros católicos que se mezclaron con republicanos del exilio interior y   exterior y consiguieron que ahora tengamos PAZ, LIBERTAD  y también Ámbito Cultural, aunque hay una nueva censura, que a las voces como yo no les gusta que hablemos, pero tú sabes, no quieren, pues, ración doble.

Ahora mismo, tengo a la gente cansada, Manuel.

Me enseñó Pedro de Lorenzo que para ser orador hay que captar la benevolencia del oyente. Hace calor… En Badajoz tú sabes, si no fuera por tu Guadiana… ¿cómo hubieras vivido tú esos veranos de Badajoz? Pero tú trascendías el calor.

Aquí, ah, me he olvidado. Ah me he olvidado de aquel ingenioso activista que era Pedro de las Heras, le dio como a tu amigo Luis Álvarez Lencero, por irse a trabajar a Alemania a la fábrica Class. Pedro a otra. Lencero…

Entre Lencero, Esperanza Segura, Manuel Terrón, el fiscal Pruneda, que os dejaba libertad en pleno franquismo, habéis hecho que ahora un aragonés extremaño que soy yo pueda hablar de ti y de la libertad…

MIGUEL LABORDETA

Ah sin olvidar que tú también eras amigo del gran Miguel Labordeta. También te han descubierto. Que sepas que las cartas tuyas a Labordeta están fichadas, y tú sabes que me han dicho que vamos a fichar toda tu biblioteca y tu epistolario. Me lo ha confirmado Manuel Pulido: hay ponerse en contacto con la Residencia de Estudiantes y poner en solfa digital tus cartas para que conozcamos todos los sitios donde has publicado.

Yo te ayudé, dediqué esos diez años de mi vida a tu obra. No estoy descontento. Perdí una cátedra por dedicarme a ti. ¿Qué fueron un millón de euros? Bah, si hubiera comprado un piso, un chalé, por un millón de euros ahora me pagarían doscientos cincuenta mil euros. Hice el gran negocio. Porque contigo gano felicidad.

Claro Manuel. Vale la pena haber sido amigo tuyo. Pero todos van a agradecer lo que tú has hecho por la cultura del siglo XX.

MANUEL, ERES UNO DE LOS MEJORES POETAS DEL SIGLO XX EN LENGUA CASTELLANA

Lo he dicho en público, tú, Manuel Pacheco, eres uno de los mejores poetas del siglo XX en lengua castellana. Tú tienes la categoría de Miguel Hernández, la categoría de Octavio Paz.

Pero sobre Miguel Hernández y sobre Octavio Paz tú tienes el haber sido un poeta ético, el haber convivido con los poemas del otro loco. El haber convivido y transcendido la debilidad de Manuela en esos insonetos del otro loco. Tú dominaste a la locura y lloraste cuando a Josechu lo encerraron en un manicomio. Te dio por ir de paqueteen la vespa de Lencero a pescar tencas a la charca de Albalá (Cáceres) y también a visitar el psiquiátrico de Mérida para reírte del especialista en tratar a los locos. Te mofaste del psquiatra.

Tú estabas en la vida, fuiste ético. Tu última nómina “ciento veintiocho mil pesetas” no te daba para comprar las medicinas de Manuela ni para resolver los problemas de tu hijo. María José ya sabes la de la Editora te regaló un millón de pesetas. No duró el canto un duro… Pero tú eras feliz, luchaste para defender al hijo y a Manuela. Eres un ejemplo ético. Un ejemplo como pocos. Tuviste varias veces la visita de la policía secreta. Tus libros… Te regalaron un piso en el sesenta y tres, un piso de Franco. Te prometieron un piso en democracia. Nunca se firmaron las escrituras y cuando no podías pagar la deuda acumulada de la comunidad me decías “Antonio, qué hago” “no la pagues, que te escrituren el piso que te han prometido y que te mereces”. Pero tú tienes habitación en todo el mundo. Eres Laurentino Agapito Agaputa. Ahora sí que voy a leer lo que tú me has enseñado a escribir. Presta atención, Laurentino.

