en Uncategorized

2018 09 08 Adega de Sines

 

…Y EL SÉPTIMO SE CURÓ GRACIAS A LA TALASOTEPAPIA
Es 8 de septiembre. El 6 y 7 noté una mejora naciendo de los efectos de la bruja vesícula relacionada con la gastronomía portuguesa de Sines.
Quise probar de nuevo el sabor a mar Atlántico. Mi hipótesis: degustar la comida casera que otras veces disfruté en ADEGA DE SINES.

Era tarde el jueves y lo único que les quedaba eran seis carapaus.

La bodega de Sines forma parte de esas tasquiñas que en Lisboa son el escenario retro de las tardes y noches de fado popular que me enseñó Mariví. Esta de Sines es más proletaria. Me recuerda a la de Borba. Comida rápida, buena y barata para obreros que trabajan.

A la derecha un fogón con brasas, una barra de cantina y al fondo botellas de licores y vinos llenas de años.

A la izquierda mesas comunitarias con mármol vetado de Estremoz y taburetes para estar sentado no más de veinte minutos.

Carlos nos aposenta en un extremo y compartimos mármol y mantel con una joven pareja que nos aconseja que tomemos carapaus. Son madrileños. Él tiene un sin acento porque ha vivido cinco años en Córdoba (Argentina).

Me traduce carapaus como jureles. Mis jureles de comedor universitario tenían distinto sabor. Alabo la cocina portuguesa del carapau atlántico. El carapau de Sines y Vilanova de Mil fontes es único.

Luis, el joven cocinero de A Adega de Sines los hace de maravilla. Los tomamos con una ensalada y patatas hervidas con aceite y medio litro de vino blanco.

La suma de Luis, el fogonero cocinero de 81 años, ayudado de Edite, su mujer, que sigue enamorada después de 60 años sirviendo comidas y cenas en Adega, unido al buen servicio de Carlos, su sobrino, me han llevado a disfrutar de la comida que comen los vivos sanos.

Ayer repetí cena con ellos con unas sardinas a la brasa al estilo de Adega de Sines.

La cirujana que mecanimó a ir al quirófano diciéndome que si me quitaban la vesícula otras glándulas ocultas de mi estómago sustituirían función de la bilis, ese líquido verdoso y amargo que ayuda a hacer bien la digestión.

Doy fe como paciente obediente y sumiso. No sé cómo pero siguiendo los consejos del cirujano posoperatorio doctor Cardenal, ya hace una semana que tomo Sagres, vino blanco y vino tinto, los “vasquiños” de Sines y pollo y bacalao a la brasa y hago perfectamente la digestión.

Tengo ganas de que cicatricen del todo mis heridas, me den el alta quirúrgica, montar en moto y bicicleta y sin problema recordar a mis muertos y disfrutar de la alegría de mis vivos en mi tierra de frontera, la del Mio Çid y de la infancia de Jaime I de Aragón en el Castiello de Monzón que mira a los castiellos de La Mora y Altamira en la rica comarca de La Litera (Huesca).

Por la transcripción Antonio Viudas Camarasa. Senderismo pos-operatorio por la gastronomía de Sines. Praia Vasco de Gama. Sines. 8 de septiembre de 2018. Día de Extremadura con ferrocarriles del siglo XIX.

Start typing and press Enter to search