PACHECO DE LA MANO DEL SABÁTICO PEDRO DE LAS HERAS

2 septiembre de 2019

Hace 20 años, en realidad 21, que nos dejó Pacheco. Un trece de marzo de 1998. En febrero de 2019 escribí, me parezco a ti, Laurentino, hago lo que me da la gana con la literatura y ahora de dialectus.es he recogido el texto, lo he pulido un poco por aquello de que sea políticamente correcto. ¿Qué es lo políticamente correcto? Dar el alpiste a los canarios. Una buena pensión a quien ha cotizado y una pensión justa a quien no ha cotizado.

El destinatario de una nota a pie de página habla conmigo 20 años después. El escritor Manuel Pacheco (Olivenza 1920-Badajoz 1998) resucitado en su centenario. La nota a pie de página se convierte en discurso pleno. Discurso en forma de nota a pie de página. Lo estoy elaborando, perdonen las molestias.

La inteligencia emocional del receptor llega al éxtasis del discurso comunicativo gracias a la comunicación casi plena en la que una nota a pie de página escrita en 1999 por el emisor se transforma en voz y se convierte en una nueva fuente del Nilo que aporta testimonios de un nombre que es un hombre de sesenta y ocho años que asistió en 1968 a la Tertulia de Esperanza Segura y me comunica conocimientos nuevos sobre el poeta Manuel Pacheco. Ejemplo de Discurso de nota a pie de página.

ME LLAMAN POR TELÉFONO

Son las ocho de la tarde de un sábado, 9 de febrero de 2019. Suena mi móvil. Un teléfono desconocido. Le doy al dial de responder y una voz tímida y respetuosa me dice:

–No sé si hablo con la persona a quien deseo dirigirme. Es usted Antonio Viudas Camarasa.

–Por favor, con quien tengo el gusto de hablar.

— Con Pedro Francisco de las Heras Salas. Le suena de algo mi nombre.

— Sí, soy Antonio Viudas Camarasa. La verdad es que en este momento me coge con un montón de información en mi cabeza y no caigo en quién puede ser usted. He conocido a tanta gente a lo largo de mi vida. Me podría dar alguna referencia para situar ese nombre Pedro de las Heras. Su nombre me recuerda a alguna persona de Mérida.

— Mire, usted me cita en una nota a pie de página, en la Poesía Completa (1999) de Manuel Pacheco.

— Sí recuerdo a un tal de las Heras que se escribía con Pacheco y haber leído cartas intercambiadas entre ambos.

— Mire, don Antonio, no soy de Mérida, soy de Badajoz. Fui la persona más joven que asistía a la tertulia de Esperanza Segura que frecuentaba Manuel Pacheco.

— ¿En qué año?

— Hacia 1968. Le llamo porque el día 17 de febrero se clausura una exposición de unos collages míos inspirados en un libro de Manuel Pacheco. Se titula L´amor-dienda no tiene enmienda y está basada en un libro de Manuel Pacheco.

Me manda la foto del cartel de la exposición de Olivenza.

 

Aquí me dice Rosa Lencero no leer y aquí me dice Rosa continuar leyendo.

Estuvimos hablando durante más de setenta minutos y de pronto una nota a pie de página que yo escribí entre Mérida y Malpartida de Cáceres se ha convertido en Discurso en forma de nota a pie de página.

Este mensaje que está escrito hace veinte años se ha transformado en mensaje recibido e interpretado por el autor al que cito. El autor se siente orgulloso de que yo le haya citado. A través de Miguel, Luis y un profesor de la Facultad de Económicas consigue mi teléfono y quiere hablar conmigo. ¡Lo ha conseguido! Discurso del 99 recibido el 2019.

De pronto Pedro de las Heras Salas que firma PHS me recuerda el JHS.

Le bromeó diciéndole que se ha convertido en Petrus Humanitatis Salvator que recuerda a Ihesus Hominum Salvator, Jesús Salvador de Hombres.

Le digo que tiene 68 años. Se asombra. Me pregunta cómo lo he adivinado. Una conversación de setenta minutos conmigo da para mucho. Se lo digo, pensando en la vida de Pacheco en el año 1968. Aquella nota a pie de página se refería a un nombre y ahora resulta que por realismo mágico está hablando conmigo ese nombre que es un hombre.

El emisor que fui yo ha tenido la suerte de hablar con él, y ahora está esta tarde aquí conmigo, porque me ha buscado, por tierra, mar y aire, el destinatario de mi mensaje de 1999.

Me habla de que Manuel Pacheco sigue vivo en la memoria y en la actividad de su creación artística.

LAS NOCHES DEL BUZO

Le cuento lo que me dijo Pacheco en 1994 en la Feria del libro de Badajoz que me presentó a un amigo suyo –Gabriel Albendea– con estas palabras, enfrente del Instituto Zurbarán. Los posmodernos llenando una sala de posmodernos y Pacheco, Albendea y yo presentando  Las noches del buzo con cuatro alumnas que me acompañaron:

«Te presento, Gabriel, a Camarasa, que ha resucitado a Luis Chamizo y ahora me quiere resucitar a mí».

 El libro Las noches del buzo la comisión de lectura de la diputación de Badajoz se lo rechazó porque tenía mala presentación mecanográfica.

Pues, Pedro, tú ahora de nuevo vas a resucitar a Pacheco del silencio al que lo han tenido los posmodernos, escritores la mayoría que lo veían como un verso ya perdido para la historia de la poesía española y universal. Hablamos de muchas más cosas.

Domingo, 10, febrero 19h.

Pedro me llama me dice que me envía por web transfer el cartel, la sinopsis de su exposición y un vídeo que pesa mucho. La sinopsis y el cartel los he leído, el vídeo veré si soy capaz de visionarlo.

Recuerdo que su padre, me dijo Pedro, llegó a Badajoz en la posguerra, tras ser depurado. Procedía la familia de la provincia de Burgos. A su padre le tocó la guerra en Madrid, nunca le habló de la guerra. Solo sabe que se salvó de la muerte y fue castigado con el trasterramiento. Se casó con la hija del propietario de una tahona en Badajoz y en ese ambiente nació Pedro de las Heras Salas. Con muy pocos años conoció a Pacheco, que había sido soldado del Alzamiento en Oyarzun y que a pesar de ello en sus cartucheras en vez de balas, llevaba libros.

Sin querer Pedro de las Heras me lleva a mi discurso de la última lección de Miguel de Unamuno en Salamanca y al ambiente que se ha desvelado de la guerra incivil en mis investigaciones sobre Penal de Ocaña y la biografía de Arturo Barea ( La calle Barea, ese del Barco que he citado hace unos minutos).

MEMORIA INTELIGENTE

El discurso en forma de nota a pie de página acaba de empezar y me reafirma todavía más en mi teoría de la memoria inteligente y desmonta el andamiaje de la memoria histórica, y quien quiera escuchar que escuche y quien no quiera escuchar que no escuche, porque la memoria inteligente siempre es individual y la memoria no puede ser adjetivada con el adjetivo histórico, con el sema de la historia como indica la Wikipedia. Hay que rectificar esa entrada en Wikipedia. La historia es historia, pero la memoria nunca puede ser histórica. El tema es memoria individual y memoria colectiva, pero memoria histórica nunca por más que los posmodernos la hayan cacareado en estos últimos años.

La memoria se caracteriza por ser individual, lo que yo ahora les traigo aquí es mi memoria individual en relación con Manuel Pacheco y mi entorno y no puede ser la memoria colectiva porque tendríamos que sumar todas las memorias de las ciento cincuenta mil personas que me están escuchando aquí en esta sala tan pequeña.

La simbiosis de muchas memorias inteligentes expresadas en sus producciones nos dará el verdadero discurso de la guerra incivil, que nunca se podrá conseguir por leyes y decretos que se dicten a posteriori en dónde se den las pautas que deben seguir los ciudadanos para recordar la memoria de lo que les sucedió a cada uno de los que vivieron el discurso subjetivo de la guerra incivil.

EL TEATRO AYALA

De Manuel Pacheco recibí su memoria inteligente de su visión de lo que sucedía en el teatro Ayala y lo veía desde la ventana del hospicio de Badajoz donde él estaba internado, con quince años –cumple dieciséis en el primer semestre de la guerra, el 19 de diciembre del 36  y el último trimestre de la guerra lo llaman a filas y tiene que ir al ejército franquista– sustituidas sus monjitas por instructores alemanes a los pocos días. La memoria inteligente le hizo escribir aquel poema inolvidable Pasaban fusilados y no pasaba nada…, escrito muchos años después.

¡Quién me iba a decir que una nota a pie de página iba a avivar en mí la memoria inteligente de la guerra incivil que me contó Manuel Pacheco verbalmente en diez años de amistad, desde 1988, en que nos conocimos personalmente hasta un marzo de 1998, en el que despedí sus cenizas en el embarcadero del Guadiana en Badajoz y ya han llegado veinte años después a los Mares del Sur.

En veinticuatro horas, Pedro de las Heras Salas, PHS, ha vuelto a renacer mi discurso y mi discurso inteligente se ha convertido en Discurso en forma de nota a pie de página.

 El discurso a pie de página se ha convertido en noticia internacional en esta tarde de lunes del ámbito cultural de El Corte Inglés. Con las palabras de Manuel Pacheco en el ejemplar de Las noches del buzo que le regaló a Pedro de las Heras les invito a gozar de “Manuel Pacheco, poesía eres tú” en los collages del  taumaturgo que esta noche pórtico de las telarañas de otoño pachequianas dan el chupinazo de salida de los fastos Manuel Pacheco en los cien años de su nacimiento. Laurentino MACLAPA ha empezado su andadura. La primera misión está cumplida, 2 de septiembre. Empezamos el Homenaje a Manuel Pacheco. Acabo de hablar con mi tocayo el concejal de cultura de Badajoz y vamos a coordinador con la Asamblea de Extremadura, el Ayuntamiento de Olivenza y todos los ayuntamientos que tienen calles dedicadas a Manuel Pacheco y centros de enseñanza y todos los que se quieran sumar El año Pacheco, las Fiestas Manuel Pacheco 2020 y les dejo con esa dedicatoria

LAS NOCHES DEL BUZO –La palabra Buzo según Manuel Pulido Mendoza la leyó por primera vez en poemas de  César Vallejo, porque Pacheco conoció directamente Vallejo  a través de cartas con los activistas peruanos de 1958–  a mi amigo Pedro de las Heras estos POEMAS del Buzo-Poeta que grita la Verdad, la Paz y la Libertad”. Manuel Pacheco. Badajoz. 12-9-94”.

Cambio y remedo a Pacheco “A Pedro de las Heras esta Nota a pie de página de este buzo-filósofo que grita la paz, la verdad y la libertad. 2 de septiembre de 2019”.

Muchas gracias por su atención y creo que solamente he estado cinco minutos.

EPÍLOGO

Laurentino, termino mi diálogo contigo. Estás  ya cansado de tanta información. Pedro ha recordado tu río Guadiana, ha presentado su exposición y también le dio la palabra a Manuel Carlos Domínguez Tristancho. ¿Sabes cómo terminó el acto? No te lo puedes imaginar. Terminamos haciendo una tertulia muy parecida a las que has dejado escritas en tus prosemas de las de Esperanza Segura. (Continuará)

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